Valoraciones sobre la muestra El tiempo en la mirada, de Humberto Mayol, fotorreportero y artista del lente, que acoge la galería Villa Manuela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba
Fotos. / Yasset Llerena
En el gran escenario de la vida, del ser y el acontecer, la travesía de los humanos intercepta las instancias del tiempo. Cada uno ilustra su capacidad al construir su verdad en el sentido de la existencia al redescubrir conflictos, contextos, realidades-otras; lo singular, a veces inexplicable, de la existencia.
Creatividad y pasión despliega en la exposición El tiempo en la mirada, Humberto Mayol, fotorreportero y artista del lente, dualidad que –lo sabemos–, no se concreta sistemáticamente en el escenario de las artes visuales contemporáneas. Suelen escucharse opiniones: “bastan el oficio y la técnica para un digno resultado tras el clip”. La apreciación niega lo esencial y lo necesario en la profesión: estudios sedimentados, saberes aprehendidos, alma, conciencia y cultura. Estos requerimientos no se improvisan. Lo ilustra la acogedora galería Villa Manuela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba donde Mayol exhibe 26 fotos; pequeña muestra de su amplia, diversa, fructífera obra y la proyección del libro digital –116 instantáneas–, incluidas en el volumen homónimo con el título de la muestra.

El relato visual evidencia la riqueza psicosocial concebida desde la visión de un artista maduro conceptual y estético. Transitar durante casi 50 años por el ejercicio fotográfico ha incidido en el esmerado cultivo del talento, el pensar al concebir su estilo. Interioriza su esencia filosófica; la defiende al expresar: “Es la manera de ser yo, de sentirme parte de quien soy”. Tal confesión será más adelante un puente hacia el análisis de lo mostrado en El tiempo….
Por su parte, Lesbia Vent Dumois, Premio Nacional de Artes Plásticas, y curadora, reconoce en el catálogo: “Mayol ha incorporado en su obra dos grandes temas: la cotidianidad cubana y la religiosidad en la Isla. Ambos temas le permiten desarrollar series donde también expresa, con su aguda mirada, la precariedad de la vida cotidiana, lo cultural, el tratamiento desde el humor –poco común en el medio–, y todo ello en conjuntos que, más que en sus llamadas series, constituyen expresivos ensayos fotográficos: breves, fuertes y bien elaborados, como apreciamos en los de su proyecto más ambicioso La memoria compartida, realizados bajos los temas de Los románticos ángeles de la tierra o en Los santos en la calle”.

El periplo descrito por Mayol y acentuado en la curaduría invita a ver, interpretar y sentir el gozo de entrar en contacto con una intención expresiva orientada desde la práctica y el pensamiento mesurado, pues el artista es fiel a la técnica analógica y a preceptos fundamentales, el encuadre, la composición y la toma. Demuestra ser consciente de otra certeza valiosa: los medios digitales y tecnológicos de ningún modo distorsionan el compromiso raigal presente en su obra. Lo fortalecen acunado en redescubrimientos de la luz, las sombras y el momento parlante creativo que, en su caso, resignifica la validación del tiempo.
El ojo y el corazón en línea
La permanencia del juicio crítico constituye una brújula al ver el periplo de El tiempo en la mirada. En Humberto Mayol no es solo el uso de la luz, el contraste de las formas o la fuerza dramática del objetivo en lo que radican sus preocupaciones, lo motiva algo más sensible y difícil de lograr, convertir lo común por cotidiano en bello por ser verdad, pues transforma desde el alma y la conciencia cada acto en su verdad fotográfica y traduce el resultado en artisticidad, entendida esta como el sistema de rasgos esenciales que determinan la apropiación artística de modos sociales del conocimiento; en ellos inciden la valoración comunicativa y la perspectiva de estar allí en el lugar para hacer visible lo invisible.
Propone la elección inteligente del blanco y el negro: así refuerza el concepto visual. La utilización de la perspectiva y en énfasis en la condición del sujeto que observa activamente nutren la pericia del fotógrafo. Ya sabemos por Eco que cuando lo simbólico atraviesa y redescubre lo privado genera nuevas realidades.
Mayol piensa con cabeza propia. Pero, sin duda, por las simientes de su formación cultural domina sólidos bagajes. En su lenguaje aflora considerar estudios sobre la fotografía con intencionalidad sociológica que realizaron Howard Becker y Pierre Bourdieu. Al explorar su propio andar el artista utiliza una herramienta de exploración de la sociedad, la hace suya intensamente.

Desde el pensamiento crítico advertimos la asimilación de una fortuna valiosa por el creador. Para él, el sentido es construido; no es una evidencia del mundo. Imposible olvidar al maestro semiólogo italiano Paolo Fabbri cuando reconoció que lo real es un efecto de sentido y la realidad transforma el sentido mismo.
Pensemos: ¿por qué circunscribir la épica a las décadas de los 60 y 70? Humberto Mayol continúa ese batallar constante en estas fotos de los años 80 y 90, y en los caminos propios actuales de total artisticidad.
Todas las pasiones no tienen la misma temporalidad. ¿Se reflexiona sobre esto a partir de la mediación compleja de instancias comunicativas y propositivas que nos hace ver Mayol en su invitación de saber y apasionarse? Los públicos deben descubrirlo en El tiempo en la mirada.





















