Sobre la obra de Paul Celan se conversó recientemente en el habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz. / biografista.com
Sobre la obra de Paul Celan se conversó recientemente en el habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz. / biografista.com

Sentimientos, sensaciones, conexiones

Ricardo Alberto Pérez, poeta, narrador, crítico, conversa sobre la creación poética y su utilidad –social y personal– en etapas de crisis


Vivimos momentos inseguros, tú, yo, nuestros familiares, amigos, toda la humanidad: las élites imperialistas pretenden mantener, a cualquier costo, su predominio mundial y la guerra amenaza con extenderse nuevamente por el orbe. Prosperan los movimientos neofascistas. El sionismo explota a su favor, con discursos espurios, la tragedia del Holocausto. En estas circunstancias, no podía ser más oportuno el tema escogido para iniciar el segundo bloque del Seminario de Invierno, organizado por CubaPoesía y efectuado en los meses de noviembre y diciembre.

El escritor, crítico de arte y traductor Ricardo Alberto Pérez tuvo a su cargo la segunda parte del seminario de invierno organizado por CubaPoesía. / YASSET LLERENA

La obra de Paul Celan (noviembre de 1920-abril de 1970, poeta en lengua alemana, educador, traductor, de origen rumano, judío y sobreviviente de un campo de trabajo nazi), en especial Fuga de la muerte, sirvió de sustrato a Ricardo Alberto Pérez para ahondar en lo que este escritor cubano y crítico de arte –entre otros galardones ha recibido el Premio Nicolás Guillén– considera aspectos esenciales de la creación poética y de sus vínculos con otras manifestaciones de la cultura, entre ellas la pintura.

“Quedamos pasmados ante las extrañas flores y briznas de paja que Anselm Kiefer se inventa en su cuadro Margarethe; así el espíritu y la voz de Celan renacen como un acontecimiento visual”, a la par, la memoria repoblada contribuye a evitar que la barbarie regrese, subrayó el conferencista en la sala Federico García Lorca del habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz.

Como en los versos de Todesfuge –con ese nombre se incluyeron originalmente en el poemario Amapola y memoria, de 1952–, su reflejo pictórico, surgido en 1981, resalta dos personajes: la rubia Margarita, “símbolo del opresor”, y la víctima del genocidio: la Sulamita de negros cabellos.

Rito Ramón Aroche había charlado, en el undécimo mes de 2025, durante el primer segmento del seminario, acerca de “clásicos como Góngora y Quevedo hasta lo más reciente, pasando por el surrealismo”. La continuidad proyectada por Ricardo Alberto Pérez destacó otros ejemplos de cómo “la gran poesía se transfiere a través de los tiempos, de los lenguajes”; se expande mediante “intensas transferencias y mutaciones”.

Además del ya mencionado lazo entre Celan y Kiefer, el orador se refirió al libro Paterson, escrito a mediados del siglo XX por el estadounidense William Carlos Williams, con la ilusión de “restaurar el gran proyecto de Walt Whitman en la literatura norteamericana”. Dicho volumen inspiró “la extraordinaria película homónima, de Jim Jarmusch, filmada en 2016”.

Asimismo, el disertante quiso rendir homenaje a quien considera uno de los más relevantes poetas cubanos. “Los mensajes de la verdadera poesía queman, producen escalofríos, como la de Ángel Escobar, a veces me pongo a leerla y me quedo perturbado”, aseveró.

Este volumen, publicado en 1952, agrupa poemas posteriores a la guerra, mientras su autor radicaba en Bucarest, Viena y París. Entre ellos, Fuga de la muerte. / libroslibros.cl
En su cuadro Margarethe, Anselm Kiefer alude a los horrores de los campos de concentración nazis. / historia-arte.com

El secreto de la trascendencia

Si Celan, Williams y Escobar aún gozan de merecido respeto, pese a generar su obra en una centuria anterior, es porque no solo abordaron asuntos medulares para los seres humanos, al mismo tiempo siguieron principios que, no importa cuántos años transcurran, son inherentes a la lírica mejor concebida.

Asistentes a uno de los encuentros realizados en diciembre. / YASSET LLERENA

De acuerdo con Ricardo Alberto Pérez, esta se caracteriza por la introspección, por pensar sobre sí misma. Ha de ser auténtica, jamás apelar a sentimientos falsos. No importa si nace a partir del conocimiento puro, o de situaciones y sensaciones relacionadas con las acciones cotidianas: ambos caminos son válidos, pero debe predominar la honestidad.

