La protección por parte del gobierno y decisiones acertadas hacen que esa no figure entre las principales preocupaciones de la población allí
Fotos. / Pastor Batista Valdés
Mientras en algunos lugares el transporte urbano no existe, o no da señales de existencia, en Sancti Spíritus no solo constituye un elemento común de la vida cotidiana, sino que, además, no figura entre los asuntos que más preocupan o aquejan a la población.
Que se mantengan activas las nueve rutas concebidas en la ciudad, además de otras cuatro a cargo de los modernos microbuses conocidos como Ecomóviles (con perspectivas de incorporar una más), ha sentado bases para responder un poco mejor a necesidades de movimiento por parte de quienes habitan la legendaria villa: cuarta fundada por la colonización española en Cuba.
Según explica José Lorenzo García, delegado del Ministerio de Transporte en la provincia, la ciudad cuenta también con más de un centenar de medios con licencia operativa (trabajadores por cuenta propia o porteadores privados), en tanto acaban de reincorporarse 23 camiones de operadora de fletes, circulan, básicamente, entre los municipios y la cabecera provincial.
Según directivos y especialistas, todo ello es posible por la sensibilidad y protección que mantiene el gobierno en el territorio, sobre todo con el combustible, recurso indispensable en la estabilidad en el servicio.

Llama la atención que hoy la Unidad Empresarial de Base (UEB) Ómnibus Urbanos dispone de 31 vehículos Diana, incluidos aquellos primeros que irrumpieron en la vida del territorio (con componentes rusos), de los cuales ni uno solo ha causado baja.
El lector podrá imaginar, por una parte los malabares de la empresa y de la UEB en la gestión de piezas, agregados, baterías, neumáticos, y por otro lado la labor de mecánicos, innovadores, racionalizadores y choferes, para hallar soluciones que a veces parecen más obra de magia que de la mecánica o la electricidad automotriz.
Por cierto, entre los resortes en que el territorio sustenta resultados está el “simple” hecho de que cada ómnibus tiene su chofer, uno solo, quien responde por el cuidado y conservación del equipo, sobre la base de un sentido superior de pertenencia.
Ello explica que, además de las Diana, por las calles y vías espirituanas rueden también un resistente Volvo, un Liaz y cuatro Paz.
Hace poco, una amiga de otra provincia me preguntaba cómo se las arregla Sancti Spíritus para mantener funcionando su transporte urbano, entre municipios, trasladar estudiantes hacia la Universidad Central Martha Abreu, de Villa Clara; transportar a alumnos de otras enseñanzas, profesionales de la salud desde municipios y así asegurar servicios vitales en el Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos…
La respuesta está ahí, en lo antes dicho, y también en la acertada determinación de no abrirle banderín a fórmulas como el arrendamiento de ómnibus, por considerar el territorio fundamental la participación de la empresa estatal socialista en una actividad tan estratégica, imprescindible y sensible para la población como es el transporte.


















