Kenia, Madagascar, Etiopía, Ruanda y otras naciones africanas se han visto beneficiadas con programas nacionales de alimentación escolar apoyados desde la ONU. / es.wfp.org
Kenia, Madagascar, Etiopía, Ruanda y otras naciones africanas se han visto beneficiadas con programas nacionales de alimentación escolar apoyados desde la ONU. / es.wfp.org

Red protectora

Con vistas a evitar desmanes similares a los de la Segunda Guerra Mundial surge un proyecto regulador de las relaciones internacionales, ideal en el nuevo orden. ¿Hoy cumple objetivos, le urgen cambios? Pensémoslo en los 80 años de la ONU


La sonrisa de un niño es el mejor regalo de todos si uno tiene la suficiente sensibilidad y se deja llevar por esa caricia indirecta de la vida. Lamentablemente, muchos infantes andan llorosos y con el estómago vacío. Apremiados para que cada vez sean menos en la penosa condición de hambre, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) hace ingentes esfuerzos en crear una mayor conciencia sobre ese contexto.

Compuesta por 193 Estados miembros, la Asamblea General de la ONU votó mayoritariamente en 2025 a favor de reconocer a Palestina como uno de ellos. / prensa-latina.cu

El 10 de septiembre 2025 publicó “El estado de la alimentación escolar en el mundo”, en el cual se lee: “Casi 80 millones de niños más reciben hoy comidas escolares mediante programas dirigidos por distintos gobiernos, un aumento del 20 por ciento en comparación a 2020”. Como mismo se congratula de ello, ha debido admitir la hambruna generalizada en Gaza, fruto del sadismo y la guerra genocida de Israel contra el pueblo palestino.

Y justo en el vocablo “guerra” debemos detenernos, pues la Organización de la Naciones Unidas (ONU) se creó ante el imperativo de la humanidad de desterrar el lenguaje de las armas de la interacción entre personas, pueblos y Estados; entonces, el 24 de octubre de 1945 –a escasos meses de la victoria sobre el nazismo alemán, el fascismo italiano, el militarismo japonés– se erigió una entidad veladora y reguladora de normas, derechos y actuaciones internacionales, ideada en pos del bienestar y la paz común.

Son ocho décadas de altibajos, de logros y fracasos, de avances y estancamientos. Sin duda, a la ONU puede reprochársele poca efectividad a la hora de dirimir ciertos conflictos, de lentitud en determinadas acciones, aunque nadie puede escamotearle la relevancia de su Tribuna en las periódicas sesiones de la Asamblea General, donde, por ejemplo, nuestro país agradece el tremendo respaldo recibido a la hora de aprobar el informe “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América a Cuba”.

Cumpleaños

La ONU convocó a la comunidad internacional para celebrar el aniversario de la institución, del 23 al 29 de septiembre, bajo el tema “Juntas y juntos somos mejores: 80 años y más por la paz, el desarrollo y los derechos humanos”. A pesar de tan loable convocatoria, la tónica discursiva de algunos jefes de Estado semejó una bofetada al humanismo. En contraposición, hubo quienes sí colocaron los puntos sobres las íes, desenmascarando a los criminales y violadores del derecho internacional humanitario.

Entre los especímenes de la desfachatez estuvieron los inefables Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, y Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. Ambos se caracterizaron por una retórica ofensiva, grotesca, hacia la población palestina, asesinada en masa sin ningún remordimiento; y también hacia la ONU misma, a la cual Trump le enumeró deficiencias de más, minimizando el verdadero papel de dependencias y funcionarios, varios de los cuales han pagado con la vida en Palestina como consecuencia de ataques sionistas indiscriminados, indetenibles y “ciegos” frente a sus chalecos identificativos. Y de eso, ni una palabra.

La desvergüenza imperial es tan grande, que un manto de cinismo le cubre a la hora de dar órdenes al embajador yanqui de turno, oponente fijo en el Consejo de Seguridad de la ONU (CS), máxima entidad decisora de la organización. Precisamente el veto estadounidense a los empeños de paz en Ucrania y en Palestina frena cualquier posibilidad de mejoría. La Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia, y la Cultura (Unesco) tampoco escapó de la trumpiana saña cuando decidió quitarle su millonaria cuota anual. Así, numerosos proyectos patrimoniales y culturales afrontan grandes aprietos tras la merma del presupuesto requerido.

Pero durante el Segmento de Alto Nivel del 80 Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU hubo significativas luces: los embajadores del mundo abandonaron la sala mientras Netanyahu profería sartas de mentiras e infundios; un valiente mandatario, el colombiano Gustavo Petro, señaló a Trump de ególatra y criminal, pues, a más de su abultado prontuario de caprichos, niega los efectos destructivos del cambio climático; Lula, presidente brasileño, siempre del lado de Cuba, pidió el cese del bloqueo gringo; Bruno Rodríguez, canciller cubano, responsabilizó las sanciones de EE.UU., viéndola fuente primaria de las penurias en nuestro país.

Los muchos brazos de la ONU

El discurso más largo que se recuerda en la ONU corresponde a Fidel, en 1960. También su contenido fue contundente y revelador. / cubadebate.cu

Como esta comentarista expresó, a la ONU pueden achacársele defectos múltiples, de entre los que sobresale la escasa representación del Sur Global en el CS, petición constante en el último lustro a favor de una revisión cualitativa la cual refleje la diversidad de la actual comunidad mundial. No obstante tal lastre, la ONU despliega muchos “brazos” y ahí tantísima gente ha encontrado sustentos, esperanzas y posibilidades de futuro.

Algunos de estos son: el ya mentado Programa Mundial de Alimentos (PMA) y su ayuda anual a más de 86 millones de personas en 83 de países; la Organización Internacional del Trabajo (OIT) congrega a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 naciones, ayudándoles a establecer normas laborales, formular políticas y elaborar programas en aras de un trabajo digno; la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), presente en 130 estados, intenta alcanzar una seguridad alimentaria para todos y posibilitar el acceso regular a suficientes alimentos de calidad en aras de una existencia activa y sana. Otro de esos soportes imprescindibles de la ONU es la Agencia para los Refugiados (Agnur), empeñada en garantizar el derecho a buscar asilo y hallar resguardo después de huir de la violencia, la persecución, la guerra o el desastre en los países de origen.

Intrepidez

La ONU gestiona una universidad; sitios de noticias; un Ejército de mantenimiento de la paz, cuyos integrantes son conocidos como cascos azules (el color del estandarte de la organización mundialista); un Consejo de Administración Fiduciaria, una Corte Internacional de Justicia y una Secretaría. A ella se acogen 193 estados.

Un rasgo distintivo del 2025 ha sido la determinación de la mayoría de los representantes de darle a Palestina el estatus de Estado miembro, en franca desobediencia a los dictados de Tel Aviv y Washington. Habría que ver cuál actitud se asume frente al atropello del régimen sionista de Israel contra la Global Sumud Flotilla, caravana internacional de embarcaciones con tripulaciones intrépidas y decididas a expresar en hechos humanitarios los numerosos discursos expresados por sus gobernantes en la ONU.

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