Pensada antaño para conminar a la aristocracia europea a hacer justicia, el título de este texto, parafraseado, puede servir de llamado a las mujeres y hombres del mundo de buena voluntad para salvar a Cuba. ¡Es hora!, el barrio cubano, espera
La escalera es boca de lobo, pero debemos salir a la calle y, mientras mido los pasos para no caer desbocada, en eso tropiezo con un vecino al que le pregunto: “¿Cómo está la cosa?, Aquí, ¡Guapeando!, contesta, a lo que le riposto: No hay de otra”. Un breve diálogo también en sentido inverso, en el que él es quien asegura: “¡No hay de otra!”; en nuestro lenguaje coloquial significa que seguimos en la pelea. Sin embargo, ese tono semi triunfante varía de acuerdo a la realidad de cada individuo, aunque el entorno ambiental sin electricidad nos iguala. Sí y no.

Me prometí evitar los textos lastimosos sobre los apagones porque las redes sociales digitales están saturadas de ellos, mas sería una deslealtad hacia el barrio: Allí una saca cuenta de las horas sin poder lavar la ropa de la señora encamada que cuida con tanto cariño, otra se abanica toda fragorosa y no es de deseo sexual, más arriba un joven se desespera al filo de la irritación por no poder cargar el móvil y un par de niños preguntan cuándo vendrá la luz pues los espera su consola de juego, mientras que en la azotea alguien cuenta con lágrimas en los ojos sobre la operación de una prima casi a oscuras.
La ciudad llora… y yo con ella. Más de 20 horas sin fluido eléctrico, repitiéndose todas las noches una tras otra, a veces en terrible soledad, otras en familia al borde del ataque de nervios… ¡no hay de otra! repetimos, mas es dura la jugada. Este acoso silencioso tiene responsables a los que suelo obviar dando por sentado de que se saben sus nombres y apellidos, hijos de la nación más poderosa.
Siempre trato de evitar “los teques” o discursos repetitivos acerca de una abrumadora política de asfixia, vigente desde más de seis décadas. Lastimosamente hay quien confunde a la víctima con el victimario, pretendiendo reescribir la Historia como si esta pasara por alto los genocidios. Los criminales serán juzgados algún día por los jueces mayores: el pueblo. Quizás, el plazo para esas condenas se mueva a un ritmo muy lento,y Cuba necesita urgentemente de un salvador bloque unitario ante un colapso humanitario, cuyas fracturas se insinúan ya.
Mi oficio exige poner voz a la realidad, bien desde el análisis o la difusión de noticias, de ahí que ahora reproduzca una leída anoche desde un celular semidescargado: El 8 de junio 2026, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció cómo sobre la mayor de las Antillas la más reciente ampliación de las coerciones (bloqueo yanqui) están “causando graves daños a la población y poniendo vidas en peligro; las restricciones al combustible impuestas desde principios de 2026 y el reciente endurecimiento de las sanciones extraterritoriales, en conjunto, perjudican directamente a los cubanos, especialmente a los vulnerables. Hay niños que mueren porque los médicos carecen de acceso a suministros médicos y medicamentos esenciales. Esto es inaceptable. Estas sanciones deben levantarse de inmediato”.

Sin electricidad y sin ganas de saber de la humanidad debido al agotamiento acumulado, la gente resiste, mal, regular o con inercia, por haberlo aprendido desde la cuna. Lo hacemos con impotencia, rabia y hasta cierta resignación. Mis vecinos son parte de esos héroes cotidianos, que se levantan de madrugada con el “alumbrón” para lavar, cocinar, limpiar. Sin luz, tampoco hay agua.
Los radios y televisores también enmudecen haciendo más triste la noche, huérfana del ajiaco sonoro de la vida nacional. A veces, asumo el papel de super politizada y doy esporádicamente un breve “teque” o puntualizo la verdad harto conocida, la cual -en repetidas ocasiones- recibe rostros contrariados y entonces prefiero callar y compartir la convicción de que ¡No hay de otra!
En mis genes en cambio la derrota zozobró al nacer en una nación patriota, dotándome de fe en todas las causas justas, y la de Cuba sobresale gracias a una inquina absurda. Ojalá BOHEMIA tenga miles de lectores en el Planeta y de conjunto logremos hacer frente común a favor de un pueblo pacífico y honorable. El poder cuasi hegemónico ensayó sus métodos bárbaros en Gaza, allí todavía muere Palestina heroica. ¿Acaso ese es el futuro?
De verdad ¿los mecanismos internacionales y las naciones amigas seguirán abultando el muy loable expediente solidario sin afianzar acciones concretas? Se pueden contar con los dedos de las manos a los valientes.
En el 32 Festival Internacional de Poesía de La Habana los participantes rubricaron un Mensaje Urgente: “Cuba merece nuestra palabra y nuestra acción. Y la defenderemos con todas nuestras fuerzas, porque Cuba es también nuestro destino. La suerte de Cuba es nuestra suerte”. La mía, la de mis vecinos. ¿Y tú?






















2 comentarios
Aprecié la descripción objetiva de nuestra cotidianeidad de manera directa, franca, sin teque y de cualquier modo instando a la acción, la cooperación, la reflexión.
Pues sí que la nobleza desinteresada y solidaria del pueblo cubano debería obligar moralmente a que se asumiesen gestos mucho más audaces y significativos por parte de países amigos, incluso de aquellos que antes han reconocido su agradecimiento por la importante y muy meritoria ayuda recibida de quienes siempre han dado de lo que tienen y no de lo que les sobra. Es evidente que el temor a las abusivas represalias. impúdicamente anunciadas por EEUU contra los que se atreviesen a desafiar sus criminales medidas para asfixiar la heroica resistencia de Cuba parece atar las manos a quienes podrían hacer mucho más por ayudarnos y que solo un barco con combustible ruso haya llegado a nuestras costas en cinco largo meses de apagones y carencias más que sensibles. Ojalá cambie esa situación, pero aun cuando el desafío es mayor sabemos empinarnos más. Seguiremos resistiendo, creando y venciendo., ..