Hombre de mar y esperanzas

Texto y fotos: Florentino Acosta


Antes que el sol asome en el horizonte, Oscar, un habanero de 50 años, comienza su jornada. Los primeros rayos le descubren “surfeando” sobre los dientes de perro con su vieja mochila y ropa entintada, su faena es la pesca, en algún rincón de litoral habanero.

Desde joven le gusta pescar y aunque no es su profesión, en los últimos tiempos ha tenido que regresar a ella, así subsiste. Cada día se encuentran menos y más chicos los pulpos, ya no son tan grandes como antes, confiesa este hombre de sol y mar, devuelve a los más pequeños, en gesto sensible ante la creciente sobrexplotación que sufre la especie en dicha zona.

Oscar es portador de una jovialidad desbordante en su sonrisa contagiosa y refrescante, expresión desaparecida por un instante, cuando habló de la gran preocupación que tiene de llegar a viejo y no poder continuar. Entre capturas, caídas y clásicas historias de pescadores, avanza la mañana hasta que el calor arrasador, personaje omnipresente en esta Isla, indica que el trabajo terminó. Mañana será un mejor día, acompañado de esperanza me dijo, “Ojalá no falten nunca los peces en el Malecón”.

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