El desafío de educar en valores en tiempos difíciles

“Un poco para todos”, una sección dedicada a explorar el fascinante mundo de la salud, donde compartimos reflexiones, curiosidades y consejos prácticos que pueden enriquecer tu bienestar diario. Aquí nos proponemos desmitificar temas de salud, ofrecer información asequible y fomentar un espacio de aprendizaje y reflexión


La educación

Muchas personas manifiestan en reiteradas ocasiones que ya no hay valores, que estos han cambiado y que ya no son los mismos. En realidad, la jerarquía de valores es la que se ha modificado: muchas personas han cambiado en su vida el orden de ellos.

El respeto es considerado un valor rector por la mayoría; sin embargo, los demás valores suelen ocupar un orden diferente. Cada persona tiene su propia jerarquía de valores. En unos puede ser más importante la responsabilidad y en otros la honestidad; para algunos la moralidad y la amistad para otros.

Lo que sucede en la actualidad es que se les ha dado más importancia a los valores materiales, entre ellos el placer, la tenencia o la relajación, y lamentablemente en muchas familias estos son los que ocupan los primeros lugares. Es importantísimo seguir muy de cerca la formación moral de los niños y de la juventud. En muchos casos, por desgracia, esto ha cambiado negativamente, en los últimos tiempos.

Hace unos años las faltas más graves que cometían los niños y jóvenes era que decían malas palabras, se presentaban con la ropa en desorden, en la escuela copiaban en un examen y le faltaban el respeto a algún profesor, hacían ruido en los pasillos, fumaban, y lógicamente esto era motivo de un buen regaño, un llamado a sus padres y, en ocasiones, hasta la expulsión del alumno.

En la actualidad en buena parte de este mundo hay muchos jóvenes que cometen faltas más serias: robos graves, consumo de bebidas alcohólicas, venta y consumo de drogas, acoso sexual, extorsión y hasta crímenes. Esto es muy lamentable y preocupante, porque demuestra que hay padres que no tienen un comportamiento adecuado en la educación de sus hijos.

Los valores éticos, que son universales, no se han perdido. Simplemente han cambiado en orden de importancia o han sido suplidos por otros. Las actitudes negativas, los malos ejemplos, la música moderna con letra agresiva y el cine y la televisión con exceso de violencia, o con mensajes erróneos, han dado como resultado una incorrecta jerarquía de valores.

Pero tú puedes cambiar esto, haz que tus hijos tengan una adecuada jerarquía de valores y un comportamiento ético. Con ello no solo garantizas que se conviertan en hombres y mujeres de bien, sino que estás ayudando a formar un mundo mejor, con un futuro más limpio, donde la premisa de los jóvenes sea luchar por la vida y ayudar a los demás. Hace algunos días vi una película que me conmovió mucho, creo que se titulaba Págale al próximo. Encierra una gran enseñanza. La humanidad necesita mucho de gente así, que luche por la vida.

Ríase

*Dos parejas están jugando a las cartas. De repente, a Juan se le caen unas cartas al suelo. Cuando se agacha para levantarlas nota que la mujer de Pablo no está usando ropa interior. Medio incómodo, Juan se golpea la cabeza con la mesa y se levanta con cierto rubor en el rostro.

Más tarde, Juan va a la cocina a buscar una cerveza y la mujer de Pablo lo sigue y le pregunta:

–¿Viste algo interesante debajo de la mesa?

Juan admite que sí y ella continúa:

–¡Puede ser tuyo, por solo 500 dólares!

Juan piensa un minuto y dice que está interesado.

Quedan en encontrarse el viernes siguiente a las 2:00 p.m., cuando Pablo estuviera en la oficina.

El viernes Juan va a la casa de Pablo y, después de una sesión de sexo como hacía mucho tiempo no tenía, le paga a la mujer los 500 dólares acordados.

Rato después llega Pablo y le pregunta a su mujer:

–¿Juan estuvo aquí hoy por la tarde?

La mujer, a regañadientes y un tanto sorprendida, responde que sí.

–¿Y él te dio 500 dólares?

“Dios mío, él lo sabe”, piensa ella. Y finalmente dice: “Sí, me los dio”.

–¡Ah, qué bueno! –responde Pablo–, él pasó por mi oficina esta mañana y me pidió 500 dólares prestados. Me dijo que me los devolvería esta tarde al pasar por acá por la casa. ¡Qué buena paga es mi amigo Juan!

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