El fascinante arte del bonsái, que combina técnicas de horticultura y principios estéticos, lucirá sus galas este verano. BOHEMIA les convoca
“Traer la naturaleza a la casa” es frase recurrente en los cultivadores de bonsái desde sus comienzos como un arte en la antiquísima Asia: era un poco jugar a ser Dios, al reducir algo en apariencia indomable en el cuerpo de un árbol que, en su estado natural, podría tener hasta 20 metros de alto. Se les tenía por símbolo de eternidad, puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.
Todavía hoy se conservan y “atienden” algunos de aquellos bonsáis con cientos de años de antigüedad. Pero un bonsái no es un sacrilegio; es veneración de lo bello. Fueron los monjes taoístas chinos quienes se encargaron de trasmitir las reglas para su creación y cuidado, y desde allí se expandieron a otras partes del mundo, en el que Japón (a partir del período Kamakura, hace 780 años, bajo la influencia del budismo zen) se vuelve una de sus plazas cumbre: entre los más renombrados está un bonsái de Pino, de la familia Kato de la ciudad nipona de Omiya; se le calculan 1000 años de edad.

En la actualidad, sin embargo, hay bonsáis, “plantado en maceta”, en Italia, México, Francia, Estados Unidos, Australia… y en Cuba. Aquí, aunque es reducido el número de sus cultores, cuenta con varios grupos. Entre ellos se destaca el activismo de Bonsái Habana, creado el 25 de mayo de 2002, con 22 miembros, por Jorge Guerra Pensado; su presidenta actual es Yadira Ramírez González. Ahora, en medio de una nueva jornada veraniega, la agrupación se presentará con la Exposición “Arte soy entre las artes” en el Museo Casa de la Obra Pía (en la calle Mercaderes, Habana Vieja).
Conferencias, bailes, modelado de árboles, artes marciales, muestra de bordado de cruz con toque asiático y una muy esperada rifa de un bonsái será el viernes 29 y sábado 30 de agosto, con el respaldo de la Oficina del Historiador de la Ciudad y la Embajada de Japón.
Vive la experiencia y seguramente, al ver la Exposición “Arte soy entre las Artes”, saldrás con la manía de observar a tu alrededor, soñando que cualquier árbol, arbusto del jardín, o de los parques públicos, puede ser modelado en un bonsái; y sí, quizá te sientas un poco Dios.






















Un comentario
Soy integrante de Bonsai Habana, agradecidos por su linda y acertada visión del bonsai.Ciertamente 6 sin duda alguna el mundo de este milenario arte es una pasión.
Saludos