“No puede ser hipócrita ni construida con el propósito de llevarla a un concurso o agradar a un político. La poesía es desgarramiento, colisión. El escritor está casi obligado a vivir peligrosamente. Y eso no es andar por ahí jugándose la vida. Grandes narradores o poetas no han salido de su casa y han vivido siempre en una zona de peligro, porque no hay lugar de mayor riesgo que tu mente; cuando no funciona bien, enloqueces, eso es tan drástico como la muerte”.

Fraguar buena poesía implica, además, “intuición; es una extrema avalancha de la cual resulta preciso discernir qué se desecha”. En el proceso confluyen “reflejo, gusto, capacidad de transformar y carácter. El poeta no puede ser dócil con quienes intentan doblegarlo. Una obra poética tiene que ser vigorosa. Se trata de no dejarse atraer por lo blando y meloso; cuidado con lo bonito, con el exceso de adjetivos”.

Tras preguntarle por la utilidad de la lírica en el convulso contexto actual, respondió que ayuda a muchas personas a seguir viviendo, a enfrentar las dificultades diarias. Similar incentivo ofrece el arte en todas sus variantes. Por el contrario, reducir la existencia a lo material afecta a los sujetos. Sam Mendes esgrime un punto de vista similar en su filme Belleza americana (American Beauty, estrenado en 1999), el cual “habla sobre la descolocación del individuo en la sociedad”.

Los buenos versos alcanzan “un ritmo que se asemeja al de la música”, desde la compuesta por Bach o Villalobos, hasta la de Brower e Irakere. “La esencia recóndita de la poesía –prosiguió Ricardo Alberto Pérez– es una sutileza capaz de impregnarle al acontecimiento y al lenguaje una naturaleza muy particular y dúctil. De ahí capta una felicidad instantánea, esta tal vez viene a través de un olor, un recuerdo, una imagen.

“Sí, la poesía llega a transmitir felicidad incluso a partir de manifestaciones de dolor; es capaz de transformar en otro sentimiento lo que en un momento le fue lacerante a alguien. Tú sientes que ese pesar no ha caído al vacío; el propio ejercicio de la escritura te ha recompensado, ha convertido la congoja en una especie de breve plenitud”.

Calificada de “biografía épica de un doctor-poeta”, se estructura en cinco capítulos e incluye poesía y prosa. / catedra.com
La crítica literaria ha resaltado la autenticidad de sus composiciones. / in-cubadora.com

Fuga de la muerte

Negra leche del alba la bebemos al atardecer/ la bebemos a mediodía y en la mañana y en la noche/ bebemos y bebemos/ cavamos una tumba en el aire no se yace estrechamente en él/ Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe/ escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarethe/ lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus mastines/ silba a sus judíos hace cavar una tumba en la tierra/ ordena tocad para la danza

Negra leche del alba te bebemos de noche/ te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos al atardecer/ bebemos y bebemos/ Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe/ escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarethe/ tus cabellos de ceniza Sulamita cavamos una tumba en el aire/ no se yace estrechamente en él/ Grita cavad unos la tierra más profunda y los otros cantad sonad/ empuña el hierro en la cintura lo blande sus ojos son azules/ cavad unos más hondo con las palas y los otros tocad para la danza

Negra leche del alba te bebemos de noche/ te bebemos al mediodía y la mañana y al atardecer/ bebemos y bebemos/ un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarethe/ tus cabellos de ceniza Sulamita él juega con las serpientes/ Grita sonad más dulcemente la muerte la muerte es un maestro venido de Alemania/ grita sonad con más tristeza sombríos violines y subiréis como humo en el aire/ y tendréis una tumba en las nubes no se yace estrechamente allí

Negra leche del alba te bebemos de noche/te bebemos a mediodía la muerte es un maestro venido de Alemania/ te bebemos en la tarde y la mañana bebemos y bebemos/ la muerte es un maestro venido de Alemania sus ojos son azules/ te hiere con una bala de plomo con precisión te hiere/ un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarethe/ azuza contra nosotros sus mastines nos sepulta en el aire/ juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro venido de Alemania/ tus cabellos de oro Margarethe/ tus cabellos de ceniza Sulamita.

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Un comentario

  1. A mis casi 87 años medio sordo, medio ciego, continúo leyendo temas de interés internacional. De vez en vez entro a Bohemia que me recuerda cuando leí en las páginas de la vieja Bohemia, «El Viejo y el Mar», de Hemingway en 1956. Ahora, con tanto medio digital es bien difícil leer a través de los medios, sobre todo, los de Cuba que siguen siendo temas de un bloqueo técnico y mediático. Una vez, antes que mi esposa muriera, a fines de 1998, le escribí una carta y ustedes la publicaron, me vincularon a cientos de personas cubanas a través de la correspondencia que me llegó. Un saludo cordial a todas las amistades de Cuba que me hicieron llegar su amistad. Mi eterna gratitud.

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