La producción local de materiales de construcción, un pilar del desarrollo territorial sostenible, adquiere especial relevancia ante las restricciones crecientes en la importación de insumos y el impacto del bloqueo económico, entre otros factores
Como parte de los debates de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) previos al quinto período ordinario de sesiones de su décima legislatura, la Comisión de Industria, Construcciones y Energía debatió acerca de la producción local de materiales de construcción, un componente estratégico para avanzar hacia un desarrollo territorial sostenible, especialmente en el contexto de limitaciones económicas que atraviesa el país.

Durante la jornada se abordó la implementación del programa gubernamental, con gran potencial, pero con resultados limitados, que persigue disminuir la dependencia de materiales importados, aprovechar al máximo los recursos endógenos y reciclables de cada territorio, y dinamizar la economía local a través de la participación de actores estatales y no estatales.
Esta autonomía municipal, que en la práctica debería traducirse en un mayor incremento y conservación del fondo habitacional, la eliminación de pisos de tierra y la atención a personas vulnerables mediante subsidios muestra una realidad distante del escenario ideal: los indicadores de producción local de materiales de construcción no se cumplen y la brecha entre lo planificado y lo ejecutado persiste.
Durante la presentación del informe del Ministerio de la Construcción se reveló que los niveles de producción de materiales de construcción no solo no han experimentado un crecimiento, sino que, desde la etapa de planificación, se mantienen por debajo de los registrados en años previos. El modesto aumento en la producción basada en materias primas locales resulta claramente insuficiente frente a las necesidades actuales del país.

En cuanto al panorama habitacional en Cuba muestra que existen 4 092 827 viviendas, con un incremento anual de apenas 2 728 unidades, lo que representa un 0.1% de crecimiento. De este total, el 65% se encuentra en buenas condiciones técnicas, mientras que el 35% restante (1 445 222 viviendas) presenta estados regulares o malos. En comparación con el año anterior, la cantidad de viviendas en estado regular o malo ha aumentado en 6 520 unidades.
El cumplimiento del plan estatal de terminación de viviendas es limitado: solo se ha alcanzado el 22% de la meta, con 2 382 viviendas finalizadas de las 10 795 previstas. En cuanto a la respuesta a la dinámica demográfica, se han concluido 6 071 viviendas, lo que equivale al 13% de las que requieren intervención constructiva.
El déficit habitacional, al cierre de marzo de 2025, asciende a 805 583 viviendas, de las cuales 398 364 necesitan ser rehabilitadas y 407 219 deben construirse desde cero. Además, se identifican 82 428 pisos de tierra en todo el país, con una meta de erradicar 13 536 durante el año, aunque hasta ahora solo se han resuelto 266 casos, lo que representa apenas un 2% de avance. En relación con las cuarterías, se planificó intervenir en 211 de las 8 736 existentes, pero hasta mayo solo se habían erradicado dos.
La recuperación de viviendas afectadas por fenómenos naturales sigue siendo un reto, con 94 421 unidades aún pendientes de reparación tras el paso de ciclones y sismos. El ministro de la Construcción, René Mesa Villafranca, advirtió que el uso creciente de cubiertas ligeras, resultado de los eventos meteorológicos, ha incrementado la vulnerabilidad del fondo habitacional ante futuros ciclones tropicales.

Mesa Villafranca subrayó la necesidad de ejercer controles integrales y permanentes sobre los recursos entregados a la población para que se asegure que lleguen a quienes realmente lo necesitan.
En el debate, Juan Luis Quintana, asesor de la comisión, resaltó la existencia de 104 mipymes dedicadas a la producción de materiales a partir de piedra, arena y arcilla, y abogó por otorgarles prioridad dentro del sector no estatal. Por su parte, Angélica María Chorens, diputada por Lajas, Cienfuegos, insistió en la revisión de los mecanismos de inspección de la política de vivienda y en la importancia de priorizar la supervisión en los territorios y las zonas donde se ejecutan obras.
Chorens también destacó la necesidad de incentivar la producción local y de asignar recursos a los lugares con mayor capacidad productiva e informar a la población sobre el tipo de viviendas que se construirán según los materiales disponibles, así como acelerar la atención a los casos más vulnerables.
Yania Cedeño Oliva, diputada por Mariel, abordó la importancia de aprovechar la infraestructura ya existente en las provincias para la producción de materiales y de concentrar los recursos en esas fábricas. Sugirió, además, analizar el desempeño de las empresas menos eficientes y poner en uso el equipamiento tecnológico que permanece subutilizado.
Cedeño Oliva abogó por revitalizar la empresa estatal socialista, evaluar la incorporación de energías renovables y detectar las ineficiencias en la aplicación de las directivas por algunos gobiernos municipales, como parte de una estrategia más integral para enfrentar los desafíos del sector.
Limitaciones estructurales y operativas
La estrategia de priorizar el uso de materias primas locales y reducir el consumo de cemento, acero y madera importados se enfrenta a obstáculos en todas las provincias, que reportan dificultades para acceder a estos insumos básicos. A pesar de los esfuerzos de territorios como Guantánamo, Holguín y Villa Clara, que han apostado por la explotación de barro, canto, madera y plásticos reciclados, la producción sigue siendo baja y limitada la variedad de productos.

El informe presentado ante la ANPP señala varias causas de este estancamiento. Entre ellas, la frecuente falta de energía que afecta tanto la producción como el transporte de materiales, así como la tecnología obsoleta en muchas instalaciones que operan con equipos antiguos, influyendo en la eficiencia y la calidad. Asimismo, se abordó el tema de la paralización de centros productivos. En provincias como Holguín y Sancti Spíritus, más del 30% de las plantas están fuera de servicio, agravando el déficit de materiales.
La producción de canto y ladrillos de barro, así como la construcción de hornos eficientes, tampoco ha alcanzado las metas propuestas. El informe advierte que los retrasos en la construcción y puesta en marcha de hornos modernos, sumados a la escasez de combustible, impiden un crecimiento real de la capacidad productiva. Granma es la única provincia que ha construido los hornos eficientes según las indicaciones; en el resto, los modelos alternativos no garantizan la calidad requerida, principalmente por la falta de extrusoras y moldes adecuados.
Durante los debates, se reconoció que se ha perdido parte del conocimiento técnico en la construcción de hornos, lo que limita la innovación y la eficiencia. La experiencia positiva de Granma fue resaltada como ejemplo a seguir, subrayándose la urgencia de encontrar soluciones locales y de mejorar la eficiencia de los hornos existentes, más allá de simplemente aumentar su número.
La producción local de materiales de construcción enfrenta desafíos estructurales y coyunturales que impiden su despegue como motor del desarrollo territorial sostenible. La superación de estos obstáculos requiere no solo de recursos y tecnología, sino también de una gestión más eficiente, innovación local y la recuperación de saberes técnicos que alguna vez distinguieron al sector.


















