Al llegar a cualquier rincón de Cuba, encuentras instalaciones enormes: Son centros de educación superior donde germina la obra de Fidel Castro Ruz
Diseminar la semilla de la enseñanza para que crezcan árboles fuertes y llevar las universidades hasta los municipios fue idea de Fidel. Cada localidad formaría, así, el talento necesario para el presente y el futuro.
Quizás hubo incrédulos cuando surgieron esos programas, como también los hubo entre quienes nunca aceptaron las posibilidades de erradicar el analfabetismo que ofrecía la naciente Revolución en sus primeros años de existencia.

Si hay un organismo con razones suficientes para celebrar el centenario del natalicio del Comandante en Jefe, es el Ministerio de Educación Superior (MES), el cual cumplió medio siglo de existencia el pasado 19 de julio.
A Mariela Columbié Santana la conocimos décadas atrás, cuando se reunía periódicamente con estudiantes. Nos reencontramos con la actual directora de Organización, Planificación y Control del MES en el estand del Palacio de Convenciones de La Habana, en el marco del I Coloquio Internacional “Fidel, legado y futuro”.
Ella profundizó acerca del programa para conmemorar el 13 de agosto, fecha del natalicio del líder de la Revolución, el cual incluye foros científicos, trabajos voluntarios, exposiciones y encuentros políticos y culturales.
Específicamente en el Coloquio, se presentaron alrededor de 60 ponencias en paneles y comisiones de trabajo, donde se profundizó sobre la huella del estadista en los ámbitos educacional y cultural. Esos trabajos son el colofón de encuentros efectuados en los territorios y fueron elaborados por estudiantes, investigadores y profesores.

En uno de los pasillos del Palacio de Convenciones, el MES recibía visitas en un pequeño espacio. Los invitados foráneos se mostraron interesados en intercambiar con directivos; preguntaban cómo podían ayudar desde sus naciones y de qué manera ampliar la colaboración. Muchos de ellos, en declaraciones en las salas, agradecieron al método cubano de alfabetización “Yo, sí puedo” y a otras variantes mediante las cuales docentes de la mayor de las Antillas llevaron la luz del aprendizaje a disímiles países.
En el Coloquio, además, se presentaron dos ediciones del libro La nación entera convertida en una universidad, de los autores Walter Baluja García, Román García Báez, Aurora Fernández González, Manuel de la Rúa Batistapau, María Irene Baldín Arias y Adriana Pupo Rey.
Los textos recogen ideas clave de la transformación en esta rama, como el concepto de que la Revolución es de los obreros, campesinos y estudiantes. También resaltan la idea de la “universalización de la universidad” del pueblo, gratuita, de los humildes, sin elitismo ni privilegios de ninguna índole. Abordan en la obra, además, preceptos sobre la investigación científica en centros de nivel superior para el beneficio de toda la sociedad.
El texto también llegó a la Feria Internacional del Libro. En el prólogo, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, escribió: “Queda mucho por hacer, pero sabemos de dónde asirnos”, al referirse al legado y la obra transformadora de Fidel en la educación superior… tal como él mismo haría constar en su Carta a la Cujae el 3 de diciembre de 2009: “Nada mejor podíamos hacer al triunfo de la Revolución que desarrollar nuestras universidades”.























