Sencilla, natural, artista es Omara Portuondo.
Sencilla, natural, artista es Omara Portuondo.

La pasión de su duende irrepetible

Durante el verano se rinde homenaje a nuestra Omara Portuondo, una de las figuras más representativas de la música popular cubana, a propósito de su aniversario 95

Fotos. / Leyva Benítez


Desde hace muchos años rebasó la popularidad para lograr una dimensión artística valorada en Cuba y el mundo. Su ángel nos confina a las puertas del misterio. Sorprende; tiene el don particular de ser ella misma entre las cantantes que abordan géneros complejos y variados; el son, la canción romántica, el estimulante bolero, por solo destacar algunos de los más representativos. Siempre emociona. Igual y diferente en la escena Omara Portuondo (La Habana, 1930) es reconocida como “la novia del filin” y “la diva de Buena Vista Social Club”. Cautiva debido a su instrumento de cualidades excepcionales, la dicción y el absoluto sentido del ritmo; todo coronado por la gracia criolla de ser cubanísima.

Durante este verano ha recibido numerosos homenajes a propósito del aniversario 95 de su nacimiento. Esta secuencia de imágenes tomadas en su hogar motiva a hacer memoria; a veces en su voz y otras al valorar el arte de esta mujer excepcional.

Memoria y contemporaneidad la iluminan.

Recordamos la hermosa expresión del maestro Adolfo Guzmán en una de sus canciones: “La vida tiene cosas caprichosas que nunca se podrán profetizar”. En la vuelta, fluyen caminos transitados por nuestra Omara; descuella el genio de quien lozana y atrevida nunca temió a presentarse en escenarios desconocidos; tampoco dudo ante la descarga y la improvisación. Humilde, entregada, estudiosa, aprendió de ilustres figuras.

“Innumerables talentos han sido parte de mi existencia. ¿Memorables? Cada uno. Por ejemplo, la pareja de baile que formé con Rolando Espinosa. En los años 50 entré por Elena Burke al cuarteto del pianista y compositor Orlando de la Rosa. Ese fue el despegue y comencé a cantar profesionalmente. Los aprendizajes me han servido para crecer profesionalmente. Igual ocurrió en la orquesta Anacaona. Muy especial fue el cuarteto Las D´Aida, dirigido por Aida Diestro. Esa escuela influyó en mi modo de interpretar, en la técnica vocal, el dominio del repertorio y la proyección escénica”.

Constituye una referencia para jóvenes y consagrados.

Disfruta contar bajito; prodiga la calidez propia de una agradecida que acerca sus memorias y nos permite conocerla en intimidad. El caudal de lo vivido revela la pasión de un duende irrepetible. Canta a César Portillo de la Luz y José Antonio Méndez, junto a la orquesta Faílde, y lidera en el cenit del disco teniendo presente el que marcó sus inicios en 1960, Magia negra. Esta idea original del compositor y pianista Julio Gutiérrez le abrió la puerta grande para llegar a Cuba y al resto del mundo.

Escucharla nutre el alma y el intelecto. ¿Conoce tantos textos y tantas músicas? ¿Puede enumerar premios y galardones recibidos por doquier? ¿Qué define el secreto de su autenticidad? Con su manera particular de ser y hacer responde interrogantes. Sí, una a una. Es divertida, entusiasta. Te mira de frente, hondo, natural.  Nunca rechaza a los más jóvenes. “Aprendo junto a ellos”, dice.

 Eres grande, Omara Portuondo. Inmenso. Generaciones lo valoran hoy y siempre. Seguir tu ruta en la academia será siempre una guía certera. “Cuba es mi paraíso”, reconoció en exclusiva con BOHEMIA. Emerge en su condición de grande para todos los tiempos.

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