Hablemos de favoritos y del reto logístico, organizativo y social que implica la Copa Mundial de la FIFA 2026
Los aficionados al fútbol esperamos con ansias el próximo Mundial. A decir verdad, desde que Argentina se coronó en Qatar 2022 empezó una larga cuenta regresiva en la mente de todos.
Y es que los torneos de clubes son una cosa y otra muy distinta es ver selecciones nacionales al más alto nivel.
Hay más que rivalidad. En muchos casos se trata del prestigio de toda una nación. Personas sin dormir, ganen o pierdan, lo mismo de alegría o tristeza.
Pero en medio de la espera han ido saliendo a relucir algunos factores extracompetitivos, los cuales merecen ser repasados, antes que ruede el balón en México, Estados Unidos y Canadá 2026, del 11 de junio al 19 de julio.
También hay puntos importantes en lo futbolístico. Posiblemente lo más llamativo sea el caso de Italia: por tercer mundial consecutivo no consiguió clasificar.
Los cuatro veces monarcas del planeta perdieron en penales y terminaron jugando, con un hombre menos, contra la selección de Bosnia y Herzegovina, la número 66 del ranking de la FIFA.
La derrota constituye récord negativo para países que han levantado la copa al menos una vez y añadió otra vergüenza a la historia reciente de la otrora orgullosa selección nacional de Italia tras ser eliminada por Suecia y Macedonia del Norte, respectivamente, también en repechajes de clasificación para los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022. ¡Penoso lo de la Azzurra!
Los que sí están

Si de favoritos hablamos, yo tengo ya mis cuatro semifinalistas en mente: Francia, España, Argentina y Brasil.
Siempre se habla de al menos un grupo de la muerte. La verdad, en este caso veo algunos más fuertes que otros, pero no sobresale ninguno en particular. Ahora, sí hay cierta desigualdad en dos. En la Llave G Bélgica sobre el papel tiene rivales menos desafiantes: Egipto, Irán y Nueva Zelandia; y en el apartado J, Argentina se ve muy superior a Jordania, Argelia y Austria.
Aunque todo esto es pura especulación. Nadie sabe lo que realmente va a pasar cuando ruede el balón. Algo sí es seguro: esta será una edición histórica. Se ha expandido el torneo, desde 32 selecciones y una anfitriona a 48 participantes y tres locales. Entonces, como adelanté, es uno de los más desafiantes de organizar. Reto logístico, organizativo y social sin precedentes: 104 partidos y 16 sedes distribuidas a lo largo de Norteamérica.
Y clima extremo, distancias continentales, costos elevados, barreras migratorias, infraestructura a adaptar… son algunas de las preocupaciones que asoman.
Es cierto, hubo dos mundiales en México (1970 y 1986) y uno en los Estados Unidos en 1994, pero ha llovido mucho desde entonces. La experiencia más reciente para analizar es el Mundial de Clubes, que dejó varios de estos puntos en evidencia.

A mediados de 2025 Estados Unidos fue sede del evento. Por primera vez se jugó en Norteamérica, bajo un nuevo formato que permitió a 32 clubes de las seis confederaciones competir por el preciado trofeo. ¿Sirvió de ensayo para la máxima justa de 2026?
Veamos. Uno de los problemas más urgentes salió a flote: el calor extremo. Muchos partidos se jugaron en ciudades que, durante los meses de junio y julio, presentan las más altas temperaturas de verano en esa parte del planeta.
Algunos protagonistas opinaron al respecto. El centrocampista del Chelsea, Enzo Fernández, dijo que tuvo que tirarse al suelo por haberse mareado. El español Marcos Llorente, del Atlético de Madrid, reveló que por el calor le dolían los dedos de los pies y las uñas. El inglés Reece James, compañero de Fernández y ganador del título con el Chelsea, expresó: “fue muy difícil jugar con el calor y nunca había experimentado nada parecido en Inglaterra”.
El siguiente dato da la razón a lo antes expuesto: El Chelsea jugó tres de sus siete partidos con temperaturas descritas por las autoridades meteorológicas locales como “extremas”, lo cual significa que se recomendó a las personas evitar la actividad física intensa y, en algunos casos, incluso salir al aire libre.
