La isla hundida de Jagua, Cienfuegos. Lugar ideal para el buceo. /scubacuba.ca
La isla hundida de Jagua, Cienfuegos. Lugar ideal para el buceo. /scubacuba.ca

Cuba: el archipiélago maravilloso

Nuestro país es un gran mapa caribeño de bellezas naturales. Cuando se aborda el tema, acuden a la memoria algunos sitios como la playa de Varadero o la Gran Piedra. BOHEMIA les descubre ahora otras maravillas que la Naturaleza ha regalado a los cubanos


El archipiélago cubano es el resultado de antiguos arcos volcánicos con inmensas plataformas de coral emergidas del fondo del mar Caribe, las cuales colisionaron con la de Norteamérica. Un arco volcánico es una cadena curva de islas formada como resultado del vulcanismo en la zona. En consecuencia, la base coralina de nuestro archipiélago se plegó formando distintas configuraciones: mogotes y sierras y, entre ellas, extensas llanuras. En la línea costera, el océano Atlántico por el norte y el mar Caribe en el sur, desgranó durante milenios los duros arrecifes de coral y los han convertidos en hermosas playas que han recibido además las arenas extraídas de los fondos marinos y depositadas por las aguas en los litorales.

Algo maravilloso surgió de todo ese proceso: en un área relativamente pequeña –la actual Isla de Cuba y sus alrededores–, se pueden encontrar colinas de granito y mármol con costas de aguas negras, junto a valles de tierra roja, y playas extensas de arena finísima y blanca; cuevas subterráneas horadadas por ríos y cascadas de aguas termales … y mucho más. Todo ello produce una vegetación y fauna variadas, adaptadas al terreno en la que se encuetran y un microclima especial para cada área.

BOHEMIA les ofrece ahora a sus asiduos lectores ocho ejemplos ilustrativos de lo anteriormente señalado.

Banco de Jagua

El denominado Banco de Jagua, provincia de Cienfuegos, al sur del archipiélago, es un promontorio submarino surgido de los fondos del mar Caribe y posee gran variedad de especies marinas: tiburones ballenas y mantarrayas gigantes, entre ellas.

Aunque de difícil acceso, es considerado uno de los mejores sitios de buceo en Cuba. Se halla a unos 60 kilómetros de la costa, al sureste de la bahía de Cienfuegos. Es un arrecife de aproximadamente 15 kilómetros de longitud emergido de las profundidades sin llegar a la superficie. El sitio comienza a unos 33 pies de profundidad. La pared del Banco está cubierta de abanicos de mary esponjas que descienden verticalmente hasta el abismo a través de varios canales y túneles.

Bahía de Nipe

/cubadebate.cu

Esta joya de la Naturaleza, ubicada en la provincia de Holguín, es considerada la segunda bahía de bolsa más grande y perfecta del mundo. Tiene una entrada estrecha la cual es difícil de observar desde altamar. Al adentrarse en ella, la visión es colosal. Según expertos, dentro de su perímetro caben todas las flotas marítimas comerciales de la región sin estorbarse y la bahía de Nipe parece pertenecer a un continente, en vez de a una isla.

Tiene un largo de 25.9 kilómetros, un ancho de 16.8, con una superficie total de 220 kilómetros cuadrados y profundidades medias que oscilan entre nueve y 25 metros.

Cerca de la bahía está ubicado Cayo Saetía, reserva de vida silvestre de más de 40 kilómetros cuadrados: divide las entradas o canales de acceso a Nipe. En la gran bolsa de agua desembocan los ríos Nipe y Mayarí, y en los alrededores encontramos áreas pantanosas y bosques costeros.

El Nicho

El Nicho, Sancti Spíritus. Formado por pocetas cristalinas y una vegetación exuberante. /visitarcuba.org

En el macizo de Guamuhaya, o Escambray, localizamos un sitio poco mencionado en los catálogos de turismo. Se trata de un complejo de saltos de agua que han horadado la piedra caliza durante siglos y ha formado pocetas cristalinas inmersas en una vegetación exuberante. Para llegar hasta su cascada se debe recorrer un sendero natural de algo más de un kilómetro llamado el Reino de las Aguas, en el que pueden observarse algunas aves no comunes, entre ellas, el tocororo.

La Cuevas de los Peces

/Ecured

Al sur de la Isla, en un punto de la Ciénaga de Zapata, se encuentra el cenote conocido como La Cueva de los Peces. Un cenote es un depósito de agua manantial profundo situado en depresiones geológicas; se asoma al exterior por la caída del techo de una cueva.

