El presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez desplegó una variada agenda en Rusia. Lo recibe Vladimir Putin
Reverencia de la Federación de Rusia y del Sur Global hacia quienes entregaron la vida en pos de la liberación. Durante el homenaje en ocasión del aniversario 80 de la victoria sobre el nazi-fascismo, Vladimir Putin subrayó la disposición de su país a seguir siendo “una barrera indestructible contra el nazismo, la rusofobia y el antisemitismo”, y en lucha frente a los defensores de dichas ideas. Ello denota firmeza ante los intentos de reescritura de la historia por el Occidente de la OTAN y demuestra la disposición a no dejarse escamotear lo que por derecho propio corresponde al pueblo ruso y a aquellos involucrados en el llamado frente oriental, donde China desempeñó un papel crucial en la derrota del fascismo japonés. Toda la narrativa simbólica del desfile en Moscú habla a las claras de esa consistencia y apreciar al presidente del gigante asiático, Xi Jinping, al lado del anfitrión descarta cualquier duda.
Ese mismo día, la alta representante de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea (UE), Kaja Kallas, condenó las visitas de los líderes extranjeros al mentado desfile militar. Con estupor dijo: “Realmente no puedo entenderlo. Yo diría que todos los que apoyan ya saben, la libertad, la independencia, todos los valores europeos deberían estar hoy en el Día de Europa en Ucrania y no en Moscú”.
Palabras en las que se obvian la tragedia mundial actual de la remergencia fascista arropada de populismo, la virulencia sionista y los racismos diversos, amparados otra vez en lecturas distorsionadas de hechos, auxiliados de conceptos al uso como democracia y categorías cómodas a los grandes capitales financieros, tecnológicos, y militares. Y nuevamente Cuba del lado correcto.
Ello, en un mundo en reconfiguración, de pérdida paulatina de poder de un Estados Unidos agresivo, que ahora se vale del chantaje de guerras arancelarias, perpetúa bloqueos y, a la par, hace amagos de mediaciones pacifistas, si bien incrementa gastos en defensa a niveles estratosféricos, manteniendo su alineada postura con un Israel genocida. Afirmar pérdida de músculo del imperialismo yanqui sería infantil, irresponsable y desmovilizador.
La postura de la canciller de la UE es lamentable en un tiempo histórico que exige decantarse hacia la exaltación y la consolidación común de la paz. Afortunadamente, en 2025 se avanza desde gestiones multilaterales de políticas beneficiosas para los preteridos de siempre, usualmente “carne de cañón” de las contiendas. Aunque sostener haber alcanzado un “socialismo mundial” es mero dislate, los nuevos mecanismos de concertación amalgaman saberes e intereses de actores capitalistas con sentido nacional-soberanista e involucran –en igualdad de condiciones– a quienes abrazan el ideario de una sociedad nueva, guiados por el marxismo y los próceres independentistas. Naciones respetuosas ante el monumento al soldado soviético desconocido con ofrendas sinceras.
Presencia cubana en Rusia
El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y su comitiva fueron a San Petersburgo y Moscú a homenajear a los héroes y heroínas de la Gran Guerra Patria (1941-1945), como contribución desinteresada en la lucha antifascista mundial. La estadía en la nación euroasiática también se debe a un nuevo aniversario del restablecimiento de las relaciones bilaterales. Sobre ese particular, el visitante convocó a “continuar trabajando en pos de alcanzar el bienestar y prosperidad de dos pueblos hermanos y heroicos”.

Rusia siempre ha estado a nuestro lado en la defensa contra el bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos, así como en rechazo a la inclusión de Cuba en la lista de países terroristas. Agradeció el dignatario “al gobierno ruso por su apoyo para la adhesión de Cuba a los Brics como País socio y a la Unión Económica Euroasiática como Estado Observador”.
Nuestro país ha denunciado repetidamente “los afanes imperialistas” vinculados al avance de la OTAN, a todas luces una agresión contra la nación eslava e injerencia en sus asuntos internos. En ese sentido, en la sede de la Duma Estatal, el primer secretario del PCC condenó las sanciones antirrusas. Junto a Valentina Matvienko, presidenta del Consejo de Rusia, señaló que ambos países, en el contexto de 65 años de fructíferos vínculos, “miran con firmeza y determinación hacia el futuro”. Entretanto, la anfitriona llamó a Cuba “la Isla de la Libertad” y vaticinó perpetuidad de la hermandad.
