Al embajador extraordinario y plenipotenciario, el señor Nakamura Kazuhito, lo impresiona el arte del bonsái aplatanado.
Al embajador extraordinario y plenipotenciario, el señor Nakamura Kazuhito, lo impresiona el arte del bonsái aplatanado.

¿Bonsái? Sí: ¡Habana!

En la vida japonesa hay un arte de mucho arraigo, el cual también tiene sus cultores en este lado del mundo

Fotos. / FLORENTINO ACOSTA


Buda miró el álamo (Ficus Religiosa), sopesó el verdor y la magnificencia y se sentó bajo la sombra proyectada. Allí encontró la iluminación porque un árbol no es lo que aparenta ser: tiene valor espiritual y estético. El árbol es una parte del universo nacido de la tierra, atraviesa el mundo de los hombres hasta tocar el cielo, y cada uno de ellos cuenta una historia.

Estas fueron ideas desgranadas a Bohemia por Raciel Méndez Gómez, quien imparte sus saberes y cultura en el Grupo Bonsái Habana, con sede ahora en la Museo Casa de la Obra Pía, en el centro histórico de la capital cubana. Y, como cierre del verano de 2025, la institución acogió el 9no Salón “Arte soy entre las Artes”, del conjunto de personas de las más diversas edades unidas alrededor de una milenaria técnica.

El 9no Salón “Arte soy entre las Artes” fue el cierre de oro del verano de 2025 en el Museo Casa de la Obra Pía, del centro histórico de la capital.

¡Oh, no!, sus cultores lo dejaron bien claro: el arte del bonsái es mucho más que “modelar” un árbol; es “contactar” pacientemente con la naturaleza, brindarle el merecido respeto por los dones esparcidos en derredor; es asumírsele desde la veneración; la humanidad pudiera ser más dichosa si admirara a profundidad la belleza, en vez de guerrear o discriminar.

Al darle la bienvenida a los asistentes, la líder de Bonsái Habana, Yadira Ramírez, se congratuló por el apoyo de Regla Hidalgo Gómez, de la presencia de Michelle García, directoras de la Casa de la Obra Pía y la de Asia, respectivamente, y del embajador plenipotenciario de Japón en Cuba, Nakamura Kazuhito.

Imbuida de la atmósfera creada en el patio interior colonial, olvidé encender la grabadora, imprescindible en la labor periodística; sin embargo, fijé principios esenciales: a veces este tipo de arte lleva el desvelo de varias generaciones, pues los frutos más valiosos requieren constancia; se trataba además de un homenaje al creador del Grupo, en 2001, el fallecido Jorge Luis Guerra, por “poner a Cuba en el mapa mundial del bonsái”, y la muestra reverenciaba lo japonés.

La líder de Bonsái Habana, Yadira Ramírez, homenajeó al creador del Grupo, en 2001, el fallecido Jorge Luis Guerra.

El señor Nakamura Kazuhito entretanto elogió muchísimo la exposición. Luego, en un aparte con Bohemia, señaló que desde la posesión del cargo no sale del asombro de ver, a lo largo y ancho de Cuba, la cantidad de seguidores de la cultura de Japón. Y si bien la emigración china fue más amplia en esta nación caribeña, se cuenta con la aproximación primera del samurái Hasekura Tsunenaga, en 1614, de paso en la villa de San Cristóbal; lo cierto es que sigue siendo irrefutable la magia en nosotros del país del Sol Naciente.

Cada uno de los integrantes de Bonsái Habana así lo hicieron sentir: me emocioné con el niño de 10 años, Jeremi, que asume como propia la labor de su mamá, Yeilen; a la entusiasta Luisa Díaz Arma le agradezco las explicaciones sobre cómo adquieren los árboles; y a la mexicana Claudia Zapata, devenida cubana de corazón y de vida, le mando mi gratitud solidaria.

La mexicana Claudia Zapata es cubana de corazón y vida, unida a la Isla también por el amor al bonsái.
Víctor Manuel Coro Rodríguez, joven profesor de idioma japonés en la Universidad de las Artes (ISA) domina la antigua caligrafía.
Raciel Méndez Gómez contagia con sus vastos saberes y cultura.

También me transportaron a ese otro lejano archipiélago Víctor Manuel Coro Rodríguez, joven profesor de idioma japonés en la Universidad de las Artes (ISA), y Qian Nolasco Gónzalez. El primero hizo una demostración de caligrafía japonesa, de tan sutil trazo y contenido que resultó admirada hasta por el diplomático, quien me manifestó que Víctor es mejor que muchos japoneses. Su escritura plasmó una filosofía: “Leer un árbol es obrar un bonsái, criar un bonsái”.

Del segundo nos llegó la energía y pasión juveniles, desplegadas en las maniobras del naruko, un instrumento nipón de percusión. El Yosakoi es un estilo entre lo tradicional y moderno, habitual en la prefectura de Kochi. Este muchacho de 22 años forma parte del grupo danzario cubano Kazuma, y me dejó estupefacta al contarme que desciende, por línea paterna, de chinos, y ser además estudiante de coreano.

Este 9no Salón fue propicio para el deleite de una cultura muy diferente, aunque cercana en el culto a la naturaleza, algo común que hermana pueblos. Hay bonsáis en Cuba y lleva santo y seña: ¡Habana!

Qian Nolasco González se entrega con pasión a todo lo asiático.

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2 comentarios

  1. El Bonsai presente en Cuba, alcanza elevada expresión en Bonsai Habana. Esta suerte de familia que supera todas las dificultades para seguir adelante en el empeño de mostrar, a través de sus creaciones, el maravilloso mundo del arte milenario que nos acoge. Muestra de ello es el evento que concluye con excelentes resultados. Muchas felicidades a todos los que trabajaron para hacerlo posible.

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