Esta piscina natural es el cenote más profundo del archipiélago con unos 70 metros (más del doble de la bahía de Nipe). Resulta curioso lo siguiente: aunque está tierra adentro y rodeado de árboles, se encuentra hermanado con el mar a través de túneles subterráneos. Esto da por resultado que miles de peces de colores naden en sus aguas saladas. Además, da la idea que debajo de la isla, existen invisibles canales conectados con el océano.

Según expertos fisioterapeutas, el agua fría de la Cueva de los Peces alivia la tensión muscular y las inflamaciones, y nadar en sus aguas mejora la circulación.

Cayo Iguana

Cayo Iguana, Sancti Spíritus. Un encuentro amistoso entre turistas y la fauna local /cubaplusmagazine.com

Esta diminuta isla está situada aproximadamente a dos horas de La ciudad de Trinidad y para llegar a ella se debe tomar una embarcación en Playa Ancón.

Un centenar de metros antes de anclar en el cayo, el transporte marítimo debe rodear una barrera de coral repleta de pequeños peces multicolores.

Es un territorio muy pequeño que aparentemente flota en el área vecina a los fabulosos arenales de Cayo Largo del Sur.

Sin asentamiento humano, las iguanas se han adueñado del entorno, pues -pese a que viven también en otros cayos- allí su presencia es más abundante. Según apunta la ciencia, las iguanas son reptiles de la prehistoria y  están lejanamente emparentados con los dinosaurios; sin embargo, las de Cuba, a diferencia de sus viejos primos cretácicos, son muy amigables con los humanos.

La flora y la fauna de ese singular ecosistema tienen otras especies zoológicas autóctonas como la jutía.

Las aguas calientes de Trinidad

Aguas calientes de Trinidad, Sancti Spíritus. /viajescuba.org

A poca distancia de la histórica urbe de Trinidad se encuentra un sitio el cual resulta extraño para nuestro país: un manantial de aguas calientes. En Cuba no existen volcanes que sean fuentes de temperaturas altas en ríos y riachuelos cercanos. Empero, parece ser que estas aguas trinitarias viajan largos senderos desde las profundidades de la tierra y traen luego consigo calor junto con minerales no hallados en la superficie. Igualmente, se teoriza que las aguas provienen de infiltraciones, que -gracias a fallas tectónicas locales- se introducen profundo y se calientan allí. Ascienden empujadas por el vapor y acarrean azufre y otros compuestos químicos beneficiosos para la salud.

De otra parte, esta exclusividad se extiende asimismo a la flora del lugar, la cual es muy diferente puesto que el calor de las aguas y sus compuestos químicos hace crecer plantas no xerófilas (solo crecen con abundante líquido).

Río Negro

Río Negro, Cienfuegos. /visitarcuba.org

Existen en Cuba varios ríos y riachuelos con este nombre. En este caso nos referiremos al más extenso y caudaloso ubicado en el centro del país, entre Trinidad y Cienfuegos. Este caudal recibe su nombre por el color oscuro de sus aguas cargadas de sedimentos orgánicos, básicamente vegetal, y minerales arrastrados desde la Sierra del Escambray.

Los especialistas indican que este río posee una gran capacidad de erosión y ha cavado túneles y cuevas en la roca caliza hasta el punto de moldear grutas de gran profundidad, en las que apenas se asoma la luz solar.

El tinte azabache de Río Negro, adornado del verde intenso de la flora circundante y espesa, le da un aspecto similar al ecosistema del Amazonas.

El Salto del Caburní

Salto del Caburní, Sancti Spíritus. Uno de las mayores cascadas del país. /ecured.cu

Está ubicado dentro del Parque Nacional Topes de Collantes en la provincia de Sancti Spíritus. Este salto de agua posee una caída de alrededor de 64 metros y está entre los mayores del archipiélago cubano.

La enorme cascada, perteneciente al río del mismo nombre, se precipita sobre un cañón inclinado de rocas calizas enrojecidas. Como el cañón es formado por una alta y estrecha garganta, el ímpetu del torrente es majestuoso. Sus aguas se tornan de verdosas a color marrón, en especial cuando llueve, cuando arrastra mucha tierra.

En su parte media, las aguas del Caburní caen sobre una roca abombada y el impacto produce un abanico de espuma de miles de gotas blancas: si se mira desde cierta altura, el Salto parece la cola blanca de un caballo.

En esa maravilla de Cuba, el bosque mantiene siempre su verdor y en las ramas pueden observarse tocororos, cotorras y zunzunes.

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