El Líbano palpita a pesar de la destrucción. /noticias.perfil.com
El Líbano palpita a pesar de la destrucción. /noticias.perfil.com

¿Se impondrá un cambio a favor de la paz?

El ejército sionista irrespeta las treguas y sigue con su despotismo habitual. Al defenderse, Irán defiende a otros del colonialismo


Es sumamente alarmante que un soldado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) haya destruido en Dibil, sur del Líbano, una estatua de Jesucristo. Desde el mando israelí aseguran que se trata de una imagen falsa, creada para difamar a tan “honorables hombres”, lo cual, indican, está siendo analizada por peritos.

Pero ¿qué puede esperarse de un contrincante ponzoñoso siempre contra seres humanos indefensos, entre ellos miles de niños o de hospitales donde reposan los neonatos frágiles? En su afán por tergiversar la incursión militar de la resistencia palestina del 23 de octubre de 2023, fueron capaces incluso de difundir mentiras sobre la presumible decapitación de bebés por Hamás.

Si hasta la Casa Blanca utilizó ese argumento para seguirle enviando armas a Tel Aviv al margen del apoyo moral. Cuando el entonces presidente estadounidense reconoció que era falso, “producto de la confusión del momento”, ya el supuesto suceso había sacado brillo en las simpatías a favor de Israel. El daño estaba hecho.

El odio de credo es sin duda algo repudiable y el Israel sionista no las tiene toda consigo al interrumpir sistemáticamente en la sagrada explanada de la Mezquita de Jerusalén durante el rezo musulmán o al atacar otras festividades y lugares de culto árabes y persas. Este tipo de vandalismo tipifica dentro del derecho internacional; sin embargo, cómo asombrarnos si el discípulo se guía por los preceptos de un nuevo “Dios” yanqui que presume de poder borrar una civilización si se lo propone.

¿Derrota estratégica?

Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí en “búsqueda y captura” desde noviembre de 2024 por la Corte Penal Internacional (CPI) debido al genocidio en Gaza, es admirado por el sionismo estadounidense al más alto nivel. /elindependiente.com

Esta comentarista ha insistido en reiteradas ocasiones en que el régimen racista y oprobioso del sionismo israelí se siente por encima de la Ley, contando con respaldos sólidos llegados de Occidente, lo mismo en flujo de capitales, armamento, que en el manto de aprobación a cuenta de la causa histórica del Holocausto nazi.

Han sido los pueblos de ese mismo Occidente los que han intentado remover las conciencias de sus estadistas y, debido a eso, han sido apaleados, encerrados y criminalizados. Todo empezó con la causa de Gaza, un genocidio en toda regla; ha seguido en Irán y el Líbano. Valga una aclaración: la paz la necesita también el pueblo de Israel, el cual, mediante la educación y la cultura del respeto, pudiera llegar a la convivencia pacífica con sus vecinos.

Y si bien algunos gobiernos han empezado a desprenderse del lastre israelí, aún las acciones de repudio a nivel oficial son poco contundentes y se podría hacer mucho más. Vale un punto y aparte para aplaudir a Pakistán y a China, que han llamado al diálogo y a las treguas con el objetivo de lograr una paz duradera.

En ese sentido abordemos el tema de Israel y el Líbano desde la óptica (a mi modo correcta) del periodista estadounidense-palestino Ramzy Baroud: “Reconocer el papel de Irán significaría admitir que se ha sentado un precedente histórico: por primera vez, las fuerzas que se oponen a EE.UU. e Israel han logrado imponer condiciones a ambos. El jueves 16 de abril de 2026 Trump fue quien anunció un alto al fuego en el Líbano, pero la realidad cuenta una historia muy diferente. El alto al fuego no fue fruto de la diplomacia estadounidense ni de un cálculo estratégico israelí”. Según el colega, esta se impuso en gran medida por la presión sostenida de Irán.

La circunstancia de que los persas hayan incluido a sus hermanos árabes libaneses, muchos adscritos al chiismo musulmán, entre los puntos de sus demandas de negociación, evidencia no solo la inclinación del fiel de la balanza de la confrontación, sino que sitúa la lucha regional contra el colonialismo de Israel como el meollo de la guerra.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, en carta abierta al pueblo de Estados Unidos, aseguró que su país –y su gente– “no alberga ninguna enemistad hacia el pueblo estadounidense”. /agenciaajn.com

No se trata de a cuál deidad se le rece, ni cuáles ritos son los verdaderos u originales. Lo esencial, lo verdaderamente esencial es cuánta tierra se roba, con cuánta inseguridad se vive, cuántos niños se asesinan…

Cerremos con Ramzy Baroud: “Los esfuerzos por separar los frentes –Gaza, Líbano, Yemen, Irán– se han derrumbado. Irán ha vinculado explícitamente su compromiso diplomático con los acontecimientos en otros frentes, lo que ha obligado a Israel a un enredo estratégico más amplio que no puede controlar. Esto marca un cambio profundo. Los pilares fundamentales de la estrategia israelí –fuerza abrumadora, fragmentación de los adversarios, control del discurso e ingeniería política– ya no funcionan como antes”.

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