Creada con el fin de propiciar una cooperación amigable, esta organización regional acogió hace cinco años en su seno a Cuba
En 2020, el ya fallecido viceprimer ministro cubano Ricardo Cabrisas, a través de videoconferencia expuso las razones de nuestro país para integrarse como Estado Observador a la Unión Económica Euroasiática: ponderó la esencia de la entidad, asentada en armonizar entre sí a las economías de la membresía, partiendo de las potencialidades de cada cual. En cuanto a Cuba, manifestó que podíamos contribuir en esferas de la salud, la biotecnología y la biofarmacéutica.

A un lustro de ese suceso, en una comparecencia virtual con el Consejo Económico Supremo Euroasiático este 21 de diciembre, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, destacó en primer lugar la condición de líder de este ente al constituirse en baluarte del multilateralismo, la concertación, la cooperación y el diálogo entre naciones. También se refirió a la participación de Cuba, la cual definió como “un capítulo estratégico de diálogo y acercamiento para un futuro de más intercambio, integración y cooperación”.
Son estas palabras muy significativas, porque, como él mismo expresara, vivimos tiempos complejos a nivel mundial, marcados por el unilateralismo, el desconocimiento de las instituciones multilaterales y la transgresión de la Carta de la ONU y los principios del derecho internacional. En ese sentido, condenó la persistencia de medidas coercitivas unilaterales que buscan “asfixiar” economías y “castigar” a pueblos enteros.
Rechazó enérgicamente tales “prácticas ilegales” y expresó su “profundo agradecimiento a todos los países de la Unión Económica Euroasiática por el apoyo brindado, una vez más, a la resolución que demanda el fin del recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba”.
Según Cubadebate, el jefe de Estado recordó: “en la más reciente presentación de ese proyecto de Resolución ante la Asamblea General de la ONU, una abrumadora mayoría de países aprobó la condena a esa política genocida, pese a las presiones, sin precedentes, ejercidas por la actual administración estadounidense”.
Y guiado por la máxima de la Revolución de tender la mano solidaria a quien lo necesite, Díaz-Canel mostró todo el apoyo cubano a la República Bolivariana de Venezuela, amenazada por el imperialismo yanqui, que pretende volver a la Doctrina Monroe: “De manera descarnada, el gobierno estadounidense intenta imponer la idea de que el hemisferio occidental es su zona exclusiva de influencia y promueve el aberrante concepto de la paz a través de la fuerza”.
A estos desafíos se le suma la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU., ahora con el “corolario Trump”. No podía entonces pasar por alto la escalada de tensiones en el Caribe de los yanquis contra Venezuela. Reiteró que se trata de acciones violatorias de los propósitos y principios de la Carta de la ONU, el derecho internacional y la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz: “Cuba ha denunciado y alertado a la comunidad internacional sobre la peligrosa y amenazante escalada militar en el Caribe por parte del gobierno de Estados Unidos”.
En esa línea argumental manifestó: “Este despliegue aeronaval en la región y la amenaza de agresión militar contra Venezuela revelan el propósito imperial, hegemónico y criminal de la administración que hoy ocupa la Casa Blanca”.
Principales objetivos de la Unión
Hablamos de una organización internacional regional cuyos principales objetivos son la integración económica y el libre comercio entre Rusia, Bielorrusia, Kirguistán, Kazajistán y Armenia. Actualmente hay tres Estados observadores ante la Unión Euroasiática: Moldavia (2018), Uzbekistán y Cuba (ambos desde 2020). Y si bien no toman decisiones finales, aportan mayor riqueza a una de las mayores asociaciones en el espacio postsoviético. Fuentes consultadas indican que se basa en el principio de las “cuatro libertades”: garantizar libre circulación de mercancías, servicios, capitales y mano de obra.
El bloque es regido por el Consejo Económico Supremo Euroasiático. Cuenta además con la Comisión Económica Euroasiática, un órgano supranacional permanente, velador del funcionamiento y el desarrollo de la unión. Tiene asimismo un Consejo Intergubernamental Euroasiático, el cual aprueba el presupuesto; y un Tribunal, ideado para garantizar igualdad entre los países miembros.
Inserción de la mayor de las Antillas
La colega Amaya Rubio, en su texto “Cuba fortalece alianza con el bloque euroasiático”, señala: “[…] esta organización ofrece importantes ventajas estratégicas. En primer lugar, los sólidos vínculos históricos que mantuvo con la URSS facilitan su conexión con estos mercados. En segundo término, las economías en crecimiento de los países euroasiáticos que integran el grupo podrían contribuir a dinamizar sectores clave de la nación antillana. Además, Cuba es un puente geopolítico entre la UEEA y la región de América Latina y el Caribe”.
A pesar de esas condiciones favorables hay numerosos desafíos. Amaya lo explica así: “[…] La inestabilidad del actual escenario global, marcado por tensiones geopolíticas, representa un primer obstáculo. El bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, de igual forma, continúa limitando las capacidades comerciales de La Habana. A estos factores externos se suma la necesidad de implementar reformas internas que permitan aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece esta integración”.
En agosto de 2025, el primer ministro cubano, Manuel Marrero, se mostró optimista: “Tenemos la convicción de que la cooperación en el marco de la Unión abre oportunidades concretas para estructurar cadenas de valor sostenibles, promover la innovación tecnológica y avanzar en rutas logísticas que conecten a nuestros pueblos de forma más justa y directa”. Reiteró la voluntad de erigirnos en centro logístico dentro de la UEEA.


















