Concebido para el almacenamiento y abasto de agua, un elevado tanque honra la tenacidad de los Leñadores hacha en mano
A sus 57 años de existencia, el elevado Tanque de Buena Vista, joya de la ingeniería en la oriental provincia de Las Tunas, se ha convertido en una suerte de monumento al arraigo deportivo popular del territorio.
Tal novedad llegó con la recién finalizada serie número 63 del béisbol cubano, en la cual el equipo local, Los Leñadores, se coronaron como campeones indiscutibles por segundo año consecutivo y tercera ocasión a lo largo de esas lides.
La iniciativa no se hizo esperar e inmediatamente, manos obreras –como aquellas que entre 1961 y 1967 levantaron, fundieron y concluyeron la colosal estructura– se encargaron de decorar la obra con los colores que distinguen al conjunto (verde y rojo) sobre cuyo fondo resalta la palabra Campeones y la alegórica hacha tunera.
Así, para muchos, el Tanque ha devenido precisamente eso: una especie de monumento al deporte nacional o acaso una escultura más dentro de la ciudad, conocida nacional y mundialmente como capital de esa manifestación artística.
Para quienes llenan el graderío del estadio Julio Antonio Mella, o siguen, jugada tras jugada, cada enfrentamiento de Los leñadores fuera de su patio, ese nuevo aire que ahora exhibe el Tanque es, además, un merecido reconocimiento a destacadas y muy queridas figuras en la historia del béisbol tunero.
Tal es el caso de Beto Ramírez, Virgilio Agüero, Emilio Iglesias, los hermanos Machado, Manuel Perete Martínez, Silvino Carballo y Paco Reyes (inicios del siglo XX); Willy Miranda y Orlando Peña, a mitad de centuria, y más recientemente los estelares lanzadores Gregorio Pérez, Félix Núñez, Juan Carlos Pérez y José Miguel Báez; el inicialista Joan Carlos Pedroso; el torpedero y segunda base Dánel Castro; los jardineros Santiago Scott, Abeisy Pantoja, Ermidelio y Osmani Urrutia, entre muchos más, sin excluir, desde luego, la última generación, con los hermanos Alarcón Tardío y otras prometedoras figuras de ese deporte.
Añade, por tanto, el Tanque de Buena Vista, un nuevo valor a la utilidad que durante más de medio siglo ha tenido en el almacenamiento de agua para abastecer al populoso reparto donde se encuentra, y a otros usos que ha tenido su explanada, como escenario para la venta de productos agrícolas, epicentro luego de festividades populares y finalmente plaza cultural.





















