Motivación sugerente y participativa que genera el Festival Internacional Jazz Plaza desde diferentes escenarios en Cuba
La convocatoria de la esperada cita reunió a compositores e intérpretes interesados en dar riendas sueltas a la imaginación rica en ancestrales sonoridades, ritmos y melodías. De inmediato surgen interrogantes relacionadas con procesos culturales y de superación continua: ¿Qué tomarán de las tradiciones para resignificarlas en el siglo XXI? ¿Es posible seguir renovando ideas, pensamientos y lenguajes musicales? Cada artista responde por sí mismo. La mayor fortuna de esta ocasión es estar juntos con un propósito esencial: crear improvisando sin límites.

Viaja por Cuba la habitual cita de inicio de año. El 41 Festival Internacional Jazz Plaza resplandece en La Habana, Santiago de Cuba, Villa Clara y Holguín. Esa oportuna expansión privilegia el contacto de creadores y públicos. Otro acierto es la dedicación del evento a la enseñanza artística. El intercambio entre consagrados y jóvenes, buena parte de ellos enfrascados en estudios e investigaciones. Conservatorios y otros centros de la enseñanza media y superior propician nutrir acervos que necesitan conceptualizaciones a diario.
Han venido al encuentro músicos de Rusia, Estados Unidos, Canadá, México, Francia, Puerto Rico, España y Uruguay. Se muestran ansiosos por compartir improvisaciones, vivencias, hallazgos. Son conscientes de que lo antiguo y lo moderno, la modernidad, y hasta la postmodernidad, tienen vigencia cuando mantienen la artisticidad del arte musical.
Cálido, creativo, el virtuoso pianista Robertico Fonseca, director artístico del Festival, expresó sin ocultar sus emociones: “Todos somos importantes. Todos somos reconocidos”. Tras compartir su natural sinceridad habló de programas, conciertos y afinidades reunidas para hacer música. Alertó: “Todavía no existe un libro fotográfico ilustrativo de la historia del evento. Lo haremos con el aporte colectivo de quienes han registrado relatos memorables”.

Sin duda, reconocer la ausencia de una visualidad imprescindible forma parte del pensar que necesitamos seguir nutriendo.
Nos quedamos reflexionando sobre el estímulo al disfrute de géneros, estéticas, figuras relevantes, hallazgos inmanentes del patrimonio musical en dinámico crecimiento. De ningún modo por azar el encuentro tuvo un preámbulo de reflexiones, homenajes y disertaciones durante la Jornada Pre-Festival en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba donde el 21 Coloquio Leonardo Acosta In Memorian estimuló la validez de hacer recordar sin olvidos. Demostró que la apertura sistemática de rutas para estimular el pensamiento musical cubano constituye una brújula en el presente y el futuro del panorama musical cubano.
Son notablemente provechosos los coloquios Mariano Mercerón in Memoriam, José Luis Cortés in Memoriam y las sesiones teóricas en Holguín: dieron fe de la importancia de los estudios interdisciplinarios en el análisis musical. La audacia, la lucidez y la original interpretación del jazz y de todas las diversas formas de la música necesitan nexos e indagaciones en estudios sociológicos, antropológicos y numerosas fuentes del conocimiento.

La búsqueda de la programación estuvo desde el inicio en la mirada de investigadores, periodistas, compositores, ejecutantes, directivos y públicos.
En exclusiva para BOHEMIA, requerimos del compositor Rodulfo Vaillant, coordinador del Festival en Santiago de Cuba, sus impresiones sobre los conciertos previstos para la Casa del Caribe, la Sala Dolores, el salón del son y otros lugares de la provincia oriental, donde se escuchan músicas creativas, sí, en plural. Reconoció: “La cuna ancestral de raigambres que lideran en una provincia musical, aguerrida, cultora de lo cubano desde la trova hasta el son. Y esa amalgama crece en conservatorios, agrupaciones y solistas activos defensores de lo culto y lo popular porque no existen fronteras entre estos ámbitos. El carácter comunicativo y de diálogos continuos lidera entre los músicos jóvenes y consagrados. Cada espacio tiene su propio encanto. Los aportan la Steel Band de El Cobre y Robertico Fonseca al coincidir en el Parque Céspedes, un sitio de referencia e intercambio sin límites generacionales. Las comunidades y los barrios acogen con beneplácito la satisfacción del despliegue de la música en constante improvisación”.

Reunir a jóvenes y personalidades relevantes suscita constantes evocaciones: incentiva la necesidad de saber en profundidad de dónde venimos, quiénes somos y por dónde vamos. Antecedentes y avances van de la mano ante precursores de notable incidencia en la música cubana. Un nombre esencial es el del notable pianista Frank Fernández, Maestro de Juventudes, multipremiado en Cuba y el mundo. Ahora no está ante su inseparable instrumento, pero él siempre es una referencia. Recordemos, el primer instrumento de factura europea que improvisó en la música cubana fue el piano. Más tarde lo hicieron la flauta danzonera y la trompeta en el son. Es imposible olvidarlo, los primeros músicos que en nuestro país mezclaron el fraseo del jazz con el de nuestros ritmos fueron los pianistas. ¿Cuándo ocurrió esto? Interrogarnos aporta luces al conocimiento de lo nunca olvidado. El acontecimiento data de los años 40 del pasado siglo XX. Entonces, hubo otras coincidencias, el hecho como proceso se concretó en vísperas del mambo en la música bailable y el renovado movimiento del feeling en la canción y el bolero cubano
A pensar la música entre todos contribuye este festival diseñado para llevar a las almas, las conciencias, el intelecto y la espiritualidad no solo el placer de pasarla bien escuchandola; sino también la satisfacción de lograr en condiciones difíciles que prevalezca la cultura como raíz que nos une a nuestra tierra. De varias naciones han venido a reconocernos bebiendo del entramado polirrítmico afrocaribeño potente en nuestra nación donde crecen vívidas esencias de lo nuestro.
Seguir redescubriéndonos abre nuevas etapas en la música cubana, fuente de inspiración en el mundo. BOHEMIA continuará este ciclo valorativo desde el pensamiento crítico para contribuir al análisis de herencias y aportes contemporáneos haciendo memoria aquí y ahora.


