Tormentas y terrenos
Otra de las preocupaciones climáticas, además del calor, son las tormentas eléctricas y las fuertes lluvias que ocasionaron retrasos de hasta dos horas en varios partidos del Mundial de Clubes.
La FIFA ha dicho que para mitigar los desafíos de la naturaleza tomaron la decisión de jugar más partidos en estadios cubiertos y con aire acondicionado, como los ubicados en Atlanta, Dallas, Houston y Vancouver. El presidente del máximo organismo del fútbol, Gianni Infantino, también reconoció la importancia de las pausas de hidratación para que los jugadores se refresquen.
Otro punto sensible es la adaptación de los estadios, pues muchos originalmente fueron diseñados con el objetivo de practicar deportes muy distintos al fútbol. Por eso, la calidad del césped no es la mejor en varios casos.
Durante la Copa América 2024, otro torneo que tuvo por sede a los Estados Unidos, el portero argentino Emiliano Martínez calificó el césped temporal del Estadio Mercedes-Benz de Atlanta como un “desastre”.
Crisis migratoria
A diferencia de ediciones anteriores en las cuales el torneo estaba concentrado en un solo país o región relativamente compacta, la edición de 2026 será continental. Eso significa que tanto selecciones y aficionados deberán desplazarse cientos o miles de kilómetros entre partidos, atravesando fronteras en tres países.
Esa dispersión geográfica es también un reto logístico considerable, además del desgaste físico y mental de los protagonistas.
Más allá de eso, uno de los aspectos más polémicos de este Mundial es la situación migratoria en Estados Unidos, con nuevas políticas de visado y un contexto político tenso. Existe incertidumbre sobre quién podrá viajar con facilidad, lo cual podría limitar la llegada de fanáticos desde algunas partes del mundo.
Haití e Irán son ejemplos de países clasificados con restricciones migratorias, aunque se supone, no deberían afectar a los atletas ni a sus familiares inmediatos. Pero, ¿y a los aficionados?
Boletos muy costosos
Se habla también de los costos monetarios para el público asistente. De hecho, será una de las más caras en la historia reciente.
Si bien la FIFA ha dicho que habrá entradas cuyo precio oscilan entre los 60 y 105 dólares, estas lógicamente no serían las tarifas de los partidos más atractivos.
Es lo que hay por el momento. Falta cada vez menos para que ruede el balón y seguro la fiesta del fútbol se impondrá ante todos los inconvenientes que a priori asoman.
Ojalá así sea y solo tengamos que preocuparnos por afinar bien las gargantas para gritar… ¡Goooooool!
Todas las finales
Uruguay 1930: Uruguay 4 – 2 Argentina.
Italia 1934: Italia 2 – 1 Checoslovaquia.
Francia 1938: Italia 4 – 2 Hungría.
Brasil 1950: Uruguay 2 – 1 Brasil.
Suiza 1954: Alemania Federal 3 – 2 Hungría.
Suecia 1958: Brasil 5 – 2 Suecia.
Chile 1962: Brasil 3 – 1 Checoslovaquia.
Inglaterra 1966: Inglaterra 4 – 2 Alemania Federal.
México 1970: Brasil 4 – 1 Italia.
Alemania 1974: Alemania Federal 2 – 1 Holanda.
Argentina 1978: Argentina 3 – 1 Holanda.
España 1982: Italia 3 – 1 Alemania Federal.
México 1986: Argentina 3 – 2 Alemania Federal.
Italia 1990: Alemania Federal 1 – 0 Argentina.
Estados Unidos 1994: Brasil 0 – Italia 0 (3-2 penaltis).
Francia 1998: Francia 3 – 0 Brasil.
Corea del Sur – Japón 2002: Brasil 2 – 0 Alemania.
Alemania 2006: Italia 1 – Francia 1 (5-3).
Sudáfrica 2010: España 1 – 0 Holanda.
Brasil 2014: Alemania 1 – 0 Argentina.
Rusia 2018: Francia 4 – 2 Croacia.
Qatar 2022: Argentina 3 – Francia 3 (4-2).
Campeones del Mundial
Brasil – 5
Alemania / Italia – 4
Argentina – 3
Francia / Uruguay – 2
Inglaterra / España – 1




