Similares percepciones y sinergias corrieron a cargo de Alexei Shaposhnikov, presidente de la Duma de Moscú, y de Guennadi Ziugánov, presidente del Partido Comunista ruso, quien impuso al visitante la medalla en memoria de los 80 años de la gran victoria sobre el fascismo. “Le damos mucha importancia a esta celebración, a la magnitud que va tomando, que tiene […] en un momento en que se acrecienta la filosofía neofascista”, sostuvo el jefe de Estado cubano. Momento emotivo cuando se le transmitió a Ziugánov saludos del general de Ejército Raúl Castro Ruz.
En el Kremlin y frente a Fidel
El 2 de noviembre de 2018, Cuba y Rusia firmaron una declaración conjunta de enfoques compartidos en los asuntos internacionales, reafirmando, además de un carácter estratégico a las relaciones, la condición de aliados. Entonces, el presidente Vladímir Putin fungió nuevamente de anfitrión, dándole un fuerte estrechón de manos a Díaz-Canel. Este, entre muchas ideas, manifestó: “La historia nos ha demostrado que solo la unidad basada en esa cooperación, en esa solidaridad y en esa amistad nos permite enfrentar desafíos actuales y retos futuros […] estamos muy contentos de estar aquí con ustedes”.
Granma reprodujo algunas de sus palabras: “Hay que decir que las relaciones entre Cuba y Rusia han soportado y sobrepasado el paso del tiempo”. Son 65 años, destaca la fuente, de corresponder emociones y proyectos, en los cuales “nunca se perdió la llama de la amistad y la solidaridad”. Habló en términos de “relaciones de familia”, pues en cada una de las casas hay elementos de ellas. Putin destacó que Cuba contribuyó en la lucha contra el nazismo, refiriéndose a los voluntarios cubanos que combatieron en el Ejército Soviético.
Dicho intercambio patentiza la solidez de los vínculos. Como botón de muestra, en abril de este año sesionó en La Habana la XXII Sesión de la Comisión Intergubernamental Ruso-Cubana, encabezada por el viceprimer ministro Ricardo Cabrisas Ruiz y el vicepresidente del gobierno euroasiático, Dmitri Chernyshenko. En esa oportunidad, el distinguido visitante manifestó: “Vamos a seguir con el apoyo a Cuba, tanto económico como humanitario, por canales bilaterales, así como mediante estructuras internacionales especializadas. También estamos enfocándonos en aumentar la colaboración de proyectos y de inversiones”, informó RT. Acciones en curso incluyen 12 nuevos en el plan del desarrollo hasta 2030 y se prevé la disposición del empresariado ruso a invertir en la economía cubana más de mil millones de dólares. Excelente forma de romper el bloqueo yanqui.
Y Fidel Castro Ruz está permanentemente presente. Confieso la impresión positiva al leer el texto de Alina Perera Robbio en “Flores de gratitud y de lealtad”. La colega comenta acerca del respeto del mandatario cubano ante la “escultura metálica de un Fidel joven, mirando al horizonte, ataviado con su uniforme de guerrillero”. En el barrio moscovita de Sokol, el Comandante proyecta la resolución de un país entero, de “un sentimiento” entre buenos amigos.

Intercambios varios
Se destacó el encuentro con Su Santidad Kirill, Patriarca de Moscú y de toda Rusia. Las fuentes consultadas indican la admiración y el respeto mutuos. El alto jerarca religioso subrayó que Cuba y su pueblo han atravesado “épocas muy difíciles en su historia” y precisó: “Abogo siempre por desarrollar la amistad y las relaciones entre nuestros países”. Díaz-Canel recalcó lo dicho en otros lugares de Rusia: “[…] conmemorar el 65 aniversario de las relaciones entre nuestras naciones y pueblos tiene para nosotros un hondo significado, porque son precisamente relaciones que han perdurado en el tiempo, donde hemos compartido desafíos, emociones, y nos hemos defendido mutuamente, hemos desarrollado proyectos y planes conjuntos. Y era necesario, si estamos conmemorando aquí en Moscú estos dos importantes acontecimientos, encontrarnos con usted, porque las relaciones del pueblo cubano, del Estado cubano, de la Revolución Cubana, con la Iglesia Ortodoxa Rusa son parte de esas relaciones también”.




















