La primera actriz Mirtha Ibarra es guionista y protagoniza el filme Neurótica anónima, que dirigió Jorge Perugorría. Ambos han sido reconocidos con el Premio Nacional de Cine. / LEYVA BENÍTEZ
La primera actriz Mirtha Ibarra es guionista y protagoniza el filme Neurótica anónima, que dirigió Jorge Perugorría. Ambos han sido reconocidos con el Premio Nacional de Cine. / LEYVA BENÍTEZ

La esperada cita ante la pantalla grande

Acercamiento preliminar a expectativas que genera en los públicos la edición 46 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana


En Cuba el séptimo arte cautiva a generaciones. Estimula el interés de quienes, por esta fecha, están pendientes de títulos, directores y naciones participantes en el Festival; pues desde 1979 motiva en La Habana el ajuste de las agendas para acudir a la esperada cita ante la pantalla grande.

Ese estado de movilización espontánea ya se produce ante la llegada de la edición 46 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, del 4 al 14 de diciembre. Prestos los interesados compran sus pasaportes de acceso a las salas y el diario cero que da fe de la variada programación.

Es difícil definir la elección. La rápida mirada a las sinopsis registradas lo indica, el elemento humano se mantiene en el centro de relatos que indagan en intimidades y urgencias. La mayoría responde, o intenta lograrlo, a un precepto cinematográfico esencial: lo que hace fascinante al arte es el hecho de que cada creador hace su propio arte y construye su propio sentido de cómo hacerlo.

Seamos conscientes de la variedad del Festival y la riqueza de las muestras en concurso y en otras categorías. Además del análisis de temáticas y conflictos; nos corresponde descubrir las esencias de metáforas y símbolos en las cinematografías de América Latina y del mundo. Ambos son fundamentales en el campo de las artes debido a su basamento cultural.

Las producciones nacionales siempre despiertan nuestra curiosidad. Entre los largometrajes de ficción que optan por el Coral llama la atención una película anunciada: Neurótica anónima, con guion y protagonizada por la primera actriz Mirtha Ibarra, dirigida por Jorge Perugorría. Ambos se centran en el personaje de Iluminada, y establecen su relación con un conflicto individual en medio de una pandemia de salud y la pérdida de su único santuario: el cine.

En el apartado de animación Cuba está presente con cuatro puestas distinguidas por la amplia gama de puntos de vista, intereses de contenidos y estéticas. Regocija el creciente nivel estético de una especialidad cultivada por realizadores jóvenes y consagrados. Sugerimos ver El jardín (Miguel Alejandro Machado Suárez, Carolina Fernández-Vega), La niña y el mar (Ray Ortega), Mi mejor amiga (Ruth Garaicoa) y Rapto (Ivette Ávila).

Menos representado entre las producciones nacionales, el documental continúa siendo un género de notable importancia para contar historias documentales y artísticas. El título Mijaín (Rolando Almirante, Ángel Alderete, Héctor Villar) compite en documental (largometraje) y Tiempo detenido (Ariagna Fajado) en documental (cortometraje).

En ópera prima se incluye Baracoa (Luis Ernesto Doñas).

Ver, comprender e interpretar cinematografías diversas exige la crítica dialógica por parte de los espectadores. Esta habla, no acerca de las obras, sino con las obras. Nuestras audiencias inteligentes y participativas llegarán al Festival con la imaginación despierta y deseos de conocer lo nuestro y lo ajeno.

Entretener aprehendiendo lo vivencial de otros humanos reporta beneficios personales y conocidos. El Festival permitirá analizar tramas y secretos ocultos en objetos, y personajes en circunstancias dadas.

Tengamos presente una alerta dada por el reconocido maestro del cuento contemporáneo Antón Chéjov: “Si una pistola aparece en el primer acto de una obra de teatro, debe dispararse en el tercero”. El cine no escapa de esta sugerencia. Chéjov mira a través del tiempo como si recordara la transgresión sutil que buscó en sus historias. ¿Qué plantean las cinematografías en el siglo XXI?

Realidades-otras poco abordadas en las grandes pantallas o no tanto como lo merecen. Lo que no se cuenta o visibiliza, no existe, la polisemia del verbo “contar” es significativa.

Ver más allá de la punta del iceberg se visualizará durante la edición 46 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana. Reencontrarnos nos propicia meditar sobre nuestras vidas, a veces fragmentadas durante la cotidianidad. Este encuentro abrirá inquietudes conceptuales y transgresoras, ante lo “real”. Sin duda, influye el séptimo arte en los cambios de paradigmas de acceso a la cultura.

Pensémoslo en profundidad.

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