Muy temprano comenzó la movilización. Esta vez los capitalinos celebraron el Día Internacional de los Trabajadores en la Tribuna Antimperialista José Martí
Amanece. El Malecón habanero, siempre despierto, tuvo una menor noche. No fue vigilia, sino fiesta. El jolgorio por el Día Internacional de los Trabajadores tuvo lugar en la Tribuna Antimperialista José Martí, trinchera de muchos combates por la dignidad.
Antes de que el sol asomara; congas, consignas y cantos de barrio llenaron el extenso espacio de la festiva movilización. Y el mar, muy calmado, contemplaba cómo más de 200 mil cubanos –y también extranjeros solidarios- ratificaban su compromiso con el socialismo, el rechazo al cruel bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos, y la condena a las agresiones de Israel a Palestina.

El Malecón volvió a ser testigo, en las difíciles condiciones de hoy, de cómo el pueblo, en especial los trabajadores, son conscientes de que sólo en sus manos está la fórmula para sortear los escollos, a partir de la capacidad de crear los bienes indispensables.
Como en cada momento complejo, la dignidad, que es igual a la defensa de la soberanía, se abre paso. Los cubanos saben que vencerán una vez más, con unidad, entrega y los aportes de cada uno desde el puesto laboral: ya sea el surco, la fábrica, el laboratori, o el aula, principal templo de los conocimientos necesarios para el emprendimiento y desarrollo de cualquier obra.
Este 1ro. de Mayo, muy cerca de las apacibles aguas del Malecón habanero, en la Tribuna Antimperialista José Martí, frente a la “cueva” de los representantes yanquis, el pueblo cantó, bailó, gritó consignas a todo pulmón para ratificar su compromiso con Fidel y la Revolución, teniendo en cuenta que salir de las dificultades actuales solo es de la incumbencia de los cubanos.























