En el ambiente, casi siempre caldeado, de una cola interminable; o de la oficina donde la solución del problema parece un horizonte inalcanzable, puede florecer el pesimismo, como desdichada flor de camposanto.
También es difícil ver el vaso medio lleno cuando se tiene la certeza de que la incompetencia, o la desidia de algunos responsables, suma obstáculos subjetivos a las enormes dificultades reales impuestas al día a día cubano.
Y claro que no eclipsa menos cualquier buen ánimo, la sospecha, o certidumbre, de que la corrupción hace imposible alguna gestión imprescindible; o que personas de quienes debían esperarse valores éticos, muestran conductas deshonrosas, sin avergonzarse.
¿Es verdad que nadie quiere trabajar, ni hacer las cosas bien? ¿Los precios seguirán subiendo hasta el cielo? ¿La prensa no muestra la realidad? ¿El proyecto personal y futuro mejor solo está fuera de Cuba? ¿No hay quién arregle esto? ¿La culpa es del bloqueo de siempre, o del interno que lo traba todo?
Al toro, por los cuernos
Los disgustos, quejas y preguntas desesperanzadas, que casi todos hemos escuchado alguna vez, pudieran cubrir una larga lista. Pero vamos a tomar al toro, por los cuernos. ¿Se puede? Para empezar, hay que proponérselo.
Primero, distinguir las realidades con objetividad, en vez de estar mirando las musarañas.
No dejarse atrapar en esa urdimbre ponzoñosa de cínicas mentiras, noticias falsas o muy intencionadamente selectivas para que sean siempre malas; manipulaciones engañosas, verdades a medias, trampas lúdicas a la inteligencia; magnificación de la banalidad e incultura envueltas en glamour carismático, adormecedor del pensamiento y catalizador de emociones irreflexivas.
Ese torrente desinformador, provocador de desánimo, juicios y conductas contrarias al verdadero interés de los sujetos confundidos, nos asalta cada hora y minuto en que estamos conectados a Internet desde los millones de teléfonos móviles y computadoras que utilizamos todos los días.
El enemigo cree contar con esos prodigiosos adminículos inteligentes como sus armas ideológicas contra nosotros y hace hasta lo imposible para potenciarlas como tales y agredirnos con ellas. ¿Nos cruzamos de brazos y les dejamos hacer? Claro que no.
Estamos moralmente compulsados a emplear cada vez mejor esas armas nuestras, con ingenio y eficacia comunicacional. A dar batalla sin tregua en las ideas, aclarar mentes, sumar conciencias y voluntades… hasta derrotar de nuevo al invasor, como en Girón. Pudiera sonar a teque, pero es así como lo siento.
¿Cuál es el peor bloqueo?
Subestimar el bloqueo real, la implacable guerra económica que se nos hace, sería suicida.
Desde su implantación hace más de 60 años, persigue el claro objetivo de subvertir la Revolución desde adentro, que la gente desesperada por hambre, enfermedades y todo tipo de necesidades, y también ahora más lejos y menos comprometida con la epopeya revolucionaria, vea la solución en un fatal autogolpe contra el Gobierno cubano.
El cerco se ha cerrado como nunca antes. Lo que Obama ofreció como espejismo de zanahoria, Trump lo liquidó a palo limpio. A Biden le han hecho creer que se trata solo de seguir dando unos palazos más y se podría llevar la gloria de haber derrotado al comunismo cubano.
A ese mismo cálculo imperial responde la desvergonzada manipulación migratoria de negar las visas acordadas y presionar a los países del entorno para que tampoco las otorguen a cubanos, ni siquiera en tránsito.
Que una parte de los más apremiados, algunos para evadir deudas y otros entuertos, se lancen al riesgo mortal del mar para mantener algo del viejo y ya descolorido show del escape del infierno comunista.
A otros decididos a emigrar, ahora atormentados en la pinza de agobios maximizados por el bloqueo y la imposibilidad de viajar, inducirlos a no ver otra alternativa que sumarse al plan subversivo anticubano.
Pero ya se sabe que una cosa piensa el borracho…
Lo uno no niega lo otro
De modo que sin restar un ápice de la culpa real que toca al bloqueo como principal causante de nuestros males, es inexcusable tener bien claro, además, por una parte, que su eliminación no dependerá de nosotros, aunque jamás dejaremos de combatirlo con todos los medios a nuestro alcance. Y, por otro lado, que achacar al bloqueo los errores y manquedades propias sería autodestructivo.
El único camino correcto es continuar avanzando más y mejor, empleando al máximo nuestras capacidades creativas, con ciencia, conciencia e innovación, incluso pese al extremo recrudecimiento del cerco externo.
También, que nuestros multifacéticos avances internos tienen que posibilitar cada vez más que los proyectos personales puedan realizarse aquí, sin necesidad de emigrar para alcanzarlos. Lo que no excluye que algunas personas siempre desearán probar fortuna afuera, aunque sea por un tiempo.
