Para Fidel la gran trascendencia histórica de Girón no está en la magnitud de la batalla, ni en los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; sino en lo que no ocurrió gracias a la victoria sobre el imperialismo. / Archivo de BOHEMIA
Para Fidel la gran trascendencia histórica de Girón no está en la magnitud de la batalla, ni en los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; sino en lo que no ocurrió gracias a la victoria sobre el imperialismo. / Archivo de BOHEMIA

Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y la invasión mercenaria

Como puntualizara Fidel, este hecho nos enseña también la perfidia, la agresividad y la voracidad de los imperialistas, su forma de actuar, su estilo característico

Por. / René González Barrios *


La victoria de Playa Girón ha pasado a la historia como la “primera gran derrota” del imperialismo yanqui en América. La Operación Pluto preparada por la Agencia Central de Inteligencia, con la aprobación del gobierno de los Estados Unidos de América, fue la revancha organizada por el imperio contra las fuerzas pujantes de la Revolución Cubana. Para materializarla, empleó a representantes de los intereses espurios de la sociedad putrefacta que había sido superada, a efectivos de la propia Agencia y de sus Fuerzas Armadas.

La reacción del gobierno de Eisenhower ante la derrota de un ejército construido a su gusto, imagen y semejanza, y asesorado y entrenado por sus representantes, no se hizo esperar. / Archivo de BOHEMIA

La reacción del gobierno de Eisenhower ante la derrota de un ejército construido a su gusto, imagen y semejanza, y asesorado y entrenado por sus representantes, no se hizo esperar. La respuesta sería inevitablemente militar, aunque para ello emplearían primero todo su arsenal subversivo, preferentemente, a los representantes del viejo ejército y del viejo sistema.

Al traumático golpe que significó el triunfo revolucionario, se unió otro contundente en lo político y económico. Las medidas cada vez más radicales de la Revolución con la finalidad de hacer realidad el Programa del Moncada, afectaban directamente los intereses de los monopolios y empresas extranjeras, especialmente las estadounidenses. El ejemplo de Cuba era nefasto para el dominio hemisférico del imperio.

La reacción fue inmediata. Sabotajes, atentados, bombardeos, fomento y sustentación de bandas contrarrevolucionarias, acciones piratas, campañas mediáticas en las cuales se satanizaba a la Revolución y sus líderes; guerra diplomática, bloqueo económico y rompimiento de relaciones, fueron sólo una parte del rostro de la agresión en ciernes.

En enero de 1960 fue creada la Fuerza de Tarea (FT) WH-4 de la CIA, la cual elaboró el Programa de Acción Encubierta contra el Régimen de Castro, aprobado por el presidente Eisenhower el 17 de marzo. El Programa preparaba las condiciones para subvertir el orden interno con el empleo de mercenarios y contrarrevolucionarios, y marchaba acompañado por la intensificación de la preparación combativa de unidades élites de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, en especial la Infantería de Marina, las que incrementaron sustancialmente sus ejercicios y maniobras en áreas de la Costa Este, el Golfo de México y el Mar Caribe.

Entre el 18 de enero y el 20 de marzo de ese año, unidades de Infantería de Marina realizaron en Onslow Beach, Carolina del Norte y la isla puertorriqueña de Vieques, el ejercicio Brigadelex 1/60, primero de una serie en el que escuadrones de helicópteros y aviones de ataque, garantizaban el asalto y desembarco de los efectivos de la 8ª brigada de Infantería de Marina. En estos ejercicios se comprobaba la operatividad del buque anfibio LPH-4 Boxer, que formaría parte del escalón de asalto estadounidense, listo para desembarcar en Bahía de Cochinos.

Como parte del acondicionamiento del teatro de operaciones militares, entre enero y agosto, una compañía del 8º Batallón Ingeniero de la Infantería de Marina reconstruyó una pista de aterrizaje y construyó un nuevo taxiway y un campamento para unos 500 efectivos y elementos de aviación en Camp García, Vieques, Puerto Rico.

