Nuevo recorrido del Vicepresidente de la República de Cuba permite tocar con la mano asuntos que no pueden irse de ella en ese central territorio
El incesante periplo de Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político del Partido y vicepresidente de la República, por zonas de todo el archipiélago cubano, sigue demostrando la capacidad de empresas, organismos y entidades para enfrentar con soluciones y alternativas la crudeza de un bloqueo que no cede, pero también cómo dejamos de aprovechar potencialidades territoriales.

Volvió a evidenciarlo el recorrido realizado horas atrás por instalaciones de la acuicultura, la empresa cárnica y del central Melanio Hernández, en Sancti Spíritus.
La pesca en agua dulce, por ejemplo, continúa consolidando en la provincia resultados que la han hecho sobresalir en los últimos años a escala nacional, a pesar de que no escapa a las mismas limitaciones y contratiempos de otras empresas homólogas. De hecho, en el presente año se ha fijado un plan de captura superior al real logrado en 2024.
Enero y febrero no irrespetan tal propósito y sientan bases a fin de continuar asegurando lo concebido en los meses siguientes e, incluso, un poco más.
Sobrecumplir captura no crea “ruido” ni embotellamiento para un territorio que dispone de una poderosa infraestructura industrial sedienta de más producción.
Así pudo apreciarlo in situ Valdés Mesa, acompañado por Deivy Pérez Martín y Alexis Lorente Jiménez, Primera secretaria del Partido y Gobernador de la provincia, respectivamente.
Producción de alevines: favorable pues satisface al territorio y le aporta a Villa Clara y Ciego de Ávila; utilidades: 32 millones el pasado año y exportación, a mano también. No bracean mal, pero es obvio que resta agua por donde remar.
Por ello el vicepresidente cubano subrayó el tema de los encadenamientos como vía con la cual ensanchar más caminos: el nexo con pescadores privados, en busca de más captura; y recalcó varias veces en la urgencia de ampliar e incrementar exportaciones.
Con interés escuchó elementos relacionados con la perspectiva de crear dos Mipymes estatales destinadas a la autogestión de alimento animal, proyecto que, por su valor, llamó a concretar sin pérdida de tiempo pues, por lo general, se actúa con demasiada lentitud en comparación con el sector no estatal.
Similar es el panorama de la pesca de plataforma, en condiciones un poco más favorables para su actividad tras mejorar en alguna medida parte de su flota. Llama la atención, sin embargo, que solo tiene contrato con 216 entre las más de 500 embarcaciones privadas que registra la provincia.
Es lógico que una inserción mayor de esos propietarios pudiera dar al traste con niveles más altos de captura y responder en mayor grado a las necesidades.
El otro elemento –alertado por el propio Valdés Mesa- es que esos procesos y actividades deben ser ordenados, pues “nadie se puede lanzar al mar a pescar sin licencia o sin autorización” y exhortó a hacer un mejor uso de las normas e instrumentos jurídicos.
EN CARNE PROPIA
Alentador fue el intercambio con directivos y trabajadores de la Empresa Cárnica, con vientos no tan dependientes como en aquella época de “vacas gordas y de canalitas” cuando la agricultura le ponía en las manos unas 14 mil toneladas de carne vacuna y lo demás era “coser y cantar”.
En la actual coyuntura aplican un esquema que Mesa calificó como “muy funcional” –porque le permite ir elevando volúmenes productivos, ventas, ingresos, salarios en correspondencia con resultados concretos, diversificar producciones, encadenarse, reaprovisionarse y responder a encargos estatales y sociales. Ponderó la determinación de no solo comprar cerdo sino también producirlo, criar ganado menor, búfalos, equinos, procesar yuca en diversas formas y otras soluciones “fuera de balance” , que llamó a sostener y a generalizar.
Un ejemplo ilustra cuánto más se puede hacer, al margen del feroz bloqueo imperial: hasta ahora no se ha desperdiciado sangre de reses que se sacrifican. Su aprovechamiento puede aportar unas 300 toneladas de una variante de embutido conocido como “mosaico”.
La coronación del recorrido tuvo lugar en el central Melanio Hernández, cuyos hombres y mujeres desarrollan desigual combate a pecho y pulmón contra escaseces materiales, apagones y unas cuantas adversidades más.
En ese permanente empeño radica el “secreto” para que, comparado con igual momento del año pasado, presenten un comportamiento mucho mejor de la norma potencial (+16,35); menos tiempo industrial perdido, 2 888 toneladas más de azúcar producidas y una entrega superior de energía a la red nacional.
La pregunta es si en otros lugares del territorio se concibe, proyecta, ejecuta y labora del mismo modo que en los puntos visitados esta vez por el vicepresidente de la República de Cuba. Lo ideal sería que sí. No hay otro modo de salir de la complicada situación por la que atraviesa la economía nacional.


















