Varios expertos reflexionan sobre el tema
Moviendo los Caracoles, espacio de diálogo y debate convocado por la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Uneac, nos ha invitado a reflexionar sobre un tema demandado en todas las épocas y geografías.
Aunque el humorismo que se realiza y consume en Cuba rebasa el ámbito de quienes se dedican profesionalmente a esa manifestación de las artes y las letras, sin duda es de sabios comenzar por escuchar a aquellos con sobrada experiencia en tal menester. Es el caso de Kike Quiñones, actor, rector del ISA y otrora director del Centro Promotor del Humor; asimismo, de Ismael Lema, artista gráfico, caricaturista, actual director del periódico Palante.

Según el primero, a pesar de influencias provenientes de naciones como España y los Estados Unidos, el humor escénico cubano siempre se ha caracterizado por beber de nuestra cultura popular. Al mismo tiempo, como sucede en otras latitudes, “arroja luz a lo común y lo cotidiano; en determinados momentos, sobre todo en los medios audiovisuales, eso ha encontrado duros escollos, pues resulta muy difícil mostrar lo cotidiano sin molestar. Pero si el humorismo no nos inquieta ni mueve el pensamiento, si es complaciente, no nos ayuda a dialogar con la realidad” y motiva risas vacías de sentido.
“Hoy nos hallamos ante una terrible situación económica y también conceptual” en cuanto a qué deben hacer los creadores, el Centro Promotor del Humor y el Ministerio de Cultura para contribuir a defender esa modalidad artística en los medios de comunicación y en los escenarios tradicionales. Porque “se está yendo hacia los centros nocturnos no estatales, a los bares, a espacios que surgen en función de circular el arte y legalmente se encuentran reconocidos”, manifiesta este artista, quien insta, asimismo, a concebir programas de calidad para la televisión.
Por su parte, Ismael Lema recalca una de las misiones del humorismo: provocar el diálogo social y de esa forma desarrollar resiliencia ante las dificultades. De la chanza se auxilian los cubanos en las arduas circunstancias actuales. “Usted va a una cola y se ríe desde que marca hasta que se va”. A la par, en las redes sociales se multiplica el uso del discurso humorístico (textos, memes); algunos internautas alcanzan con sus obras “un nivel elogiable”, por sí mismos o gracias al manejo de la Inteligencia Artificial. Entonces, si no hay programas de ese tipo en la TV, lo cuestionable no es la salud del humor en Cuba, sino “los mecanismos para hacer llegar los productos a la televisión”.
En la esfera de la gráfica, existen caricaturistas de altísima calidad, asegura Lema. “Por ejemplo, Ares, Moro, Adán, son celebridades con una tremenda cantidad de premios internacionales”; presentes en eventos, en publicaciones nacionales y foráneas. Sin embargo, Palante y órganos similares han dejado de imprimirse por la carencia de papel. En consecuencia, su salida se ha circunscrito al universo digital, aunque no les ha sido sencillo. “Hemos tenido que evolucionar hacia las redes sociales y el entorno audiovisual; pero necesitamos personas creativas con habilidades digitales, además de los recursos. No vamos a dejar de intentar que el humor gráfico adquiera mayor dimensión”.
Tampoco renuncian al empeño de volver a contar en algún momento con ediciones impresas, lo cual, en las condiciones de Cuba, representa una opción importante. “Porque no hay datos para andar revisando las redes todo el día, se va la corriente, se descarga el móvil y si uno tiene el periodiquito de cuatro páginas lo ve y se lo paso a otro”.
Varios de los participantes en Moviendo los Caracoles coinciden en que concretar alianzas entre instituciones, como las ya mencionadas por Kike Quiñones y el Instituto de Comunicación Social, la Unión de Periodistas de Cuba, la propia Uneac, el Consejo de las Artes Escénicas, las emisoras radiales, constituye una línea de trabajo aún por fortalecer. Otras tareas pendientes son recuperar la filmación de comedias para el cine y aprovechar los resultados de indagaciones en torno a la recepción de lo producido. En el terreno de la gráfica queda igualmente mucho por transformar en el país.
No obstante, Ismael Lema comparte buenas noticias: “La integración es una voluntad permanente que debemos sostener. Existen numerosas oportunidades de establecer conexiones entre los distintos medios. Pongo ejemplos, el periódico Trabajadores edita con Palante una página que se publica cada dos meses, pero volverá a ser mensual. Y se nos pidió formar una alianza con la TV para crear cápsulas de humor gráfico animado, ya han salido algunas. Se está utilizando para eso la Inteligencia Artificial, lo cual abarata el proceso de animación. Este año tendrá lugar en La Habana la segunda Bienal Internacional de Humor Político, que alterna con la Bienal y la Humoranga de San Antonio de los Baños; y tendremos el evento anual organizado por Melaíto”.
Kike Quiñones añade más informaciones reconfortantes, al aseverar que en la Famca ahora cuentan con muchos alumnos “interesados en el humorismo: actores, escritores y realizadores”. El incentivo a la atracción por esa vertiente incluye iniciar cursos optativos el próximo octubre en la Universidad de las Artes e impulsar investigaciones capaces de “tributar al desarrollo de la comedia dentro del audiovisual”. En el ISA, reiteró, “estamos generando un grupo de acciones que ayudarán a elevar no solo la producción, sino la calidad del humorismo en los diferentes medios”.


ticas. / cubahora.cu




















