Por. / María Luisa García Moreno
Aunque puede encontrarse en jardines y terrenos cultivados, la belladona es más bien una planta silvestre, con hojas sencillas y grandes, cuyas flores son acampanadas y de color morado o morado rojizo; su único fruto es una baya verde que adopta tonos negros o morados al madurar.
Todas las partes de esta planta son venenosas y poseen efecto narcotizante. De las hojas y la raíz se extrae la atropina, se emplea en medicina para dilatar las pupilas de los ojos y facilitar así su examen, y también como antiespasmódico en el tratamiento del asma.
En las Cortes italianas, durante los siglos xvi, xvii y xviii, las mujeres utilizaban extracto de belladona para dilatar sus pupilas y lucir así más atrayentes en bailes y cenas. Quizás fue el efecto de la atropina lo que dio a las italianas extraordinaria fama de bellas…
Precisamente, la palabra belladona proviene del italiano bella donna, “bella mujer”, y muestra la especial sensibilidad de este pueblo en el arte de la seducción y el cortejo. El nombre se da tanto a la hierba como a la droga que se obtiene de ella.
Se ha demostrado que existe relación entre el agrandamiento de las pupilas y la atracción sexual. A un grupo de personas del sexo masculino se le mostraron dos fotografías del rostro de una misma mujer, absolutamente iguales, con la única excepción de que en una de ellas las pupilas estaban mucho más dilatadas que en la otra. Al preguntarles cuál de las dos era más hermosa, la abrumadora mayoría escogió la foto de la mujer con las pupilas dilatadas;por supuesto, sin percatarse de la diferencia.
Numerosas observaciones registradas desde el siglo xix muestran que en estado de excitación sexual la pupila se dilata. En este caso, los encuestados sintieron inconscientemente mayor atracción por la mujer cuya sexualidad percibían más estimulada.


