El 10 de febrero era rebasificado en la Estación Aeronaval de Leeward Point, en la Base Naval de Estados Unidos en la bahía de Guantánamo, el 122º Escuadrón de Cazas de la Infantería de Marina (12 aviones), procedentes de Beaufort, Carolina del Sur. Dos días después, el 312 Escuadrón de Cazas, también procedente de Beaufort, con otros 12 aviones, reforzaba la Base.

Reforzaron la Base Naval primeramente con el 122º Escuadrón de Cazas de la Infantería de Marina (12 aviones) y luego con otros 12 aparatos del 312º Escuadrón. / Archivo de BOHEMIA

Desde el 18 de marzo y hasta el 11 de mayo, la 10ª Brigada (Provisional) de Infantería de Marina, con escuadrón de helicópteros y aviación de ataque, realizaba desde Camp Lejeune y Cherry Point, en Carolina del Norte, el ejercicio Brigadelex 2/60 que nuevamente incluía desembarcos en Vieques y Onslow Beach.

Coincidiendo en el tiempo, entre el 21 de marzo y el 6 de abril, la 2ª Fuerza de Tarea Aeroterrestre de Infantería de Marina realizaron el mayor ejercicio de ese tipo de fuerza en el año; el Lantphibex 1/60 (Operación Amicus), también con desembarcos en Vieques y Onslow Beach. Como parte de este ejercicio, se desarrolló un desembarco de la Fuerza de Golpe Anfibia de la Flota del Atlántico. El ejercicio estuvo destinado a probar las capacidades de la Fuerza para capturar, ocupar y defender puntos clave, evacuación de personal, protección de los intereses de EEUU y apoyar o restablecer gobiernos amigos.

Del 6 al 11 de mayo, el 24º Grupo Aéreo de Infantería de Marina. reforzado, participó en el ejercicio logístico Logex 1/60 igualmente en Onslow Beach, Carolina del Norte. Una semana después, del 18 de mayo al 20 de julio, otra brigada de Infantería de Marina con apoyo de helicópteros y aviación de ataque, realizaron el ejercicio Brigadelex 3/60 en Vieques y Onslow Beach. El Grupo de desembarco de Brigada se mantuvo operativo en el Caribe hasta el 2 de agosto.

Entre el 10 de junio y el 25 de septiembre, la 2ª Brigada Expedicionaria de Infantería de Marina fue desplegada en el Caribe para participar en el ejercicio Traex 4/60. Por su parte, del 25 al 27 de julio, 2 000 reservistas de la Infantería de Marina eran movilizados con la misión de intervenir en el adiestramiento de tres días Operación Whipsaw, en Camp Lejeune, Carolina del Norte.

El 9 de agosto, el 225 Escuadrón de Cazas de la Infantería de Marina procedente de Key West, Florida, se rebasificaba en la Estación Aeronaval de Leeward Point, en la Base Naval de Guantánamo, donde permanecería hasta el 12 de septiembre.

Nuevamente, la 8ª Brigada Expedicionaria de Infantería de Marina, entre el 15 de agosto y el 29 de noviembre, efectuó ejercicios, esta vez, el Phibulex 4/60 con irrupciones en Vieques.

Iniciando octubre de 1960, 1 450 infantes de marina reforzaron la Base Naval de Guantánamo, tras un desembarco naval desde el LPH-4 Boxer. La revista norteamericana US News and World Report, el 3 de octubre, se hacía eco de la noticia y advertía el peligro real que tal incremento de fuerzas representaba para Cuba: “Los impresionantes refuerzos llegados a Guantánamo muestran que Cuba está situada a merced de la fuerza militar de Estados Unidos, y que Estados Unidos está listo para entrar en acción si lo necesitare”.

Ese mismo día, el almirante Arleig A. Burke, jefe de operaciones navales de Estados Unidos y amigo íntimo de Batista, declaraba a US News and World Report: “Nosotros no debemos estar dando explicaciones. Nosotros somos poderosos y somos el líder del mundo (…) La Marina está interesada no solo en nuestra Base Naval de Guantánamo, sino acerca de toda la situación cubana”.

