Siguen avanzando, ¡y con qué paso!, las jornadas destinadas a prepararnos (aún más) para la defensa del país.
No es una ocurrencia, ni capricho de última hora. Lo hemos hecho desde siempre. Solo que en estos momentos tal empeño cobra un valor extraordinario y no hay que ser profeta para saber por qué.
En medio de la desesperación que les provoca el verdadero pantano en que están convirtiendo a su propio país (y, desde luego, para desviar la atención de ello), Donald Trump y su dócil súbdito Marco Rubio elevan a niveles de histeria la agresividad, amenazas y presiones contra Cuba.
Acá pueden faltar cada vez más cosas necesarias: combustible, energía eléctrica, insumos, alimentos, medicamentos… pero siguen sobrando valor, principios, convicciones y la determinación de no arrodillarnos ante el mismo imperio acostumbrado a someter a los débiles.
Sencillamente no hay miedo. Lo que apreció BOHEMIA en Orlando González, un apartado poblado rural ubicado en la geografía de Ciego de Ávila, no significa la exclusividad. Es lo que prevalece de punta a cabo, en cada pedacito de Cuba. El enemigo lo sabe muy bien. Pero nunca está de más recordárselo.
Fotos. / Pastor Batista


























