Nueva Caledonia vive protestas pro independencia. Los principales medios desconocen el hecho porque el foco de atención son las elecciones anticipadas al Parlamento galo. El archipiélago del Pacífico Sur puede imprimir la diferencia
Las más recientes protestas de parte del pueblo originario no han sido reportadas de graves porque los manifestantes se cuidaron de quemar propiedades privadas; si lo hubieran hecho, seguro la llamada gran prensa les habría dado toque de titular. Lo ocurrido el 26 de junio de 2024 solo fueron reflejadas como “incidente menor”. Decisión que rezuma racismo: estos últimos acontecimientos se relacionan con la detención y envío a París de varios activistas independentistas acusados de incentivar la violencia en mayo de este año en Nueva Caledonia, dominio francés del Pacífico Sur, cercano a Australia. (1)
Louis Le Franc, Alto Comisionado de la República francesa en el Archipiélago, justificó la detención con una serie de sustanciales “altercados” en Numea, la capital del ultramarino territorio. Agregó que también los hubo en Grande Terre –principal isla– y las ínsulas de Pinos y Mare. Como imputación central aseguró que una serie de “incendios controlados afectaron comercios y hubo daños en infraestructura, valoradas en 1 500 millones de euros”. Ahí lo tenemos: el motivo es el vandalismo, nada de las reivindicaciones políticas en el candelero desde 1998, cuando incluso a partir de 1986 el territorio en cuestión aparece en la lista de la ONU como “sujeto a descolonización”.
Entretanto, organizaciones locales denuncian que la expulsión de los líderes independentistas a más de 17 000 kilómetros de sus hogares como parte de la detención preventiva “viola gravemente su derecho a la vida privada y familiar”. El reclamo generalizado de los más de 27 000 integrantes de la población originaria polinesia y melanesia es que retornen para que, de ser juzgados, estén en su entorno y no en uno hostil. Es bueno subrayar que durante los violentos eventos, los independentistas contaron con la solidaridad de grupos anticoloniales de jóvenes y trabajadores franceses de la metrópolis, que ven esa causa como parte de una más amplia batalla anticapitalista; sin embargo, ahora con las elecciones legislativas anticipadas a la Asamblea Nacional, el presidente francés, Emmanuel Macron, efectuó una jugada maestra al detener el descontento caledonio con el proyecto de ley constitucional que busca reformar el órgano electoral local para los comicios provinciales de fin de año. El objetivo es reducir la participación política de los indígenas, que constituyen el 40 por ciento del censo.
Según el abogado de la defensa de los independentistas retenidos, “todos los errores en la gestión de la crisis fueron cometidos por el poder judicial, que respondió a consideraciones puramente políticas. Si se tratara de convertirlos en mártires de la causa independentista, no lo haríamos de otra manera”, ironizó. Benoît Godin, activista de Survie, organización que lucha contra el colonialismo francés, se tomó tiempo para dar entrevistas a medios de prensa alternativos. En sus explicaciones asegura que la situación actual no es en absoluto una sorpresa; se había anticipado y temido durante años. Especialmente desde el segundo de los tres referendos de autodeterminación previstos para este territorio. Indica cierta alarma por el Estado francés y el Ejecutivo, que supusieron que un “no” a la independencia iba a ser mayoritario por sus políticas de absorción, mas “se dieron cuenta de que el escenario no estaba del todo ganado”. Fue entonces cuando empezaron a sabotear metódicamente el Acuerdo de Numea de 1998, el cual estableció que solo “podrían votar en las elecciones locales los habitantes de Nueva Caledonia y sus descendientes, a no ser que la población dijera lo contrario. Para ello se efectuaron tres referendos. En el de 2021, en época de covid-19, los independentistas faltaron por sus ceremonias de duelo. De ese momento, pasado por alto, se llega a la situación actual, donde la posibilidad a corto plazo de una independencia, de acceder a la soberanía formal, está aniquilada”. (2)

El voto pro Macron en Nueva Caledonia tenía predominio, básicamente en los franceses asentados allí (que siguen llegando), lo que ha sido interpretado como una fortaleza de París precisamente ahora, cuando en la primera vuelta de las elecciones a la Asamblea Nacional la extrema derecha tiene la posibilidad en Francia de estar más cerca que nunca del poder con el Partido Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, quien logró el apoyo de un sector disidente de los conservadores, de 33.1 por ciento de las papeletas. Muchos analistas se preguntan si logrará alcanzar la mayoría absoluta en el Parlamento, con al menos 289 de sus 577 diputados. Habrá que esperar la segunda vuelta el 7 de julio de 2024 y la contingencia de Alianzas pro Macron, fuertemente europeísta.
Desde el Elíseo, y en cuanto al Archipiélago del Pacífico, el primer ministro, Gabriel Attal, había señalado el 7 de junio que el gobierno hace “todo lo necesario para asegurar que las elecciones se hagan a pesar de los llamados a la resistencia de los líderes pro-independencia”. Alan Boufenèche, director de la iniciativa vida cívica en Numea, informó a France Info que el Ejército francés entregó urnas y material de votación, y que la Policía y las tropas del ejército escoltarán a los trabajadores municipales de los 57 colegios electorales. (3)
En estos momentos decisivos para la nación gala no solo la empresa del níquel del lejano territorio es primordial, al poseer una cuarta parte de los recursos mundiales del mineral; también cualquier emisión de voto pudiera inclinar la balanza hacia el actual Ejecutivo. No obstante, esta posibilidad matemática, que desconoce a una parte de la población, debe acotarse que para el sufragio al Senado francés de 2023, fue elegido el líder neocaledonio pro independencia Robert Xowie, aunque sin lograr sensibilidad para su causa. Además de él, otros dos coterráneos del ala de la derecha lograron llegar al Parlamento Europeo. Hoy se cuenta con una mayor “asimilación” favorable a Macron.



























2 comentarios
Se agradece esta interesante actualización de un tema de fondo colonial que no visibilizan los medios hegemónicos. Como también isleños y antiimperialistas consecuentes nos sentimos solidarios de la causa independentista de los caledonios.
obligados a admitir. cuanto ignoramos del persistente anacrónico sistema colonial
sus cuestionables procesos
electorales caracterizado por los enfrentamiento , desacuerdo y artimañas de los presuntos adversarios