Las estelas de condensación son un fenómeno natural vinculado a la interacción entre los gases calientes de los motores de aeronaves y el aire frío en altura. / fotometeo.ameweb.org
Las estelas de condensación son un fenómeno natural vinculado a la interacción entre los gases calientes de los motores de aeronaves y el aire frío en altura. / fotometeo.ameweb.org

Líneas misteriosas

Aviones que al sobrevolar a gran altura dejan trazas misteriosas. Lejos de ser humo o algún tipo de sustancia química, estas huellas, conocidas científicamente como estelas de condensación, son un fenómeno natural que ocurre en condiciones muy específicas. Acerca de este peculiar fenómeno indaga Carla Domínguez, de Matanzas


Para apreciar mejor la compleja interacción entre la aviación y la atmósfera es necesario entender cómo y por qué se forman estas huellas y disipar mitos que a menudo las rodean. Las estelas que vemos son nubes formadas por cristales de hielo. Cuando un avión vuela a gran altura, generalmente entre 10 000 y 13 000 metros, el aire es extremadamente frío, con temperaturas que pueden descender hasta -50 °C o menos. Los motores de los aviones queman combustible y en ese proceso generan vapor de agua caliente y gases que al salir al ambiente frío se refrigeran rápidamente.

Este brusco contraste de temperatura provoca que el vapor de agua se condense y, en muchos casos, se congele formando pequeñas gotas de agua o cristales de hielo, que son los que conforman esas nubes alargadas que llamamos estelas de condensación.

No siempre vemos estas estelas. Para que se formen, las condiciones de humedad y temperatura deben ser las adecuadas. Si el aire está muy seco o la temperatura no es suficientemente baja, el vapor no se condensa y no aparece la estela. Por eso, en algunos días vemos muchas estelas y en otros ninguna.

¿Qué duración tienen y qué nos indican?

La duración y el aspecto de las estelas varían. Algunas desaparecen en segundos o minutos, otras pueden persistir durante horas y extenderse formando redes que recuerdan a telarañas en el cielo. Esto depende de la humedad relativa y la temperatura del aire en esa altitud.

Los meteorólogos incluso usan la presencia y características de estas estelas para anticipar cambios climáticos. Por ejemplo, las gruesas y persistentes suelen indicar alta humedad y la posible llegada de tormentas.

Aunque en Internet circulan teorías conspirativas que hablan de químicas con intenciones ocultas, la realidad científica es distinta. Las estelas son simplemente vapor de agua condensado y cristales de hielo, sin sustancias tóxicas añadidas.

Sin embargo, sí tienen un impacto ambiental. Ellas contribuyen a la formación de nubes cirros artificiales que atrapan el calor en la atmósfera, alterando la temperatura y el equilibrio natural del clima.

Estudios realizados por científicos del Instituto de Física Atmosférica en Alemania y publicado en la revista de la Unión Europea de Geociencia, mostró que la ausencia de estelas, tras la suspensión temporal de vuelos en Estados Unidos después del 11 de septiembre, provocó un aumento en la diferencia entre las temperaturas diurnas y nocturnas, lo que evidencia cómo  contribuyen a atrapar el calor, demostrando su influencia en la atmósfera.

Comparte en redes sociales:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te Recomendamos