Las tensiones entre China y Japón se dan en el contexto de los amplios intereses geoestratégicos en el Pacífico. / japanpolicyforum.jp
Las tensiones entre China y Japón se dan en el contexto de los amplios intereses geoestratégicos en el Pacífico. / japanpolicyforum.jp

Rivalidad en el Pacífico

Las relaciones entre Japón y China se guiaban por el principio de no injerencia en los asuntos internos. Ahora se han alterado para mal


En anticipación académica, el experto brasileño Lucas Gualberto do Nascimento publicó el pasado año un texto donde se dan pautas sobre algunos de los factores externos que gravitan en el actual diferendo entre la República Popular China (RPCH) y Japón. Bajo el título “La geoeconomía y geopolítica de las rivalidades China-Estados Unidos en las estrategias del Asia-Pacífico vs. Indo-Pacífico”, el artículo sostiene cómo la preponderancia de los “dos gigantes” se verifica en los intereses estratégicos de sus cancillerías, “contagiándose” también a sus aliados.

Puntualiza en las disputas alrededor de unas privilegiadas inserciones o apoyos en los mercados y sociedades regionales, especialmente entre los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y en las conocidas potencias tecnológicas del área, dígase Japón, Corea del Sur y Taiwán. Aquí es preciso fijarse en la última nación, pues se da entender que en determinados lugares del mundo se le tiene como ente separado de la China continental, considerado en cambio por la RPCH parte de su territorio.

Son muy sintomáticas las posturas adoptadas indistintamente desde Washington y Tokio, las cuales se acogen de manera oficial al principio de “una sola China” mientras tienden a estrechar lazos diversos con la denominada Isla Rebelde. En opinión de las autoridades chinas, dichas actitudes son contraproducentes, pues alimentan las ansias separatistas de ciertos círculos políticos taiwaneses, postergando un debate serio sobre el tema de la reunificación, cuestión de orden en la ONU.

También desde 1979, tras el acercamiento entre Beijing y Nixon, se maneja el asunto en la política del gobierno estadounidense, en tanto extraoficialmente le vende armas a Taiwán. Parecida postura asumió Japón en 1998, a través de una Declaración Conjunta propiciatoria del entendimiento y la cooperación para la Paz y el Desarrollo con la RPCH, aunque privilegiando el comercio con la Isla.

En el encuentro del 31 de octubre de 2025 entre el presidente chino, Xi Jinping, y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en el contexto de la Asociación Económica del Pacífico (APEC), nada parecía ensombrecer la amistad bilateral. / descifrandolaguerra.es

Pero al margen de esos posicionamientos oficiales, Washington y Tokio, en estrecha alianza estratégica, tienen un objetivo fundamental: intentar ralentizar la imparable ascendencia china, la cual es tenida por las sucesivas administraciones estadounidenses de “principal enemigo”. Producto de esa ojeriza “han declarado una nueva guerra fría contra China y han llegado incluso a planearse una guerra nuclear, bajo la suposición de que podrían controlar una escalada de este tipo. Los trumpistas, el movimiento MAGA, creen que tienen que detener a China de cualquier forma. Quieren impedir que China supere a Estados Unidos, sin importarles el resto del mundo”, afirma el sociólogo John Bellamy Foster.

El también editor de la prestigiosa revista Monthly Review añade otros elementos para considerar: la obsesión de Trump en querer separar a China de Rusia, de Latinoamérica y de su zona de influencia. Y es en este contexto donde debe situarse a Japón y a la actual política nacionalista. En esa geopolítica, la lógica es debilitar a Beijing y golpearla donde más le duela; así la carta de Taiwán es utilizada a sabiendas del malestar que provoca.

Uno de los ejemplos sobre la nueva actitud hacia China lo tenemos en la actual postura adoptada por la primera ministra de Japón, en este caso la señora Sanae Takaichi, quien el 7 de noviembre, a propósito de un hipotético ataque chino contra Taiwán, declaró: “Si se utilizan acorazados y un bloqueo naval implica el uso de la fuerza, creo que eso, bajo cualquier forma, constituiría una situación que podría considerarse una amenaza para la supervivencia de Japón”. Incluso, planifica situar misiles tierra-aire en una de sus islas cercanas a Taiwán.

La página web alternativa descifrandolaguerra.es nos remite a la Ley para la Paz y la Seguridad de 2015, y la cláusula relativa a la “defensa colectiva” y al “uso de la fuerza” cuando se produzca alguna acción armada a Japón o contra un país “estrechamente vinculado”, si y, solo si, supusiera una amenaza existencial.

Los nipones lo justifican alegando que se trata de un acto disuasorio; sin embargo, la cancillería china lo calificó de provocación, y convocó al embajador japonés para presentar una “enérgica protesta” e iniciar distancia diplomática hasta tanto no se rectifique la postura en relación con Taiwán, evidencia del nuevo rumbo de Japón, si bien en sentido general mantiene actitudes acordes al derecho internacional, a la paz y a la armonía mundial. Esperemos entonces una pronta solución de este lamentable incidente.  

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