Un evento deportivo donde doparse es permitido. Al respecto se interesa Alejandra Barceló de Las Tunas.
Mientras el movimiento olímpico internacional lucha por mantener la pureza en el terreno de juego, una nueva y oscura propuesta emerge para desafiar milenios de tradición deportiva: los Enhanced Games (Juegos Mejorados). Se trata de la primera competición multideportiva en la historia en favor del dopaje a modo de herramienta de «optimización humana».
El experimento de los multimillonarios
El proyecto, liderado por el empresario australiano Aron D’Souza y respaldado financieramente por figuras como el magnate de la tecnología Peter Thiel (cofundador de PayPal), plantea una ruptura total con la Agencia Mundial Antidopaje. Según declaraciones de D’Souza recogidas por la cadena CNN y el diario británico The Guardian, el objetivo es «liberar el potencial de la ciencia» y romper récords que hoy parecen imposibles, utilizando esteroides, hormonas de crecimiento y otras sustancias bajo «supervisión médica».
Para sus promotores, el Comité Olímpico Internacional (COI) es una institución obsoleta. Argumentan la existencia del dopaje de forma clandestina y que los Enhanced Games simplemente traen esa realidad a la luz, tratándola de “extensión” de la medicina deportiva.
Ciencia contra ética
El sitio especializado Science.org y diversas revistas de medicina deportiva han alertado sobre los riesgos sistémicos de este experimento. Permitir el uso libre de sustancias con el objetivo de mejorar el rendimiento podría derivar en una «carrera armamentista biológica» donde la salud del atleta sea el daño colateral.
Sebastian Coe, presidente de World Athletics, ha sido tajante al respecto, calificando la iniciativa de «peligrosa». Según fuentes del COI, cualquier atleta participante en este evento enfrentará la expulsión de por vida de las competencias oficiales, pues el proyecto viola el principio fundamental de igualdad de condiciones en el deporte.
El certamen multideportivo realizó su primera edición el 24 de mayo en el Resorts World de Las Vegas, Estados Unidos. Un total de 42 competidores tomaron parte en esta cita sin precedentes. Aunque la mayoría era estadounidense, también hubo atletas de otros 22 países: Ucrania, Chile, Rusia, Brasil, Colombia, México, Francia, Alemania, Nigeria, Egipto y Barbados, entre otros. Sobresalieron dos campeones olímpicos de natación: Cody Miller (Río 2016) y Hunter Armstrong (Tokio 2020 y París 2024). Asimismo, el evento reunió a otros cinco deportistas medallistas en citas estivales y, en total, 28 de los inscritos contaban con experiencia en ese tipo de competiciones.
¿Un futuro transhumanista?
La propuesta se apoya en el transhumanismo, una corriente filosófica que defiende el uso de la tecnología para superar las limitaciones biológicas del ser humano. Según el manifiesto de la propia organización en su sitio oficial, la humanidad debería tener el «derecho individual» a mejorar su cuerpo mediante la ciencia.
Sin embargo, ¿qué valor tiene un récord si no es el resultado del esfuerzo humano natural, sino de una fórmula de laboratorio?
El deporte, desde la antigua Grecia, ha sido la medida del hombre contra sí mismo. Esta nueva versión pretende que sea la medida del capital contra la biología.





















