En enero de cada año, en la calle San Sebastián una masa humana se concentra y disfruta por todo lo alto su Fiesta. /elvocero.com
En enero de cada año, en la calle San Sebastián una masa humana se concentra y disfruta por todo lo alto su Fiesta. /elvocero.com

A pura música la Navidad

Ser boricua entraña un compromiso raigal con tradiciones muy populares. La música señorea


Pese a la penetración cultural estadounidense, la identidad boricua suena. Sí, literalmente, cada diciembre la hermana Puerto Rico se explaya en festividad haciendo de la Navidad todo un suceso humano y, sobre todo, sonoro.

Incluso los Records Guinness la tienen como la más larga del mundo; la Navidad en Puerto Rico comienza el día después de Acción de Gracias, en noviembre, y se extiende hasta mediados de enero, con la celebración de las Octavitas y las Fiestas de la Calle San Sebastián: un período aproximado de 45 días de apoteosis.

Sucede no por una tendencia a la ociosidad y sí debido a ese espíritu alegre, compañero de cada puertorriqueño donde quiera este viva. De nota a nota, la singularidad sonora potencia el agasajo en el día en que presumiblemente nació Jesús. Pueden lucir todos los instrumentos y géneros musicales, pero prefieren los propios en un gran lucimiento en cada ocasión festiva.

En esa línea tenemos a las singulares Parrandas o “asaltos” navideños. Nos referimos a una costumbre decembrina donde se visita amigos y familiares en una explosión de alegría, típica de los caribeños. Y aunque se corean villancicos, resaltan lo autóctono del “cuatro” (instrumento de cuerda), maracas y güiro, como expresión del orgullo patrio, potenciado desde la música.

/esnoticiapr.com

Tal refiere la publicación BricsLatin: “los salseros Willie Colón y Héctor Lavoe, boricuas residentes en Nueva York, propinaron uno de los golpes culturales más importantes dentro de las tradiciones festivas de Navidad. Lograron fusionar los ritmos tradicionales puertorriqueños de la bomba, la plena, el aguinaldo y la música jíbara (campesina) con las revolucionarias armonizaciones de la salsa neoyorquina. Algunos pusieron el grito en el cielo (nunca mejor dicho), pero el invento cuajó y terminó imponiéndose no solo en Puerto Rico sino en muchos países del Caribe. Desde entonces, estos discos forman parte de la navidad tanto como el Árbol o el Pesebre”.

La ascendencia de Las Parrandas, sin embargo, ha ido decreciendo; al intercambiar por WhatsApp con la integrante del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) Carmen Santiago, esta corroboró esa apreciación de musicólogos y población en general. Las causas, dijo, son diversas. Convenimos en que pueden ser la vida agitada del presente, la pérdida de valores familiares o la emigración.  

Homenaje a una heroína

También nos habló de una conmemoración relativamente nueva seguida por los independentistas, quienes no olvidan a sus héroes: La Fiesta del Maíz, en homenaje a la luchadora Lolita Lebrón. Según el sitio Comité PIP San Juan Oficial, se procura fortalecer la unión familiar, estimular el desarrollo agrícola y prevenir el consumismo previo a la temporada pascual.

Dicha celebración tuvo su origen en una visión o un evento místico de la independentista, acontecido en la prisión estadounidense de Alderson, en Virginia. “En 1954 esta digna mujer veía brotar una mazorca dorada desde la ventana de la casa donde creció en Lares. Para ella, el maíz representaba la abundancia, los lazos con Latinoamérica y la aspiración de una mayor independencia alimentaria para Puerto Rico, que continúa importando más del 85 por ciento de los alimentos que consume”, informa periodicolaperla.com.

Cierre con broche de oro

A partir del tercer fin de semana de enero, de miércoles a domingo, en la ciudad de San Juan, más específicamente en la calle San Sebastián, una masa humana se concentra y disfruta por todo lo alto. La bulla copa cada resquicio, cada piedra y, lo más importante, nutre de fe el alma de la gente.

En el venidero 2026 la cita es del 15 al 20 de enero. En ese tiempo se dan misas, procesiones y actos solemnes; los vecinos adornan calles y balcones de los hogares, se confeccionan atuendos o se sacan de los “baúles” en un derroche contagioso de vida.

La publicación Claridad enfatiza que se trata de la fiesta cultural y folclórica más importante del país caribeño. En el también autocalificado “periódico de la nación puertorriqueña”, Adrián Rodríguez Alicea publicó una crónica titulada: “Los 55 de las fiestas de la calle San Sebastián”.

La música en Puerto Rico se sustenta también en sus instrumentos musicales. /latinomusiccafe.com

Con palabras emotivas teje la gran significación de este jolgorio popular; en una de sus partes se puede leer: “En la Plaza del Quinto Centenario, que queda a pasos de la Iglesia histórica, el festejo de cuatro días comenzó justo después del desfile católico. Más abajo del tótem, Plena Libre deleitó al público con los ritmos autóctonos de los cueros, metales y los coros aguzados. Sobre el mismo escenario, La India estremeció a los bailadores con su timbre estratosférico y sus músicos sonoros”.

Cierra con una descripción ilustrativa de la gran singularidad identitaria por intermedio de artistas boricuas famosos: “Tras las presentaciones de Andy Montañez, Plenéalo y El Gran Combo, la merenguera Olga Tañón cantó sus palos clásicos para la fruición de los últimos espectadores de las 55ma Fiestas de la Calle San Sebastián. Cuando la noche se cernió sobre la isleta, la calle aún rugía. Cada quien regresaba por el modo de transportación en que llegó, despoblando al Viejo San Juan de este impetuoso festejo que, todos los años, da punto final a la temporada navideña del país”.

Los boricuas son abiertos al agasajo y la lisonja; caen bien dondequiera que ellas y ellos pasen, bailen, se rían. Los conforma una idiosincrasia orgullosa de sí misma. Y por eso nadie puede escamotearles la condición latinoamericana pese a los intentos de asimilarlos a una cultura ajena. 

Comparte en redes sociales:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te Recomendamos