Foto. / Pastor Batista
Foto. / Pastor Batista

Donde fuego hubo, tesón queda

La incineración de 209 viviendas rústicas de recreo o facilidades temporales, como consecuencia de un incendio de grandes proporciones, no calcinó la voluntad de sus dueños de volver a levantarlas

Fotos. / PASTOR BATISTA VALDÉS


El incidente ocurrió en la tarde del pasado 21 de marzo. Un incendio de grandes proporciones redujo a cenizas y escombros 209 viviendas de descanso o facilidades de alojamiento temporal.

Muy poco pudieron hacer, a pesar de la rapidez y tenacidad con que actuaron, fuerzas y medios de extinción de incendios, carros cisternas y otros recursos procedentes de las cabeceras de los municipios Bolivia, Morón y Primero de Enero.

A Cunagua, como desde tiempos pretéritos se conoce ese balneario –conocido también como la playa de todos o la playa de los más humildes– le ardía la piel y el corazón.

Julio de 2025. Son demasiado nobles y laboriosos los bolivianos como para quedar con los brazos cruzados.

En un empuje, sustentado fundamentalmente en el esfuerzo propio, varias familias levantan otra vez sus criollas instalaciones.

Héctor Manuel y su familia levantan otra vez la casa de recreo.

Algunas están ya prácticamente concluidas, otras al nivel de la criolla cubierta y las hay ganando altura en la pared y el cimiento

“La de mi familia fue una de las que el fuego se tragó completamente –me dice el joven Héctor Manuel Zulueta Hurtado. No quiero ni recordarlo. Fue muy duro. Hubo quienes hasta perdieron pertenencias que tenían dentro de las casas. Pero bueno… aquí estamos, levantándolas otra vez”.

Osiel Carrilo Vera, viceintendente del gobierno en el municipio, explica cómo el territorio no se desentiende de esos casos.

La primera evidencia de preocupación fue, sin duda, la rápida presentación de las autoridades políticas y gubernamentales en el lugar, mientras las llamas pasaban triste factura.

Por ello se ha tratado de organizar lo mejor posible el proceso de evaluación de los daños, identificación real de los propietarios, trámites para ofrecer ayuda, sobre todo por medio de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Agroforestal, para cooperar en la entrega de recursos afines a las construcciones predominantes en la playa: madera, tablas, guano…

Afortunadamente, los árboles de casuarina, pino, eucalipto, yarey o cana son especies comunes en la zona, según explica Roberto Domínguez Fuentes, director de la UEB.

Poco a poco renace la vida en el área calcinada por el fuego.

No se piense que tales faenas resultan fáciles o agradables. Nadie lo sabe, durante años y décadas, las personas afectadas pusieron cada verano sus inmuebles a disposición de la familia y de amigos.

La playa se empina poco a poco, es lo real, acaso empeñada en resurgir criollamente como ave fénix entre las cenizas y escombros dejados por las llamas, que que en esa ala del costero poblado lo quemaron todo… menos la voluntad de levantarse y seguir andando, entre la brisa del mar, el salitre que reseca la piel y el vuelo de gaviotas sedando el alma.

Por fortuna, el guano y la madera abundan en la zona.
Ya estas dos viviendas están aptas para recibir familias.

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