En el verano de 1960, la CIA solicitó al Grupo Especial del Consejo de Seguridad Nacional que aprobara los vuelos de aviones de exploración U-2 sobre CUBA. La operación se denominó Kick Off y fue realizada por aviones U-2 del Destacamento G de la CIA, volando desde la Base de la Fuerza Aérea de Laughlin, Texas. La CIA solicitó al Grupo Especial que autorizara otros vuelos. Los vuelos tuvieron lugar entre el 26 y 27 de octubre.

En enero de 1961, tras el brusco rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, el imperio amenazó al país antillano con las maniobras Convex-1/61 en el Caribe, en la que participaron un portaviones, un submarino atómico, tres submarinos convencionales, diez destructores y otras unidades de apoyo, así como 1 000 infantes de marina.

Desde febrero, el destructor DD-844 Perry, convertido en buque de intercepción de señales y con base temporal en la Estación Aero-Naval de Key West, Florida, monitoreaba las transmisiones cubanas, desplazándose a todo lo largo de nuestras aguas territoriales. Este navío monitoreó después las transmisiones de la brigada mercenaria en Girón durante su debacle. Fue el que captaría por radio la última comunicación del jefe de la Brigada Mercenaria: “(…) no tenemos nada con qué pelear… me dirijo hacia los árboles, no puedo esperar por ustedes”.

El 1º de marzo, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos realizaron, en áreas del Canal de Panamá, el Ejercicio Operación Solidaridad. A partir de esta fecha se incrementaron sus unidades navales en el Caribe y la Base Naval de Guantánamo.

Los días 19 y 21 de marzo aviones de exploración estratégica U-2 Dragon Lady, de la Base de la Fuerza Aérea de Edwards, California, hicieron sobrevuelos en Cuba para obtener datos sobre el orden combativo de la aviación y las tropas terrestres cubanas, y datos geográficos que permitieran seleccionar el lugar adecuado para el desembarco mercenario. Posteriormente, un Destacamento de U-2 se trasladó desde la Base de la Fuerza Aérea de Edwards en California hacia la de Laughlin, en Texas, y a partir del 6 de abril, en el contexto de la Operación Flip Top, efectuaron 15 misiones vuelos contra Cuba.

El 3 de abril, el Departamento de Estado publicó su primer Libro Blanco sobre Cuba donde afirmaba: “La situación presente en Cuba hace confrontar al Hemisferio Occidental y al sistema interamericano un reto grave y urgente”.

A inicios de ese mes, la Junta de jefes de Estado Mayor ordenó al Comando de Defensa Aérea de América del Norte (NORAD) ejecutar la Operación SouthernTip, que establecía una estación de vigilancia por radar en el mar con tres barcos DER y AGR, con la finalidad de monitorear el espacio aéreo entre Cuba y la parte meridional de la Florida. Los buques, que rotaban, eran ubicados a unas 100 millas al este de Key West, unas 80 al sur de Miami y a 90 de la costa norte de Cuba.

Como una parte del rostro de la agresión en ciernes se multiplicaron los sabotajes, atentados, la guerra diplomática, el bloqueo económico y el rompimiento de relaciones. / Archivo de BOHEMIA

Desde el 13 de abril, el navío de mando GCI Northampton con la jefatura de la Segunda Flota, dirigió, desde las cercanías de la Isla Bimini, en la Florida, las operaciones de traslado a Cuba de la Brigada Mercenaria 2506, embarcada en Nicaragua. Armada y pertrechada hasta los dientes, esta incluía la posesión de unos 35 aviones, de ellos 16 bombarderos B-26; estuvo escoltada por una poderosa agrupación naval norteamericana que brindó cobertura al desembarco, en espera de la orden –nunca llegó–, de entrar en acción en apoyo del auto titulado gobierno espurio del traidor José Miró Cardona, anclado en una instalación militar de la Florida.

