Barco cargado de esperanzas

Quedó abierta la travesía de la ruta naviera comercial del ALBA-TCP, al llegar al Mariel el buque Manuel Gual, con ayuda solidaria desde Venezuela hacia Cuba

Fotos. / Ricardo R Gómez Rodríguez


Apacible estaban las aguas de la bahía. La madrugada era fría en los últimos días de agosto en la Zona de Desarrollo Especial Mariel, en la provincia de Artemisa.

Gallardo, permanecía el buque Manuel Gual, luego de atravesar mares infestados de barcos de fuerzas militares de Estados Unidos. Llegó a Cuba con un donativo de más de 6 100 toneladas de alimentos, nutrientes para la cría de animales, fertilizantes, semillas y otros productos, provenientes de Venezuela.

De esa forma quedó inaugurada la ruta naviera y comercial de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América–Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), en una ceremonia a la cual asistieron los miembros del Buró Político del Partido Manuel Marrero Cruz, primer ministro, y Gladys Martínez Verdecia, primera secretaria del Partido en Artemisa, además de Yudi Mercedes Rodríguez Hernández, miembro del secretario del Comité Central.

Altas autoridades del país presidieron la ceremonia de recibimiento del buque.

Desde la cima de la embarcación, una imagen resaltaba con los ojos achinados de Hugo Chávez. Miraban el ir y venir de los trabajadores, quienes se aprestaban a iniciar el traslado de contenedores del barco cargado de esperanzas, como lo llamó el embajador venezolano en la mayor de las Antillas, Orlando Maneiro.

Él resaltó el significado de este momento, el cual constituye la primera travesía de la ruta, que cumple acuerdos de la XXIV Cumbre del ALBA-TCP, celebrada en diciembre de 2024.

Recordó cómo en esa ocasión los jefes de Estado y de gobierno, instruyeron definir e implementar una solución de transporte marítimo regional, con el fin de materializar el desarrollo productivo y sostenible, disminuir costos logísticos, ampliar el mercado y generar beneficios a los consumidores.

Esta será la misión del buque del ALBA –dijo– recorrer diversos destinos en el Caribe y América Latina y sentar las bases de una red logística soberana, en contraste con el actual despliegue de navíos de guerra del gobierno de Estados Unidos, capaces de amenazar la paz en la región.

En iguales términos disertó Carlos Luis Jorge Méndez, ministro interino de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, quien agradeció la ayuda solidaria y manifestó apoyo a Venezuela y a su gobierno constitucional, en momentos complejos, cuando los intentos de intimidación imperial son más latentes.

Definió el hecho como un claro ejemplo de que ninguna dificultad puede detener la voluntad y la decisión compartida.

Orlando Maneiro, embajador de Venezuela en Cuba, destacó el valor de la solidaridad entre los pueblos.

Señaló: “No se trata solo de una conexión comercial, sino de una apuesta por un futuro compartido, un desarrollo conjunto y el sueño de que nuestras naciones prosperen a partir de la complementariedad y la unidad, sin depender de nadie más que de la fuerza de nuestros propios pueblos”.

Vienen a la memoria los gestos de hermandad de Hugo Chávez y Fidel Castro Ruz y también las palabras de José Martí, quien expresó: “Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que Nuestra América cumpla su misión universal”.

Ese fin nunca podrá ser otro que unir a los hombres, quebrantando las barreras de los idiomas, creencias y razas, por el bien de todos.

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