Asistentes al encuentro “Plan contra Plan. Lecciones de Martí y Fidel para el antimperialismo del siglo XXI”, realizado en La Habana. / Yasset Llerena
Asistentes al encuentro “Plan contra Plan. Lecciones de Martí y Fidel para el antimperialismo del siglo XXI”, realizado en La Habana. / Yasset Llerena

Plan contra Plan: de Martí a Fidel

Se reúnen en La Habana para reflexionar sobre la vigencia del pensamiento de José Martí y Fidel Castro Ruz


La Casa de la Amistad del Vedado capitalino se convirtió una vez más en el epicentro del debate intelectual en una nueva edición del espacio Cultura y Nación. En esta entrega, el encuentro –dedicado a desentrañar los procesos históricos y políticos de Cuba y Latinoamérica– centró su mirada en la actualidad del pensamiento emancipador.

La investigadora Marlene Vázquez Pérez, directora del Centro de Estudios Martianos, en el desarrollo de la conferencia. / Yasset Llerena

Bajo el título “Plan contra Plan: Lecciones de Martí y Fidel para el antimperialismo del siglo XXI”, la jornada contó con la disertación de la doctora Marlene Vázquez Pérez, directora del Centro de Estudios Martianos. La investigadora analizó cómo las estrategias de resistencia trazadas por el Apóstol y el Líder Histórico de la Revolución Cubana ofrecen herramientas vitales en el enfrentamiento a los retos actuales.

Desde un tono más cercano al intercambio y no a la conferencia académica tradicional, Vázquez Pérez agradeció la presencia de los participantes y destacó la capacidad de ambas figuras para generar interés más allá de las fronteras cubanas, debido –según señaló– al alcance universal de muchas de sus ideas y preocupaciones sociales.

Uno de los ejes de la intervención fue la visión martiana de la independencia. Según explicó la académica, en Martí la emancipación no se limitaba a la ruptura política con el colonialismo, sino que incluía también la liberación cultural y mental de los pueblos. En ese sentido, subrayó la vigencia de ideas como “ser culto es el único modo de ser libre”, la cual vinculó con desafíos contemporáneos asociados al consumismo, la banalización cultural y la influencia de los grandes medios de comunicación.

La ponente destacó además la dimensión humanista del pensamiento martiano, especialmente su preocupación por la justicia social y por los sectores más vulnerables. Recordó que Martí defendía una prosperidad asociada al bienestar colectivo y no únicamente al beneficio individual, una concepción que, según consideró, también influyó en el pensamiento político de Fidel Castro.

Espacio de diálogo con el público al cierre del intercambio. / Yasset Llerena

Durante el encuentro, Vázquez Pérez se refirió igualmente a la relación de Fidel con la obra martiana desde su juventud. Como ejemplo mencionó el alegato La Historia me Absolverá, presentado tras los sucesos del Moncada en 1953, al que calificó de un programa político inspirado en múltiples referencias al ideario de Martí.

Según explicó, en ese documento ya aparecían preocupaciones vinculadas con la educación, la tierra, la vivienda, la salud y las desigualdades sociales existentes en Cuba durante la primera mitad del siglo XX. Asimismo, señaló que el alegato revelaba una temprana visión latinoamericanista en el Comandante en Jefe.

En varios momentos del debate, la directora del Centro de Estudios Martianos retomó fragmentos del ensayo Nuestra América para insistir en la necesidad de unidad entre los pueblos latinoamericanos y caribeños frente a las amenazas internacionales. A juicio de la investigadora, muchas de las advertencias formuladas por Martí a finales del siglo XIX mantienen vigencia en el escenario global contemporáneo.

La cita concluyó con un intercambio entre la ponente y el público asistente, integrado por participantes cubanos y extranjeros interesados en temas asociados con la historia, la cultura y el pensamiento político latinoamericano. Las intervenciones retomaron algunas de las ideas expuestas durante la jornada, especialmente aquellas relacionadas con la identidad cultural, la soberanía y el papel de la educación en la formación social.

El legado de Martí y Fidel sirvió de base para un debate que superó lo estrictamente histórico; fue una exhortación a revisitar el pasado desde la mirada crítica de nuestra realidad.

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