De siglos de discriminación, por ser considerado de mala calidad, el pelo de los negros ha pasado a ser una fuerte fuente de ingresos para empresas productoras de cosméticos; aunque es preciso aclarar que estilistas comprometidas, por muchos años, han centrado su atención en este tipo de cabellos
Ha pasado más de medio siglo y aún recuerdo aquella especie de sanción a la que me sometía mi madre para que no tuviera «el pelo tan malo». Sí, porque según las teorías que establecen diferencias en cuanto al color de la piel, y no decir racistas -que lo son, lo mismo blancos que negros-, los descendientes de africanos tienen el pelo tan duro, que debe ser tratado a fin de poder sobrellevarlo.

Bueno, volviendo a aquellos traumas infantiles, a los cuales me refería, era preciso someterse al peine caliente para estirar el cabello, con una excesiva cantidad de vaselina, que ensuciaba las fundas de las almohadas de dormir e impregnaba en la tela ese olor característico del pelo quemado y de la misma grasa con la cual lo habían aplacado.
Estaba también el desriz de potasa, inventado y utilizado por las peluqueras en el tratamiento, aquellas a las que no les apetecía peinar a las negras. Había que recurrir a tales acciones, porque nadie quería lucir al natural, que denotaba descuido, falta de preocupación por dar una adecuada apariencia. Pelo duro, enredado, negado a permitirle la entrada al peine, sin tomar en cuenta que ese es el natural. Asumirlo requiere un cambio de mentalidad que -a pesar de apreciarse hoy mayor flexibilidad de pensamiento-, tiene un largo trecho por andar.
Durante mucho tiempo la famosa modelo uruguaya Romina Di Bartolomeo manifestó su inconformidad por la falta de peluquerías y productos destinados al cuidado del pelo de las negras: estoy negada a decir «personas afro», a los descendientes de otras partes del mundo no se les especifica tanto. Lo veo como una marcada acción discriminatoria; durante mucho tiempo fue un problema para el éxito de su carrera en las pasarelas.

Escuchada en 2021 por la marca Dove en Uruguay, fue invitada a formar parte de la campaña Tú pelo, tu elección, con mujeres negras dispuestas usarlo como mejor se sintieran, sin importar la opinión de los demás.
Como en el caso de esta mujer, activista y empoderada, muchas personas no toman conciencia del problema por haber naturalizado la mayor parte de las acciones discriminatorias. «Tengo recuerdos, dice, de maestras tratándome de mejorar el pelo para que no se me parara, algo tan natural. El cabello fue una llave encaminada a abrir una puertita y liberar la opresión; por eso, el pelo tiene un rol importante y simbólico en los afrouruguayos y afrodescendientes, en general».
En La Habana, por ejemplo, existen empoderadas como Odalys Cabrera, quien desde hace 25 años apostó por la belleza de ese «pelo malo» y hace maravillas, como una forma de reivindicar las experiencias de su niñez, y que no se repitan. Actualmente es muy feliz, crece con la satisfacción de sus clientas.
Pero hoy se aprecia que entre las riquezas que continúa proporcionando África, a los grandes negocios, está la atención al cabello, sin importar el lugar del mundo donde esté el cliente. Actualmente no lo miran con desdén, sino que «ayudan» a llevarlo mejor. La visión ha cambiado, porque hay un gran terreno aun por explorar y explotar.
A los cursos por una mejor hidratación y el logro de una perfecta definición de rizos, se suma la propaganda de cremas y otros productos que ayudan a llevarlo de una manera envidiable. Si bien antes costaba trabajo encontrar a alguien que mirara las posibilidades de los «cabellos afro», en estos momentos los adoran, como a yacimientos de oro u otro mineral importante.



















Un comentario
Muy interesante su articulo. Mi hija y yo somos de pelo afro y particularmente mi hija, en una escuela en la que predominan «los lacios» y los prejuicios en torno al pelo afro al natural, unido a la edad adolescente en la que buscan lucir y destacar físicamente, me ha propuesto que le estire el pelo. Le he inculcado ideas sobre autoestima y amor a sus características físicas pero la influencia del medio q la rodea es superior. Hay que seguir batallando para fortalecernos en ese sentido.