En la reunión se precisó que continuarán las consultas entre los cuatro países. /cdn.hispantv.com
En la reunión se precisó que continuarán las consultas entre los cuatro países. /cdn.hispantv.com

¿Reacomodo del escenario levantino?

Teherán sigue preparada para cualquier escenario sin cerrar ninguna puerta diplomática


Existe una tensa calma en los alrededores de la República Islámica de Irán. Lo mismo en Palestina, Arabia Saudí, Líbano y otros sitios. En la primera, se mantiene el hostigamiento racista y colonial de Israel, igual en Gaza como en Cisjordania, donde se cometen atrocidades. Los libaneses tampoco se libran del asedio.

Mientras, los saudíes enfrentan ataques puntuales de la resistencia hutí. Sobre esto último vale la pena traer de nuevo a la memoria colectiva las declaraciones, en septiembre de 2026, del presidente persa, Masud Pezeshkian, quien desvinculó a Teherán de la confrontación entre el reino y el movimiento Ansar Allah de Yemen: “No estamos en guerra con Arabia Saudita. Los hutíes tienen sus propios problemas. No hay lógica ni razón para que estemos en guerra o en conflicto unos con otros”, afirmó entonces a India Today TV.

¿Por qué con tantos conflictos álgidos nos detenemos en esta cuestión al parecer marginal? Nada de eso: en la actual situación es muy peligroso intentar vincular a Irán con movimientos específicos, si bien el espíritu de las resistencias tienen de denominador común el antisionismo, el antimperialismo o cualquier otro tipo de injerencia.

Una cosa es mostrar solidaridad política por las luchas emancipatorias y otra diferente es tratar de achacarle a Irán responsabilidades ajenas cuando lo que se juega es precisamente la soberanía nacional y regional, algo de elevado rango en la política internacional frente una voracidad insaciable de los Estados Unidos e Israel.

En ese estricto sentido es preciso pues aplaudir la buena voluntad demostrada por Irán al recibir este 28 de octubre a una delegación de altos cargos de Turquía, Arabia Saudí y Paquistán, los cuales han creado una coalición amistosa y de ayuda también en lo defensivo, conocida como Alianza de La Meca para la Defensa Conjunta.

Aquí queremos precisar dos elementos medulares: Turquía es una nación euroasiática de gran desarrollo militar y miembro de la OTAN; y Paquistán, país del sur de Asia es potencia nuclear. Es así muy sintomática la asociación con Arabia Saudí; en Irán, al parecer, la consideran interesante. Pero el ministro persa de Asuntos Exteriores, Seyed Abás Araqchi, declaró sin ambages: “La seguridad sostenible debe garantizarse con la participación de los países de la región y sin presencia militar ni injerencia de potencias extrarregionales”.

Esas declaraciones de principios no fueron óbice para la cita en Teherán con esos altos cargos, porque posibilitó avanzar el diálogo sobre la paz y la seguridad levantina en aras de enfrentar conjuntamente amenazas y desafíos en un clima de confianza a construirse poco a poco.

Entretanto, Ali Baqeri Kani, subsecretario del Consejo Supremo iraní de Seguridad Nacional alertó: “Cualquier injerencia o influencia extranjera, en particular por la administración estadounidense, así como el papel del régimen sionista ilegítimo a cualquier nivel, perturban la seguridad y la estabilidad regionales”.

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