El destacamento naval norteamericano de cobertura a la invasión era muy superior en poder de fuego a la brigada mercenaria. Nombrado Fuerza de Tarea Alfa, lo componía el portahelicópteros de asalto anfibio LPH-4 Boxer, con un batallón de la 2da División de Infantería de Marina a bordo; los portaaviones CVS-9, Essex, con 40 aviones de combate, y CVA Independence, con setenta aviones: los destructores DD 507 Conway; DD 756 Murray; DD 701 Eaton. Lo acompañaban dos submarinos. Eran las mismas fuerzas y medios que durante más de un año venían preparándose intensamente para una guerra inminente.

Respecto a la magnitud de la cobertura militar norteamericana a la invasión, como bien se explica en el prólogo a la edición cubana del libro Bahía de Cochinos: la historia no contada, del historiador norteamericano Peter Wyden: “Resulta insólito que prevalezca el criterio de que la fuerza de tarea de portaaviones Alfa, de la armada estadounidense, integrada por un portaaviones, siete destructores y dos submarinos, solo fuera asignada para dar cobertura a la travesía del convoy hasta las costas cubanas…”

Wyden ponía en duda que la presencia de una fuerza de tarea anfibia reforzada en el área, formada por dos buques anfibios de desembarco (LST), cargados de artillería y tanques, y dos transportes de asalto AKA, con 1 200 marines a bordo, fuera sólo para asegurar y ayudar en el desembarco a los invasores. La desproporción entre la Fuerza de Tarea Alfa y su supuesta misión evidencian el objetivo real del gobierno americano.

El 16 de abril, unidades navales de Estados Unidos realizaron durante la noche acciones demostrativas al norte de La Habana y Pinar del Río, Oriente e Isla de Pinos, con acercamientos de entre 10 y 6 millas de la costa, a fin de confundir y demorar al mando cubano en la identificación del lugar del definitivo desembarco mercenario. El 17 de abril unidades navales de la marina de guerra norteamericana realizaron una maniobra de distracción radioelectrónica desde el norte del puerto de Mariel en La Habana hasta Bahía Honda, Pinar del Río, pretendiendo desviar la atención de la dirección del golpe principal.

La CIA reclutó sus mercenarios en Estados Unidos y los preparó en campamentos en Guatemala, Puerto Rico y Miami, y en instalaciones militares norteamericanas como Fort Bragg y Norfolk, en Virginia; Fort Myers y Opalocka, en la Florida; Vieques en Puerto Rico; y Fort Guly en Panamá. En la base aérea de Homestead, en Florida, el ejército de los Estados Unidos entrenó una fuerza contrarrevolucionaria de choque que pretendía desembarcar directamente en la zona oriental con el apoyo de la Base Naval de Guantánamo, donde aguardaba una fuerza inhabitual de alrededor de cuarenta naves marítímas de combate y aseguramiento, concentrados allí a inicios del mes de abril de 1961. Con el objetivo de justificar tal presencia, el Pentágono anunció la realización de una maniobra militar en el área del Caribe. Era en realidad, la cobertura bélica a la invasión de Playa Girón.

La CIA reclutó sus mercenarios en Estados Unidos y los preparó en campamentos en Guatemala, Puerto Rico y Miami, y en instalaciones militares norteamericanas como Fort Bragg y Norfolk en Virginia, /Archivo de BOHEMIA

Los organizadores norteamericanos de la invasión enviaron grupos de exploración a tierra para asegurar el desembarco mercenario. Cuatro pilotos norteamericanos, pertenecientes a la Guardia Nacional de Alabama, murieron abatidos por el fuego de nuestros aviones y, derrotada la invasión, en una mezcla de arrogancia e impotencia, aeronaves de combate del portaaviones Essex sobrevolaron los campos ya libres de mercenarios de Playa Girón.

