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Frutos de la voluntad política

Burkina Faso cerró 2025 con un resultado agrícola histórico. Este 2026 augura nuevos éxitos


Las mujeres burkinesas andan de celebración: ¡sus hijos ya no irán con hambre a la escuela! El actual gobierno de Ibrahim Traoré decidió que había llegado la hora de las verdaderas transformaciones socio económicas, así como hacerse de nuevos socios políticos, entre ellos China y Rusia.

  De marcado corte nacionalista, guiado por los ideales de encumbrados próceres africanos, el nuevo ejecutivo no ha perdido tiempo pues en los cuatro años transcurridos, rotunda es la metamorfosis favorable al pueblo cuando se materializa la posibilidad cierta de desterrar la hambruna del panorama interno. En busca de ese objetivo esencial, en una necesaria mejor calidad de vida, se ha diseñado un nuevo esquema de la agricultura.

Por sus logros nacionales y la amistad compartida con Rusia, al capitán burkinés Ibrahim Taoré se le otorgó en Moscú la Cinta de San Jorge. En la imagen con Vladimir Putin en mayo de 2025. / larazon.es

   A través de AgriculturaWiki supimos cómo el gobierno de Ibrahim Taoré “ha establecido políticas públicas y programas de inversión en infraestructura agrícola para mejorar la productividad y la calidad de los cultivos. Estas políticas han llevado a una mayor inversión del sector privado y a un aumento de la producción y las exportaciones”. Los objetivos que se logran son varios: “reducir la pobreza al proporcionar empleo y oportunidades económicas a los pequeños agricultores. La producción y venta de cultivos puede mejorar sus ingresos y calidad de vida”.

Fue en 2023 que se ideó un Programa activo hasta la fecha. No se trata de magia ninguna. El supuesto secreto radica en utilizar adecuadamente los recursos nacionales y de la cooperación internacional, lo cual en Burkina Faso se ha traducido en “distribución masiva de maquinaria, fertilizantes, equipos de riego, despliegue de tractores, cultivadoras mediante fondos estatales y aportaciones del sector privado, reforzados por cambios en la gestión del oro nacional. La mecanización se aplica según las características de cada explotación: herramientas de cosechas a las familias campesinas y maquinaria pesada a las empresas agrícolas con mayor capacidad de inversión”

   Esta estrategia ha rendido los primeros frutos. Según el sitio alternativo Afrikando, se busca reducir la dependencia de las importaciones en un país donde el 80 por ciento de la población son agricultores: en la “temporada 2025-2026 la cosecha fue de 530 000 toneladas de cereales y legumbres. El incremento se debe en gran medida al aumento de la superficie cultivada, la cual pasó de casi 78 700 hectáreas a 91307 hectáreas, lo que representa un aumento del 16 por ciento.

   Se perforaron además cientos de pozos de agua y aumentaron las zonas con regadío. En otro momento del período analizado, se puso a disposición de los agricultores –a precios subvencionados– miles de toneladas de fertilizante NPK, urea y abono orgánico. También debe aludirse a las miles de toneladas de semillas mejoradas.

   Burkina Faso ha apostado sus fichas a un proyecto agrícola completo y cerrado con unidades industrializadas del procesamiento, como las de cereales. Una de las más recientes inversiones agroalimentaria tuvo un costo total de “más de mil millones de francos CFA, especializándose en la producción, procesamiento y comercialización de harina de maíz, cuscús (alimento a base de sémola de trigo duro amarillo o blanco), gachas enriquecidas para niños y piensos para el ganado”.

Burkina Faso apuesta por la soberanía alimentaria por eso incrementa sus cultivos locales. / theconversation.com

   Se ha suscitado una verdadera revolución en el África Occidental, una literalmente “pegada a la tierra”, a los humildes. Con estas transformaciones en la agricultura igualmente se benefician lo productores locales, transportistas, comerciantes, pero -en especial- esas madres atentas siempre al bienestar alimentario de los hijos. Este año el país deberá superar los 7,14 millones de toneladas de productos agrícolas, suficiente para cubrir el 126 por ciento de las necesidades internas. Otro beneficio importante, a paso de gigante, es la industrialización.

   A pesar del escepticismo declarado de las cultas capitales del llamado Mundo Occidental, el gobierno de Toaré hace un uso transparente de los recursos derivados de las políticas de nacionalización y soberanía económica, así como de los préstamos del Banco Africano de Desarrollo, ADB.

  El derrotero que los burkineses se han dado viene con impulsos vitales desde los años ochenta del siglo XX, a partir de la reforma agraria de Thomas Sankara, quien fue férreo defensor de la autosuficiencia como base de la soberanía nacional. ¡Enhorabuena!

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