Diez mil personas en la Plaza de la Revolución Máximo Gómez Báez. Allí, junto al pueblo, la máxima dirección del país
Fotos. / Pastor Batista Valdés
Solo hubo que madrugar un poquito: 5:15 AM.
A esa hora cualquiera y todo cubano –incluso más allá de nuestras fronteras- pudo “estar” en la celebración central cubana por los 72 años transcurridos desde el Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, con Fidel al frente.
Radio, televisión, sitios digitales, redes sociales… comenzarían, desde bien temprano a ofrecer detalles de un acto encabezado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República.
El fraternal encuentro de solidaridad, este viernes, con 370 amigos de Cuba, llegados de 23 naciones asentadas en América Latina y el Caribe, Europa, África y Estados Unidos, y la virtuosa gala cultural en el Teatro Principal de Ciego de Ávila, dejarían expedito el paso a la concentración de unas 10 000 personas en la Plaza de la Revolución Máximo Gómez Báez, en representación de Cuba entera.
No sé qué hora será mientras usted, amigo lector, lee estas líneas, pero quizás tenga tiempo aún de sintonizar la celebración o de obtener más detalles (si ya concluyó) por las diferentes vías de información y comunicación que normalmente empleamos los cubanos para estar al día.
Sí, porque este no es cualquier día del calendario. Alguien lo definió cierta vez como “el día más alegre de la historia”, también se le denomina Día de la rebeldía nacional, pero en verdad es el día de todos los días, porque desde niño he oído decir –y estoy plenamente de acuerdo con que- siempre es 26.

¿Hora?: 5:15 AM. La misma de aquella histórica madrugada, cuando -decididos a cambiar el futuro de Cuba desde el bochornoso presente político y social que entonces vivía la nación- Fidel y sus compañeros se lanzaron, en armas, sobre los muros del cuartel Moncada.
Si vamos a rememorar la gesta heroica, hagámoslo entonces “con todas las de la ley”, o lo que es igual: con todas las de la historia.
Diez mil personas, casi la totalidad avileñas, ocuparán silla en la misma plaza (Máximo Gómez Báez), donde tantas veces se han concentrado, o por la cual han desfilado, por distintos motivos patrióticos, ceremoniales, políticos, culturales…
Millones de cubanos, sin embargo, tendrán una vez más la oportunidad de “estar” también presentes, por medio de las vías tradicionales de información y de comunicación, cuya agilidad e inmediatez ha cobrado fuerza inusitada en el ámbito de las redes sociales, con empleo de tecnologías muy avanzadas.
Fluya pues, por ellas también la verdad que en medio de un 26 como este conocemos muy bien los cubanos (¿quién nos puede hacer un cuento?) y necesita conocer mucho mejor el mundo, sobre todo frente a la permanente sicopatía imperial por ocultarla, tergiversarla, denigrarla.
Desde luego, se espera la presencia de la máxima dirección política del país, luego de su fraternal intercambio, este viernes, con personalidades, comités y movimientos de solidaridad llegados desde diversas latitudes, quienes expresaron incondicional apoyo a Cuba, fin inmediato del bloqueo impuesto a ella por Estados Unidos y que este la excluya del listado de países patrocinadores del terrorismo.
Y, no quepa duda, desde algún apacible lugar estará también -atento a todo lo que acontezca, con su dimensión universal y esa mirada que penetra el tiempo y eslabona el espacio… Fidel.


















