Sobre la Federación Sueca de Sexo (Swedish Sex Federation) y el supuesto Campeonato Europeo, indaga Claudia Vargas, de La Habana
La afirmación de que Suecia reconoció oficialmente el sexo en la categoría de deporte, acompañada de anuncios sobre un “Campeonato Europeo de Sexo”, resurgió en redes sociales y generó titulares sensacionalistas. La historia, sin embargo, es un caso clásico de desinformación viral originada en una iniciativa privada sin respaldo institucional.
El episodio se remonta a inicios de 2023, cuando Dragan Bratic –empresario propietario de varios clubes de striptease en Jönköping y con vínculos en el sector del entretenimiento adulto– impulsó la creación de la Swedish Sex Federation (SSF), Federación Sueca de Sexo.
Bratic presentó una solicitud formal ante la Confederación Deportiva Sueca (Riksidrottsförbundet, RF) para que la entidad fuera admitida en el listado de federación deportiva especial y el sexo se incorporara al sistema oficial de deportes.
La RF rechazó la petición en abril de 2023, argumentando que la aplicación era incompleta y no cumplía con los requisitos mínimos exigidos a las federaciones: estructura organizativa nacional sólida, estatutos claros, evidencia de participación amplia y adhesión a principios éticos y deportivos.
El presidente de la RF, Björn Eriksson, calificó de “tontería” la propuesta y enfatizó las prioridades distintas de la confederación. Ante consultas de medios internacionales, la portavoz Anna Setzman reiteró en junio de 2023: “no existe ninguna federación de sexo miembro de la Confederación Deportiva Sueca” y, de lo contrario, la difusión constituía “información falsa destinada a difamar al deporte sueco y a Suecia”.
Pese al rechazo, la SSF –sin estatus legal ni reconocimiento– continuó promocionando su proyecto. Anunció un “Campeonato Europeo de Sexo”, previsto para junio de 2023. Sería un torneo de seis semanas con participantes de varios países, evaluados por un jurado y votos del público en distintas categorías (técnica, resistencia física, creatividad en posiciones, seducción, conocimiento sexual, comunicación artística y conexión emocional entre parejas).
La organización afirmó que financiaría el evento con recursos propios y voluntarios, lamentando no recibir parte de los fondos estatales reservados exclusivamente para entidades deportivas registradas.
La promoción, difundida a través de un sitio web efímero y redes sociales, fue tomada literalmente por algunos portales y cuentas virales, quienes vieron un aval oficial en el anuncio.
Fact-checkers y agencias internacionales intervinieron rápidamente y publicaron verificaciones en junio de 2023 desmontando la narrativa.
Ninguna fuente oficial sueca –gobierno, RF o ministerios– emitió jamás declaración favorable; al contrario, las autoridades deportivas negaron cualquier colaboración o reconocimiento.
El bulo persistió gracias a la viralidad en Facebook, Instagram, TikTok y X, donde publicaciones sensacionalistas omitían el rechazo y exageraban el alcance.
En algunos casos, se usaron imágenes manipuladas o fuera de contexto para reforzar la idea de un evento estatal. Hasta 2026, el tema reaparece periódicamente en cadenas de WhatsApp y memes, pero no hay evidencia de celebración a gran escala del campeonato ni de evolución de la SSF hacia una estructura formal. El sitio web original desapareció o quedó inactivo poco después.
Este caso ilustra mecanismos típicos de la desinformación: el abuso de términos institucionales, la rapidez con que se comparten titulares sin verificar fuentes primarias y la explotación de temas provocadores para generar viralidad.
En Suecia, el marco legal deportivo es estricto: solo actividades avaladas por la RF pueden considerarse deportes oficiales, con acceso a subsidios, infraestructura y competencias reguladas. Al ser el sexo una actividad privada y consensual, queda fuera de ese ámbito.





















