La Orquesta de Jazz de Moscú e Igor Butman hacen las delicias del público habanero. / Yasset Llerena
La Orquesta de Jazz de Moscú e Igor Butman hacen las delicias del público habanero. / Yasset Llerena

Ver al jazz con ojos enamorados

Merecedor del título de Artista del Pueblo de Rusia, el jazzista Igor Butman conversa en exclusiva con BOHEMIA, la cual comprueba su compromiso con la música y el cariño hacia Cuba


Ha sido una sorpresa mutua, el público habanero rompió esquemas en relación con el arte llegado de Rusia, en tanto para los músicos rusos resultaron una tremendísima sorpresa los invernales días que albergaron a la 41ª edición del Jazz Plaza, del 25 de enero al 1º de febrero.

En un gesto de amabilidad, el jazzista más famoso de Rusia accedió a conversar en exclusiva con Bohemia. / Yasset Llerena

Los primeros salimos ganando, porque nuestra sensibilidad y apetencia por una buena manera de hacer nos hizo descubrir cómo en esa enorme nación euroasiática tenemos un universo sonoro apenas inexplorado. ¡Jazz ruso, pueden creerlo!; pues sí, del mejor. Mientras, los segundos debieron dejar sus trajes de baño en los equipajes, y posponer los planes de un chapuzón en las aguas del Caribe. A ambos, sin embargo, nos ha quedado la satisfacción del intercambio y los acercamientos amistosos.

Sobre esto último versarán las presentes líneas. Debemos darle las gracias a la amabilidad de la embajada de la Federación de Rusia en La Habana, la cual propició el encuentro y la traducción. Y debemos ponderar la gentileza de Igor Butman, máxima figura del jazz ruso contemporáneo, fundador de varios colectivos jazzísticos, 18 álbumes en su haber, y reconocido por su bondad.

Con esas credenciales Bohemia se acercó a esta gloria de su país, quien despierta ovaciones en auditorios diversos: de Brasil, Nicaragua, Emiratos Árabes Unidos, India, China, Italia, Francia, Turquía, y muchos otros.

La entrevista fue previa al concierto de él y su Orquesta de Jazz de Moscú en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, en donde comprobaríamos por nosotros mismos lo expresado en la mañana: el rigor que merece el arte, la entrega total a un trabajo definido como gozoso y también demandante de sacrificios.

Sin más preámbulos; Igor Butman.

–Maestro, siendo Rusia una plaza de grandes genios musicales de todos los tiempos, en especial de la llamada música clásica o culta, ¿por qué el jazz?

–Esta es la esencia: muchos piensan a Rusia como país de música clásica, y no saben que también hay jazz. Antes de la Gran Guerra Patria, hubo conciertos y bandas de jazz; también se hacían películas con elementos de jazz como la famosa Chicos alegres, una comedia clásica de la época. Entonces, hubo un buen movimiento de jazz. Hubo un conjunto destacado, organizado por Leonid Utesov. Y a pesar de algunas controversias que tenían lugar en la Unión Soviética, la música de jazz se desarrolló a lo largo del tiempo. Pero después comenzó la Guerra Fría; como provenía de los Estados Unidos, y sus músicos formaban parte de la cultura estadounidense, en aquel momento el jazz se sacó de la vida pública.

Igor Butman, saxofonista de excelencia. / Yasset Llerena

“Pero por ser tan brillante y tan atractivo hubo muchos representantes del género en la Unión Soviética, y mi padre, que tocaba piano y batería, me contaba sobre esa época. El género, aunque en cierto sentido prohibido, seguía siendo atractivo para muchos. Yo no siempre le creí a mi padre; fui a estudiar música y tocaba el clarinete y en el 62 fue a la Unión Soviética Benny Goodman y los dos apellidos son semejantes, entonces me decían: tú podrías ser como Benny Goodman, eso se escuchaba por todos lados.

“Mi padre me aconsejaba estudiar el clarinete y luego pasar al saxofón. Y cuando entré en el colegio musical, también músicos adultos entraron para tener sus diplomas oficiales. En esa época pude conocer el jazz, a esas personas, vivirlo en vivo, y nosotros, niños, adultos, vimos al jazz con ojos enamorados; en ese ambiente, no totalmente prohibido, pero algo cuestionado, viví algo muy especial. Y a partir de ese momento, empecé a estudiar más, a conocerlo en mayor profundidad, a organizar algunas agrupaciones. Después fui invitado como uno de los artistas más jóvenes y con mayores capacidades”.

–¿Qué siente cuando toca jazz?

–Es un estado metafísico, en que, a través de la música, estas contando tú (su) historia, con palabras musicales. Es un estado muy especial.  

–¿Cómo le fue en el concierto de Fábrica de Arte?

–Yo creo que nosotros tocamos bien y que el público nos aceptó muy bien. A veces después de los conciertos uno escucha grabaciones de un espectáculo que parece bien, pero en estas grabaciones uno oye los detalles y percibe algunos errorcitos. O a veces durante el concierto no te gusta algo, notas otras deficiencias. En realidad todo el mundo te expresa que estuvo superbién.

“Entonces, desde nuestra impresión, y desde el punto de vista de cómo nos recibió el público, todo indica que fue muy muy bueno. Y obviamente fue un momento de honor, muy emocionante para nosotros, porque tengo una relación especial con Cuba. Los primeros discos de vinilo que tuve me las llevó mi mamá de Cuba, en 1977”.

–¿Qué planes en general, presentes y futuros, tiene con nuestro país?   

–Ante todo quisiéramos mucho regresar, regresar en general a Cuba; participar otra vez en los Festivales Internacionales de Jazz Plaza, porque, aparte de esta Orquesta grande (la Orquesta de Jazz de Moscú ), tengo un cuarteto que ha dado muchos conciertos. En nuestros planes estaríamos dispuestos a hacer algo con músicos cubanos, especialmente con los jóvenes, porque en ocasiones anteriores hemos tenido con ellos experiencias muy buenas, también con Gonzalo Rubalcaba, Chucho Valdés. Y obviamente tenemos mucho interés en conocer nuevos nombres, y también probar algo afrocubano, porque es una parte muy importante del jazz, de esa tradición.

“Y en general quisiéramos regresar otra vez a la Isla, a lo mejor para pasar un tiempo en la playa y para escuchar, de incognito, a escondidas, a los músicos cubanos, tal vez poco conocidos, verlos, sentirlos”.   

–¿Qué le ha parecido el Jazz Plaza?

–El nivel del Festival depende de los artistas que se presenten. Aquí nosotros vimos muchos nombres conocidos, y artistas famosos en el mundo del jazz. Es una celebración muy grande, muy potente, y yo quisiera felicitar a los organizadores por el trabajo que se ha hecho de invitar, organizar y unir a todos esos músicos. Es un Festival muy bonito, y nosotros deseamos muchos nuevos éxitos, y también aspiramos a más vínculos con Rusia, porque ahora en mi país contamos con una dirección, rumbo en el arte, del cual estamos orgullosos.

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