Nuestra cultura general, y política en particular, tiene que posibilitarnos comprender la dialéctica de que las cosas son y a la vez se niegan a sí mismas, para eliminar lastres, incorporar cualidades nuevas y poder ascender a planos superiores.
¿Y qué hay con la prensa?
Es el caso, por ejemplo, de los juicios que se leen y escuchan, a veces negativamente injustos, sobre el desempeño de nuestra prensa pública, como insatisfacción de muchas personas.
La realidad es que, siempre, los más insatisfechos, por las insuficiencias en cuanto al ejercicio crítico consustancial a la función y práctica profesional del periodismo, son los propios medios y sus hacedores.
Tampoco debe ignorarse que no se trata, como al parecer quisieran algunos, de ejercer oposición estructural y absolutamente negativa a toda la gestión gubernamental, empresarial y de las instituciones oficiales en general.
Eso es precisamente a lo que se dedican los libelos subvencionados de un modo u otro por el enemigo y sus aliados, que desempeñan un activo papel en la guerra no convencional que enfrentamos.
Nuestra prensa debe interconectar a los públicos, a los ciudadanos, con las estructuras de dirección del país, reflejar con integridad y eficacia la agenda pública y ejercer criterio profesional objetivo y serio, en la investigación, análisis y exposición rigurosa de errores y deficiencias.
En esto último, no puede desconocerse que existen muy buenos ejemplos, reconocidos y hasta sistemáticamente premiados por sus méritos.
Igualmente debe entenderse que los éxitos y experiencias positivas también tienen que ser analizados y enjuiciados por el periodismo crítico para impulsar y extender esos modos de hacer que logran buenos resultados.
Sin embargo, si la percepción popular es que existe un desbalance demasiado acentuado a favor de los criterios laudatorios, es porque falta un adecuado equilibrio. Lograrlo es un objetivo priorizado.
Por supuesto que esta no es la única visión acerca de estos problemas. El pueblo tiene todo el derecho, y el deber, de exigir por el ritmo del avance, en todo…
(Continuará)



























6 comentarios
Ese es nuestro «ser o no ser».
Muy interesante, trigo resultante de muchas charlas. Efectivamente, la justa medida de nuestros problemas, que nos llevará a asumir el contenido del vaso según sea preciso.
Espero ansiosa la segunda entrega.
A menudo recuerdo aquel verso de una canción de Silvio que me hace dibujar muy bien el nudo de contradicciones que nos bordean a diario: Si alguien roba comida y después da la vida, qué hacer. No es fácil la respuesta, ni la del encabezado del comentario de Víctor Manuel González: «¿Y cómo lo resolvemos?» Es algo así como ¿Hasta dónde debemos practicar las verdades?, verso que sucede al ya mencionado de la canción de Silvio, que por cierto se titula Playa Girón. Alegoría pura. Y esto no es un juego de palabras. A menudo polemizo también sobre estos temas tan gelatinosos, o sea, que resulta complicado agarrarlos. Una verdad parece absoluta, y no es la única: pasarse mirando musarañas, como escribe el articulista, hace daño y no solo al que pierde tiempo en eso. Seguirán las preguntas, que como aprendí estudiando Periodismo no son tan difíciles, sino las respuestas. Y esas hay que armarlas entre todos, una de las maneras de construir consensos sociales. Gracias, Víctor Manuel González, y quedo a la espera de tus iluminadas y sinceras cavilaciones.
Víctor, gracias, abordas con tu sabiduría y experiencia temas polémicos; ¿Y cómo lo resolvemos? es la gran pregunta. Podemos empezar porque cada uno haga bien lo que le corresponde.
Gracias
«¿Es verdad que nadie quiere trabajar, ni hacer las cosas bien? ¿Los precios seguirán subiendo hasta el cielo? ¿La prensa no muestra la realidad? ¿El proyecto personal y futuro mejor solo está fuera de Cuba? ¿No hay quién arregle esto? ¿La culpa es del bloqueo de siempre, o del interno que lo traba todo?»
6 buenas preguntas, hace el escritor de este interesante artículo. Desde mi experiencia pesonal puedo responderle -«como cubano de a PIE y sufre».
Bueno, A LA PRIMER PREGUNTA, YO DIRÍa QUE NO ES UN ENFOQUE CORRECTO ESO DE QUE «nadie QUIERE TRABAJAR». Sí. HAY MUCHAS PERSONAS QUE QUIEREN TRABAJAR, ADEMÁS HECERLO BIEN, y en realiadad AS¨lo hacen. Pese a todo, porque en este grupo están muchos que no reciben lo que debían. PERO dentro de los que quieren trabajar hay un subgrupo, que PRODUCTO DE LOS AÑOS de casi miseria, mal trato administrativo , Y DE LO QUE VEN A SU ALREDEDOR-digamos «injusticias sociales», descaro del que No trabaja y vive meor (ademas permitido), los jefes que hacen lo que les da la gana, y como tambien quieren prosperar -o AL MENOS VIVIR menos AGOBIADOS- pues toman una deestas dos decisiones: trabajan normal, sin complicarse, siguiendo estrictamente lo «que viene de arriba», o la número DOS: que es la peor: HACEN poco y MAL, porque NADA les importa.