Aunque el desenlace principal de los hechos ocurrió en la Ciénaga de Zapata, Girón no fue sólo allí. El país completo vivió la amenaza del desembarco y la agresión. El 15 de abril, en la región del oriente cubano, muy cerca de Baracoa, la agrupación mercenaria del traidor Nino Díaz se disuadió de desembarcar 160 mercenarios en el Atlantic, uno de los cinco buques de transporte de la brigada 2506, al percatarse de la presencia de fuerzas revolucionarias.

Durante el fallido intento, reportó un accidente a bordo con armas automáticas, del que resultó un muerto y dos heridos, por lo que abortó la misión. Un destructor de Estados Unidos acudió en su auxilio y evacuó las víctimas hacia la Base Naval de Guantánamo, prueba fehaciente del aseguramiento y cobertura que esa instalación brindó a la invasión.

De haberse consolidado la cabeza de playa mercenaria, e intervenido directamente las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, la historia hubiera sido diferente. Como dijera nuestro Comandante en Jefe en el acto por el XXV Aniversario de la Victoria de Playa Girón el 19 de abril de 1986: “La importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; ¡la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón!

“No me refiero al hecho de que hubiera vuelto el capitalismo a nuestro país si hubieran tenido éxito en consolidar su cabeza de playa, ¡porque de ninguna manera hubieran podido establecer otra vez el capitalismo en nuestro país!, ¡de eso estoy seguro! No porque evitó un plan que hubiera convertido a nuestro país de nuevo en colonia yanki, ¡porque estoy convencido de que este país jamás hubiera vuelto a ser colonia yanqui!

“La transcendencia de Girón está en el precio que habríamos tenido que pagar por nuestra Revolución, el precio que habríamos tenido que pagar por el socialismo, si el plan yanki tiene éxito y consolidan una cabeza de playa.

“En aquella época todavía no habían ocurrido los acontecimientos de la guerra de Vietnam, ni la derrota imperialista en Vietnam. Y nosotros aquí, en las proximidades de Estados Unidos, aislados, sin posibilidades de logística alguna, habríamos tenido que librar la batalla de Vietnam en nuestro propio país, con una población mucho más reducida que la de Vietnam, en un pedazo de territorio mucho más reducido que Vietnam y sin fronteras con ningún país socialista, sino más bien con Estados Unidos, el país agresor.

“En Girón operaron dos cosas; la táctica empleada fue una combinación de la experiencia que traíamos de la guerra irregular con elementos de guerra convencional, todo el tipo de movimiento que se hizo en la retaguardia del enemigo. Veníamos de la Sierra Maestra, ya conocíamos esa experiencia, no éramos inexpertos totalmente.

“Girón significó que los que allí cayeron preservaron la vida a cientos de miles de cubanos, salvaron la vida, tal vez, a millones de cubanos. La victoria la habríamos alcanzado de todas formas, pero a un costo terrible y también al precio de la destrucción total del país. Esa es una de las lecciones que tenemos que sacar de Girón, es una de las cosas que las nuevas generaciones deben comprender y deben saber siempre, mérito imborrable de Girón.

“Pero lo de Girón también tuvo otras derivaciones, que ponen de relieve el costo para la humanidad que pueden tener estas aventuras imperialistas. Como consecuencia de Girón, de la derrota sufrida por el imperialismo, de su resentimiento, de su humillación, se gestaron en el gobierno de Estados Unidos ideas tendientes a una agresión directa contra nuestra patria, y a buscar por esa vía la venganza y la destrucción de la Revolución.

“Eso dio lugar a las medidas que después originaron la Crisis de Octubre y que estuvieron a punto de llevar al mundo a una guerra nuclear. Vean ustedes la trascendencia de los actos irresponsables del imperialismo que a través de Girón y la derrota que allí sufrió casi condujo al mundo a tragedias infinitamente mayores. Esa es otra de las lecciones, las consecuencias imprevisibles de los actos irresponsables del imperialismo.

“Girón nos enseña también la perfidia, la agresividad y la voracidad de los imperialistas, su forma de actuar, su estilo característico.”

* Doctor en Ciencias Históricas y miembro correspondiente de la Academia de Historia de Cuba. Director del Centro Fidel Castro

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