Un joven campesino reta los conflictos de la vida y la economía, y a pesar de los pesares, cosecha en tierras primerizas, en una vega ya famosa en toda Cuba

Cuando entras al enorme aposento, es como si recibieran un golpe tu cerebro y pulmones a la vez. Un impacto fuerte. Es el aroma intenso de un tabaco puro, identificado por expertos como de primera, obtenido en suelos donde nunca antes, o desde hace mucho tiempo, no plantaban la llamada “hierba santa” (Nicotiana tabacum).
Sonríe el autor de ese milagro, cuando uno de los visitantes se ve obligado a salir de la casa de tabaco, porque le es imposible resistir la penetrante fragancia.
A Maikel García Monaga me lo presentó hace algunos años una amiga común, cuando despuntaba en la Unidad Básica de Producción (UBPC) La Larga, en el municipio Taguasco, como uno de los jóvenes de avanzada en los aportes de viandas y hortalizas para las ferias de ese municipio de la provincia de Sancti Spíritus.
Por aquella época, en el año 2022, entregó al Estado más de 20 toneladas de cebolla y 150 quintales de tabaco, con solo dos caballerías. Eran constantes sus donaciones a hogares de ancianos y de embarazadas de esa localidad.
Hoy su fama como agricultor va más allá: -Esta vega ya es famosa en toda Cuba, dice y vuelve a sonreír. Los ojos achinados se achican más y muestra con orgullo las espléndidas hojas alcanzadas en 15 hectáreas de la variedad Sol en Palo Espirituano 2006.
Listos estaban los cujes para ser pesados cuando redactábamos estas notas y a la pregunta de, ¿cómo va el proceso de curado?, respondió García Monaga con una sola frase: – ¡Descomunal!
La agricultura nunca ha sido hija de la magia, sí del sudor y del emprendimiento. Recordamos los avatares del joven para lograr la asignación de nuevos terrenos, estériles hasta entonces, aunque siempre contó con el apoyo de la Delegación Municipal de la Agricultura.

Luego, romper la tierra, abrirle esteras, fue difícil. Principalmente porque, cuando llegas a una zona sin cultivar mucho tiempo, crecen malas yerbas y lo que es más dificultoso de arrancar: el marabú.
Por aquí y por allá, logró poner tuberías para el riego, mas aún están incompletas y, parte de ellas, son prestadas.
Poco a poco fueron llegando las tejas metálicas destinadas al techo de la casa, donde ahora reposa la planta solanácea, la cual cambió el color verde por un café oscuro, mientras gana en aroma.
Casi todo es muy complejo en el campo. Dependiendo siempre del buen clima, atentos para evitar el daño de quienes quieren vivir del trabajo ajeno, añorando la llegada de combustibles, aceites, fertilizantes, pesticidas…
Eso sí. Ninguna carencia espanta los sueños, pese a que a veces los tragos sean amargos.
Quienes visitamos con frecuencia esas zonas de la provincia de Sancti Spíritus, conocemos bien de los avatares de sus mujeres y hombres, capaces de enfrentar restricciones, como nunca antes. Es algo común en cualquier lugar del país, porque el bloqueo del Norte impacta a todos.
“Tengo una cosecha de calabaza que creo voy a perder, por falta de combustible para los camiones encargados de transportarla”, me dice Maikel por teléfono. Y uno queda pensativo, calculando cuánto esfuerzo y sudor puede quedar en terreno baldío, cuánto dinero perderá el agricultor de sus inversiones, de los pagos a terceros… y qué cantidad de calabaza dejará de llegar a los mercados y centros sociales, debido a tal situación.

Uno de los secretos de antaño en la ruralidad, es variar los cultivos. Hasta hace poco en esas áreas alcanzó una buena cosecha de pepino; antes, otra de yucas.
Cada cual busca empuje y motivaciones en cosas o seres que le importan, seguramente su hija Evelin y Yenny, la esposa, son de parte del sustento que inspiran a este joven ante cada reto.
Sin dudas, la cúspide de los resultados de ese hombre, reconocido por aportes sociales y entregas habituales a la Empresa de Acopio, es la vega lograda de la planta herbácea, de donde nacen los puros o habanos, famosos por su calidad en cualquier rincón del mundo.
Hay que saberle al tabaco para lograr hojas amplias, ramificadas, espléndidas, porque los requerimientos técnicos son exigentes y muchos los enemigos naturales capaces de dañarlas.
Hace poco escuché a alguien hablar del arrojo y valía de los campesinos, incapaces de amilanarse en una etapa de crisis como la actual. Prefiero considerarlos prestidigitadores de una obra, creada a golpe de sacrificio y talento, contra los fantasmas.





