Pero recuerde que dentro de los que trabajan MAl y hecen poco, está un % que tiene un cargo para los que realmente no están calificados, y no por falta de instrucción, si no por resultados No obtenidos, acostumbrados a una práctica de largos años, pero que son intocables, por …NO SÉ ¿el sistema que protege y acoge al que después, probablemente lo vituperee?
A las otras preguntas voy a contestar sin extenderme mucho:
LOS PRECIOS Y LA PRENSA: Al principio pensé que era circunstancial. Si siembro menos, subo los precios y… ya. SUBO los precios porque me subió la luz y el agua. LA croqueta y el PAN , etc y Cual es el margen de ganancia para cada uno de estos «protagonistas del comercio». Si compro cigarro y los revendo, YA, Lo mismo para todo. LO peor: HAY UNA JUSTICACIÓN SIEMPRE, ademas aparece como novedad en la PRENSA y en los medios. Y es lo peor porque corroe la credibilidad del que informa.
El otro día se «PERDIERON» 200 litros de aceite en la tienda del PUENTE del muicipio LA LISA. Alguien denunció. Vino la PNR, y se repartió el producto, como debió hacerce. Pero como hay descontrol, surge la duda si eso no forma de proceder diario y en todas parte. Que hacía el ¿supergrupo de apoyo que existe en todas esas tiendas?Pero, Esta historia, ¿QUIEN LA CONFIRMA? ¿LA PRENSA? no. LA gente, y cada cual le pone y le quita según su gusto.
«AFUERA SE VIVE MEJOR». Bueno, eso parece. Lo demuestra el hecho de que personas ineptas, indisciplinadas y hasta vgas, prosperan. Claro, nedie habla, de que eso forma parte de un plan de agresión para derrocar a un gobierno INCÓMODO. Lo malo: que ya no lo piensan personas que normalmente generan poco: Lo he visto y oído en boca de profesionales (serios y calificados) y jóvenes graduados universitarios.
De quien es la culpa: Yo diría que 40 -40 Bloqueo / ineptitud interna y un 20 por custiones de fatalismo geográfico: ciclones, sequías, falta de recursos energéticos y minerales, suelos empobrecidos y plagas potenciadas por lo duro del clima y del cambio climático.
Y por supuesto, las epidemias, NO sólo la COVID- pandemia-, no podemos olvidar el dengue, la ostioporosis, la conjuntivitis, etc
Dejé para lo último: la 5ta pregunta: ¿NADIE ARREGLA ESTO?
Soy de los que piensan que sí, y además sin cambiar al capitalísmo. Pero hay que hacerlo rádido, (y somos muy lentos). Hay que buscar créditos y fortalecer alianzas, que no se queden en los titulares, TRABAJAR INTENSAMENTE EN LA SOLUCIÓN DE LOS PROBLEMAS ENERGËTICOS DEL pAÏS. Esa es la forma de obtener soberanía economica. Ahí está el sol, el viento y la optimización de procesos y producciones, que no se hacen, o no se hicieron. CUBA es un país agrícola. Pero debe de industrializar esas producciones. Producir para cubrir la demanda interna y no solo exportar para buscar divisas. Exportar pero los excedentes. Por lo tanto hay que producir más. Pero hay que evitar que vayan al basusuro los excedentes- que han existido en otros momentos y no se aprovecharon-.
Además sé que opinar es…. por gusto. NADIE QUIERE ECUCHAR. no digo algunos , NADIE. Es un dialogo de sordos. Se lo digo por experiencia- OJALÁ QUE UD. me convenza ce lo contrario, en su próximo comentario.
GRACIAS , si se tomo el trabajo de leer estas notas.
Estimado Victor: Te felicito, excelenete articulo que debe divulgarse en otros medios. El tema es desarollar con mas fuerza la democracia socialista. Que se amplifiquen y se de respuesta a las criticas bien fundamentadas del pueblo y las organizaciones
Que los sindicatos ejerzan su función para que el trabajo cobre mayor dimensión y se combata la burocracia que cuida sus privilegios y hace caso omiso de las vicisitudes de nuestro pueblo.
Exigir es la palabra de orden de los jefes a cualquier nivel y aplicar las medidas para reforzar la disciplina y la responsabilidad.
Creo que tu articulo tiene muchas aristas en las cuales se debería insistir y reiterarlas.
Saldos,
Pedro Margolles