La tradición sonera de María Victoria Rodríguez fue reconocida en Cubadisco. Urge que siga sonando el festival tras su cierre, de lo contrario se silencian los valores culturales socioculturales promovidos en numerosas categorías
¿Quién no disfruta un género musical sabroso, de cadencia singular? Inspira al bailador, a compositores e intérpretes que gozan plenamente sus esencias como nutrientes poderosas de la identidad nacional. Lo sonero es una muestra de las posibilidades creativas del pueblo en el contexto del desarrollo histórico de Cuba.
Lo ilustra el fonograma Que hablan si van a hablar. En él, María Victoria Rodríguez despliega sus capacidades creativas al interpretar un repertorio rico en raigambres, homenajes y sentido artístico contemporáneo. El oportuno premio que recibió en la categoría De la tradición sonera evidencia su apego sensible, comprometido con la raigal cubanía.

Para ella, reverenciar a Celina González y rendirle tributo es un acto de fe. Así lo manifestó a BOHEMIA hace algún tiempo. El gesto lo identificó con su amor a la Patria, los próceres y los batalladores por la independencia nacional. Apreciamos su emoción al cantar en la gala homenaje por el cumpleaños 95 de Raúl.
El sentido de la gratitud de la popular intérprete fluye en el modo de hacer memoria siendo consciente de las renovaciones expresivas textuales y musicales vigentes en el siglo XXI. No se idea, piensa y concibe el disco de la noche a la mañana. Requiere un proceso sumamente analítico: considerar obstáculos y desafíos hasta hallar la ruta perfecta. Sin dudas, al concebir Que hablen…lo meditaron bien junto a María Victoria, el productor Maikel Dinza y el realizador José Manuel García para hacer posible la obra conjunta de Bis Music y el Centro Nacional de Música Popular. La complicidad de estos creadores se estructura mediante un concepto fundamental: asumen la identidad como un sistema de signos arraigados en lo sonero. De hecho, logran un modo de comunicación intenso representado por lo rítmico-métrico en función del bailador y de quien desee entonar el gracejo de sugerentes estribillos.
Al asumir el equipo creativo múltiples proyecciones en lo diseños de la música, la poética y la narrativa fonográfica, resplandece la intérprete Rodríguez por su cubanía. Establecidas las interconexiones entre las raíces y lo presente afloran significativos legados que robustecen la atmósfera sonera cubana..
Cubadisco 2026 motivó el pensamiento crítico. Es esencial conocer y escuchar los fonogramas premiados. Lo que no se socializa, no existe. Lo que no se comunica, se silencia. La Feria Internacional de la industria musical destaca la importancia de las discografías: ¿por qué al concluir el evento cesan las promociones y socializaciones sistemáticas de obras relevantes?
Crear y mantener el hábito de escucha en las mayorías estimula la curiosidad, el discernimiento, la capacidad para elegir lo valedero en un universo mediático y sonoro contaminado por las músicas chatarras y el mal gusto.
¿Quiénes tienen que unirse en este empeño impostergable?: canales de la Televisión Cubana, especialmente Clave, plataformas digitales, emisoras radiales, teatros y cines en los que se presentan espectáculos musicales. Tradiciones, estilos y autorías demandan estudios en profundidad. Es preciso seguir analizando el impacto de la industria fonográfica portadora de mensajes, símbolos, modos de vida, saberes, gamas de productos y servicios asociados al arte musical.
El destaque de la tradición sonera cubana propicia contrarrestar las expresiones musicales chacabanas, agresivas, groseras, que -lejos de instaurarse el imaginario simbólico nacional- son efímeras. Nunca lo perdamos de vista: el son, el danzón y la rumba son los tres pilares de nuestra música popular bailable.
Merecen alimentar la industria musical. Archivos, figuras relevantes y tendencias enriquecen el patrimonio. Lo autóctono es renovado por jóvenes y consagrados que legitiman de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Pensémoslo: apremia continuar estimulando la investigación musicológica, un terreno fértil que favorece enfoques antropológico, psicológico y lo holístico transdisciplinar.
Suelen ser insuficientes dictámenes y documentos; mantener prioridades en la música demanda mucho más, la participación sistemática –no solo en eventos y durante homenajes- de instituciones culturales y los medios audiovisuales de comunicación orientados a la gestión cultural y artística.
Al cerrar su programación, Cubadisco merece tener larga vida en la práctica, aquí y ahora. Lo necesitamos para beneficiar la calidad del gusto estético y la facultad de captar matices, variaciones auditivas y visuales. Estas jamás se improvisan, exigen aprendizajes continuos. La buena música expresa patrones de cambio en las subjetividades culturales y contrarresta influencias enajenantes.
Fomentar la labor colectiva del estilo demostrado por María Victoria, Dinza y José Manuel activa conocer profundamente nuestras identidades sin parcelas u olvidos. Las expresaron con inteligencia, lirismo y audacia. ¡Qué sigan vitales estas condiciones para el alma divertir mientras se escucha y comprende conscientemente nuestro patrimonio sonoro vigente para todos los tiempos!





















