El presidente Vladimir Putin fue recibido en Bejing por su homólogo Xi Jinping, el 15 de mayo 2024. / latamnews.lat
El presidente Vladimir Putin fue recibido en Bejing por su homólogo Xi Jinping, el 15 de mayo 2024. / latamnews.lat

Triangulación decisiva

Beijing sigue del lado de la paz y del diálogo. Moscú sortea las sanciones y se mantiene victoriosa. Ambas se respaldan mutuamente. Washington va perdiendo hegemonía


Los Estados Unidos han presionado de mil y una maneras a la República Popular China (RPCH) para intentar frenar su desarrollo económico, así como su ascendencia política en un planeta cada vez más distante de los caprichos draconianos de Washington. El control geopolítico que los estadounidenses creen poseer todavía sobre Europa o Israel no puede ser trasladado a otras regiones, pues estas van apostando sus cartas hacia la comunidad de sentido que les brindan los chinos e incluso los rusos. Las coordenadas de la actualidad se mueven precisamente en esa relación triangular EE.UU.-China-Rusia, el primero de cuyos elementos va perdiendo fuerzas, si bien sería un error afirmar que ha perdido poder rotundamente. Por lo mismo es sumamente peligroso.

Este 2024 ha sido particularmente explosivo y dinámico: una Unión Europea en permanente crisis interna y dividida, subordinada al control militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), donde quien manda en realidad es la Casa Blanca. Ninguno ha podido frenar las victorias de Rusia en el frente de batalla ucraniano. Mientras Beijing aboga por negociaciones entre las partes para terminar la operación especial de Vladimir Putin con buen saldo, el Occidente colectivo sigue cayendo en la trampa de su subordinación a los yanquis. De cualquier manera, ya se percató de que “se dispararon en el pie” al plegarse a la supuesta maniobra aislacionista de Washington; sin embargo, antes de que eso sucediera habían incrementado sanciones comerciales, financieras, culturales y hasta deportivas contra Moscú. A esos efectos, la economía alemana va de mal en peor y así otras capitales europeas urgidas de los hidrocarburos rusos. Está por verse cuánto más se prolonga la caótica situación.

Con ese y otros telones de fondo, se fortalecen las alianzas chino-rusas, con 75 años de existencia. Vladimir Putin y Xi Jinping reafirmaron se trata de una relación estratégica. Y aquí es preciso acotar que la unión de estos dos colosos impulsa cambios planetarios en vías multilaterales y multipolares. En su más reciente visita a China el presidente ruso lo dejó claro. De pequeños gestos están hechas las grandes cosas: en la octava EXPO conjunta, en Harbin, el 17 de mayo de 2024, el líder eslavo señaló: “Creo que podemos estar orgullosos, con razón, de los resultados de los lazos económicos ruso-chinos y de la cooperación económica ruso-china. Hace unos años, la cifra de 100 000 millones de dólares de volumen de negocios se consideraba un gran éxito para el comercio bilateral, pero ahora ya hemos superado la barrera de los 200.000 millones de dólares. […] Esto está lejos del límite, por supuesto”. Para que nadie dudara remató: “Confío en que nuestra alianza estratégica en energía, que se ha convertido en un fiable pilar de todo el mercado energético mundial, se refuerce aún más y, en unas condiciones en las que el mundo se encuentra en el umbral de la próxima revolución tecnológica, estamos decididos a profundizar consecuentemente la cooperación bilateral en el campo de las altas tecnologías y las innovaciones, a unir nuestros potenciales científicos y de investigación”.

Muchos analistas hablan de la existencia de una Guerra Fría 2.0, en la que el poder omnímodo yanqui, obtenido después de la caída del campo socialista y de la URSS, no quiere ser desplazado por Rusia y China. De la primera se dice es una amenaza momentánea para la Seguridad Nacional de los EE.UU., en tanto la segunda es apuntada como el verdadero peligro, capaz de reformar el orden existente. Lo cierto es que entre Moscú y Beijing se da una sinergia tal que va conduciendo poco a poco a la comunidad internacional hacia una construcción de nuevo tipo. Muestra de ello son el Brics-10, el Foro de Cooperación de Shanghái, la Unión Económica Euroasiática y los nexos crecientes con el Oriente Medio, África y Latinoamérica. No solo se concretan vínculos diplomáticos o comerciales; igualmente financieros, los cuales -en última instancia- ponen en remojo el papel guía que en una época tuvo el dólar. Es cierto que todavía desempeña un rol significativo; no obstante, las propias medidas coercitivas impuestas por Washington a diestra y siniestra hacen cada día más a los países comerciar con sus monedas nacionales, o con el yuan chino, ya dinero de referencia. (1)

China acusa a los EE.UU. de ir contra normas del comercio internacional por el proyecto de ley contra TikTok por sus vínculos con Beijing. / actualidad.rt.com

Por otra parte, esas regulaciones unilaterales y de presión contra la RPCH en temas tan importantes como la tecnología han hecho que las autoridades y los empresarios chinos busquen reservas de chips o insumos en horizontes vírgenes. También el gasto militar crece, porque ya estos no son tiempos en que los pueblos veían cómo se les incendiaba el patio y apagaban el fuego apenas con un cubo de agua.

Si bien China y Moscú declaran inclinarse por la paz, tampoco se dejan intimidar. De hecho, Putin es un paradigma hoy día. Su sabio aliado Xi lanza ramos de olivo, mas no cede ante las presiones belicosas de europeos y de estadounidenses. La última gira que realizara por Europa demostró que Beijing hace política de altos quilates, para envidia de París o Bruselas.

El para nada progresista medio ABC, de España, le reconoció sus méritos, al decir: “el triángulo Washington-Moscú-Pekín ha trazado el rumbo de la geopolítica global desde la segunda mitad del siglo XX. Pero si hay una hipotenusa entre los catetos, esa ha sido, sin duda, China. La potencia emergente ha logrado abrirse paso entre los dos países enfrentados en el contexto de la Guerra Fría”. Calla, deliberadamente, que la balanza en estos momentos la inclina el sólido bagaje de cooperación práctica y estratégica entre los colosos. Los últimos dos años demuestran que ambos son ese contrapeso de los EE.UU. el cual asiste asombrado y furioso al declive de su hegemonía, con zarpazos duros aunque inefectivos.

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Un comentario

  1. Atinadísimo comentario, con el juicio certero de la periodista a partir de los contundentes datos de la realidad. He disfrutado este trabajo y lo comparto en mis perfiles de redes sociales. Felicitaciones reiteradas a María Victoria.

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