En Santa Clara la Brigada dejó un donativo de medicamentos recabados por el pueblo puertorriqueño. / Cortesía del entrevistado
En Santa Clara la Brigada dejó un donativo de medicamentos recabados por el pueblo puertorriqueño. / Cortesía del entrevistado

“La solución no está mirando al Norte”

Orgulloso de su querido Puerto Rico y de los cubanos, amigo boricua en exclusiva para BOHEMIA. Ser colonia yanqui nunca debe ser meta, afirma


Para el boricua Orlando Flores, otrora atleta de alto rendimiento, los retos se asumen y por eso dio el paso al frente para integrar –en el Centenario de Fidel Castro– una nueva representación de solidaridad de Puerto Rico con la mayor de las Antillas: la bien nombrada Brigada Juan Rius Rivera, en homenaje a un compatriota suyo quien ostentó el grado de mayor general en el Ejército Libertador de Cuba. El insigne patriota puertorriqueño se ganó la consideración y el afecto de los cubanos: hoy lo honran muchos boricuas en desafío de las leyes imperiales.

En el coloquio por el Centenario de Fidel Castro el entrevistado coincidió con la famosa corredora cubana, Ana Fidelia Quirós. / Cortesía del entrevistado

Entre los solidarios contactamos al destacado exintegrante del equipo nacional de voleibol boricua, quien gustoso accedió a conceder una breve entrevista en exclusiva a BOHEMIA. De hablar apasionado y contradictoriamente mesurado, el también activista a favor de la independencia de Puerto Rico dice las cosas como las siente, sin filtros, aunque llenas de respeto.

En el presente acercamiento a Cuba, Orlando Flores visitó las provincias de Artemisa, Santa Clara, Matanzas y La Habana, en esta última nos reunimos una mañana soleada de domingo, la cual invitaba al paseo. Empero él quería conversar: traía reflexiones y modestas sugerencias.

Al inquirir sobre la solidaridad hacia nuestro archipiélago expresó: “desde la primera visita, la Brigada decidió comprometerse por considerar importante la continuidad del trabajo de solidaridad hacia Cuba. Ese apoyo no solo se traduce en histórico cultural, sino que también es un apoyo de insumos, medicinas y artículos de primera necesidad. A partir de esa, las ayudas se han ido incrementando. Y acotó: nosotros, que somos de otra generación, seguimos ese mismo legado”.

A la interrogante de cuánto hay de Cuba en Puerto Rico, abarcó con sus brazos la habitación en un gesto denominador de un respaldo inabarcable, poco medible en palabras porque tocan las fibras más hondas del ser humano: “el afecto se remonta a nuestros patriotas que lucharon por la independencia cubana del dominio español, como el caso de Rius Rivera y de los puertorriqueños de Nueva York, quienes -junto a José Martí- establecieron las bases de la lucha por la soberanía de las dos islas”, aseguró.

“Luego, a través de los años muchos compatriotas han migrado a Cuba en busca de refugio, lo mismo cuando el imperio español que con el norteamericano. Nos enlazan además la cultura, nuestras músicas o la comida. Y hay mucha familiaridad porque, como dijo Martí, donde hay un puertorriqueño hay un hermano”.

Admiración

Orlando Flores es super apasionado cuando habla del pueblo cubano. / María Victoria Valdés Rodda

En todo momento del diálogo quiso dejar sentado su amor por la patria de Martí y de Fidel; de ambos consideró emanaban muchas enseñanzas para el presente y el futuro de la mano del antimperialismo: “estamos viviendo épocas de muchas dificultades en todos los países, en unos más, en otros menos. El imperialismo, la derecha, el fascismo se han entronizado y, obviamente, esto afecta también a Cuba. Particularmente aquí ha sido mucho más difícil por el bloqueo de tantos y tantos años: criminal. Nosotros como puertorriqueños tenemos la convicción, como dicen muchos carteles en Cuba, de que otro mundo es posible, también otro país”.

Visiblemente emocionado afirmó: “en esta coyuntura en Cuba hemos visto situaciones difíciles. No obstante, caminando por las calles cubanas, compartiendo con amigos, se reconocen las dificultades; sin embargo, se señala un objetivo cimero, mantener los logros de la Revolución”.

La colonia es un freno

Con dolor e indignación narró sobre varios lastres que conlleva ser colonia, sistema desestimado para Cuba; “entiendo que nosotros como puertorriqueños venidos de afuera no podemos decirle al pueblo cubano: ‘Mira, resiste’, tampoco podemos decirle que la solución está mirando al norte. No, nosotros en Puerto Rico estamos unidos por más de 125 años a los Estados Unidos”.

“Somos una colonia y uno pudiera pensar que Puerto Rico está bien, pero el problema es que las leyes federales son las que prevalecen por encima de las estatales. Por lo tanto, han diseñado leyes para que nos lleguen comités designados por el Congreso norteamericano que deciden a dónde va o no va el dinero del aporte puertorriqueño a las comunas, las escuelas, los servicios vitales y el gobierno en general: cosas básicas”.

“Ahora –señaló– en mi tierra han privatizado la energía eléctrica y la han vuelto sumamente costosa. Se espera que se privatice el suministro de agua y ya en el pasado se privatizaron las comunicaciones, las carreteras, las autopistas, y cada año aumentan esos costos”.

Falsedades e intimidaciones

Manifestó respeto irrestricto hacia Cuba: “como visitantes externos solidarios no podemos decirles a los cubanos qué deben hacer, pero tampoco los del Norte tienen derecho a decirle al pueblo cubano qué es lo que tienen que hacer: eso solo le corresponde a Cuba.

“A veces el gobierno norteamericano quiere proyectar el modelo puertorriqueño como vitrina para Latinoamérica y eso es falso; Puerto Rico es un modelo para el mundo de cómo no se deben hacer las cosas, más cuando se juega con la soberanía nacional”, añadió.

Orlando Flores esquiva la primera persona del sujeto gramatical pues entiende la lucha compartida en toda su contundencia. Conminado a responder: ¿te consideras valiente?, manifestó de inmediato: “venir a Cuba entraña un riesgo, es un acto de desafío”; razonó y amplió la respuesta: “tenemos que definir por qué hay que ponerle límite de movimiento a las personas si quieren visitar, conocer países, intercambiar con iguales y, sobre todo, admitir que el pueblo cubano no es terrorista”.

El pueblo cubano nunca será terrorista

Los brigadistas vivieron muchas emociones en Cuba. / Cortesía del entrevistado

“Yo llevo años viniendo a Cuba como deportista y ahora como brigadista, y el pueblo cubano no es terrorista: eso es pura mentira; el pueblo cubano no es, ni nunca será un pueblo terrorista. Entonces, se escudan en ese argumento porque les falta la decencia moral de tener los principios de Cuba. Se agarran de esa mentira en un acto de difamación y demagogia, y tratan de convencer al mundo de que sus argumentos son los verdaderos”.

Risueño sentenció: “nada, lo que hay es que venir, ver la alegría, laboriosidad, solidaridad, la dignidad de Cuba que ojalá estuvieran regados por el mundo”.

Ya para el cierre reiteró: “a eso es a lo que le teme el gobierno norteamericano: a que el ejemplo de Cuba sea un “mal” ejemplo para el mundo, pero un “mal” ejemplo del bueno”.

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