Septiembre es, tradicionalmente, el mes del festejo escolar. Se movilizan padres, familiares, vecinos y la comunidad en general. Nadie permanece indiferente, porque niños, adolescentes, jóvenes y adultos se movilizan hacia los principales templos: los del saber
Mucho tiempo hace que el inicio del curso escolar deviene fiesta. Nadie permanece ajeno, porque regocija apreciar cómo los que comienzan se asombran con cada descubrimiento, mientras los continuantes siguen enriqueciendo ese tesoro llamado aprendizaje. Es para todos motivo de alegría verlos entrar a las aulas, como quien abre unas puertas que solo cerrarán al final de cada período lectivo.
En esta oportunidad quedaron atrás los casi dos meses de vacaciones, en un verano intenso, por las altas temperaturas, y por las iniciativas que debieron desarrollar en las comunidades y garantizar, en lo posible, actividades deportivas, culturales y de esparcimiento. Hay que volver, las aulas ya esperan.
Lunes de fiesta para las familias y vecinos, pero especialmente para los niños, adolescentes y jóvenes que comienzan un nuevo grado, un nuevo nivel. Es tradición que los de casa quieran saber cómo es el aula, quién es la maestra, y todos los detalles que posibiliten la necesaria comunicación escuela-hogar.

Jorgito, el primo de Johan, mi vecino, vive en Playa y va a comenzar el prescolar; Tonito, el hijo de Adriana, reside en Cotorro. Ya tiene su asiento en un aula de cuarto grado, y Valeria, la nieta del gordo Luis, es de Pinar del Río. Ya los padres gestionan incluirla en las Vías no Formales. En torno a ellos se cuentan muchas anécdotas, sobre las prisas, los preparativos y las expectativas acerca de lo nuevo a lo que se incorporarán. Este fin de semana no se ha hablado de otros asuntos: solo de uniformes, libretas, merenderos y todos los detalles posibles para garantizar que todo marche bien desde el principio.
Este lunes, más de 1 530 000 niños y jóvenes estudiantes ocuparán aulas en
diferentes niveles de la enseñanza general. Se mantiene como constante la superación de los educadores para garantizar la calidad de las clases a impartir. Por ello, en este período lectivo se iniciará la transformación curricular en los grados incluidos en el III perfeccionamiento del sistema educacional.

La preparación de este curso no ha estado exenta de las dificultades inherentes a la actual situación económica que signa al país. Aunque los centros se han preparado, no ha sido posible invertir cifras de recursos materiales y financieros similares a los de años anteriores, sino en la medida de las posibilidades.
Las dificultades tocan el ámbito de los materiales escolares. Por ejemplo, la reciente llegada de los libros al país, hace que no estén en todos los planteles este lunes, y se intensifica el trabajo para disponer en breve de la mayor cantidad posible de ellos. En el caso de los uniformes, al no contar con las cantidades requeridas, se han priorizado los grados prescolar, quinto y séptimo, con el inconveniente de que hay lugares donde las tallas son bastante grandes. De manera progresiva y según las entradas de materias primas, se irán entregando para el resto de los grados.
Otro tema de significativa importancia, a solucionar en los territorios, es el déficit de personal docente. Los análisis, deberán hacerse en correspondencia con las características de cada uno de los lugares.

Las autoridades políticas y administrativas reconocen el empeño de los directivos, profesores y personal no docente por el empeño en lograr que las escuelas reciban a sus estudiantes con el mejor de los rostros, a tono con el ambiente festivo que motiva cada inicio del curso escolar. Es, según comenta el abuelo de Valeria, otro “comienzo de la aventura del saber, para aprender cada día algo nuevo, y hacer realidad la ilusión de conquistar el mañana”.


















