Palabreando: Aportes del árabe

A través de ejemplos prácticos se invita a los lectores a apreciar la riqueza del lenguaje y a reflexionar sobre cómo nuestras palabras pueden influir en nuestras relaciones y en la forma en que percibimos el mundo


Por María Luisa García Moreno

En los países árabes florecieron en los primeros siglos d. n. e. antiquísimas culturas que han dejado su huella en la nuestra. En la época de su mayor esplendor, el mundo árabe se extendió por todo el norte de África, el Asia Menor y España: solo lo separaba el estrecho de Gibraltar. Durante ocho siglos –en 1492 los Reyes Católicos Fernando e Isabel los expulsaron de Granada, su último reducto–, los árabes dominaron el territorio ocupado por España, donde dejaron su legado, esto se expresa en la arquitectura, la música y el idioma, entre otras manifestaciones de la cultura.

Muchas palabras de nuestra lengua proceden del árabe y muchas de ellas comienzan con a.

Usamos con relativa frecuencia la expresión números arábigos, porque estos números tan habituales para nosotros son de origen árabe. La palabra cifra significa “vacío, cero”: se aplicó al principio solo a este último número y después a todos los guarismos.

Seguro ha comido albóndigas, pero esprobable no sepa que esta palabra árabe significa precisamente “bola”. También de la culinariaviene fideo,de origen mozárabe; parece derivarse del verbo fidear, “crecer”: las conocidas pastas recibieron este nombre por la propiedad que tienen de aumentar de tamaño cuando se cocinan. Aceite, esa voz asociada con la cocina española y sus maravillosos productos derivados de la oliva, procede del árabe zéit.

El vocablo alfil –una de las piezas del juego de ajedrez– procede del árabe fîl y significa “elefante”. Representa una de las cuatro armas en que se dividía el ejército hindú: las tropas montadas en elefantes. Acicate: literalmente significa “espuela con punta de hierro para azuzar al caballo” y que tanto empleamos como sinónimo de “estímulo”: procede del árabe sikkât.  Adalid,sinónimo de “guía, líder”, se deriva de dalîl y a su vez viene del verbo dall, que  quiere decir “enseñar el camino”. Adarga,de dárga o dáraga, “escudo”; de ahí que el Che en la carta de despedida a sus padres afirme: “…vuelvo al camino con mi adarga al brazo”.

En realidad, esta es solo una pequeña muestra, porque son muchísimas más. Una vez más coincidimos con que nuestra cultura y también nuestra lengua son un gran ajiaco.

Comparte en redes sociales:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Te Recomendamos