Grandes momentos de la historia del fútbol que el VAR (Árbitro Asistente de Video), pudo cambiar
El árbitro principal recibe una llamada en sus auriculares. Conversa y en breve dibuja un cuadrado en el aire con ambas manos. El estadio enmudece.
Se dirige más allá de la línea de cal. Observa atentamente un monitor. Todos se impacientan. La imagen se repite una y otra vez: retrocede, vuelve.
Ya regresa. Corre y señala el punto de penal. La algarabía es ensordecedora en las gradas. Unos celebran, otros juzgan.
Lo anterior puede corresponder a casi cualquier partido de fútbol hoy en día. Si bien es una de las tantas variantes posibles en la actualidad del uso del VAR, sería un guion perfecto de una novela de ciencia ficción en el pasado, no tan lejano, al mejor estilo de Julio Verne.
Pensemos entonces cuánto cambiaría la historia del más universal de los deportes, si desde siempre hubiera contado con árbitros detrás de monitores, capaces incluso de contradecir la decisión inicial tomada en vivo por el juez central o alguno de sus asistentes a nivel de terreno.
Hay decenas de momentos que el VAR pudo haber modificado. Yo solo voy a enumerar tres, distanciados entre ellos en el tiempo, en una especie de podio, pues considero son los más trascendentales, pero es posible que cada aficionado tenga más de uno, especialmente si se vio perjudicado el equipo de su preferencia.
3-¿Entró?
Comencemos por el gol fantasma que convirtió en campeón a Inglaterra en 1966. En la final ante Alemania el delantero Geoff Hurst anotó el 3-2 durante la prórroga, pero el debate continúa presente hasta el día de hoy: ¿la pelota entró?
Bueno, fue el único título logrado en este certamen por Inglaterra, lo hizo como local y con una jugada cargada de controversia. Así como se lee.
El cronómetro marcaba los 11 minutos del primer tiempo suplementario, cuando Hurst lanzó un disparo potente que superó al portero Hans Tilkowski. El balón se estrelló de forma violenta en el travesaño y pegó en la línea de gol sin ingresar. Sin embargo, el colegiado no observó bien la acción, decidió consultar lo ocurrido con su asistente de línea. Entonces, ambos coincidieron en otorgar el tanto. El público estremeció los cimientos del mítico Estadio de Wembley.
Más de un cuarto de hora después Hurst sumó su tercera anotación en el encuentro y puso cifras definitivas: Inglaterra venció 4-2 a Alemania.
Sorprendentemente, en 1995, un estudio minucioso realizado en la Universidad de Oxford –de ese mismo país– concluyó en algo demoledor: al balón le faltaron seis centímetros para pasar la línea de meta. ¡Tremendo!
2-Clavado

Cuentan que cuando está en silencio el Estadio Castelão de Fortaleza, se logra escuchar todavía el eco del piscinazo del neerlandés Arjen Robben contra México en Brasil 2014.
Países Bajos avanzó con su debatible victoria 2-1 a los cuartos de final de esa justa mundialista después de que el principal decretara un penal tras a todas luces una escandalosa simulación del jugador europeo.
Al mirar con detenimiento el video, se observa como Robben salta esquivando la marcación del defensor Rafael Márquez y al convencerse de no poder alcanzar el balón, decidió lanzarse al césped, descaradamente.
El árbitro estaba en una situación bastante aceptable. En cambio, sancionó con la pena máxima. Y casi al seguro no hubiera decretado penal con el VAR, pues un futbolista no brinca de esa forma cuando le comenten falta, sino cae directo al suelo. También es cierto: una cosa puede parecer en vivo y otra en la cámara lenta.
La tapa al pomo la puso el propio Robben pocos días después: lo reconoció, se había tirado a la piscina y pidió disculpas. ¡Pero ya no habría vuelta atrás!
En definitiva, Países Bajos terminó en el tercer puesto, tras vencer a un desmejorado anfitrión Brasil por goleada (3-0) en el duelo por la medalla de bronce. Los sudamericanos venían de recibir una inolvidable paliza en semifinales (7-1) de Alemania, a la postre el campeón tras derrotar a Argentina 1-0 en tiempos extras.
1-Mano

No podía dejar fuera la famosa mano de Dios, mi número uno en este podio de tiempos de “NO VAR”.
En México 1986 Diego Armando Maradona marcó el hasta hoy mejor gol de la historia de los mundiales, regateando a cinco ingleses luego de partir desde su propia cancha, hasta definir. Pero no hablo de ese.
Igual de trascendental fue lo ocurrido antes en ese mismo encuentro. Una polémica mano astuta acabó empujando el balón al fondo de las redes. El Pelusa engañó a todos y guardó el secreto por años.
Argentina ganó así un encuentro de cuartos de final que no podía perder, más allá de lo futbolístico.
La guerra de las Malvinas, apenas cuatro años antes de esa Copa del Mundo, terminó con la vida de casi 1 000 personas cuando los sudamericanos intentaron reclamar durante 74 días la soberanía. Por ello en México 86 los ánimos estaban muy calientes.
En definitiva, la albiceleste se coronó al derrotar a Alemania después, pero sin duda ese momento de picardía ante Inglaterra cambió el rumbo de los acontecimientos y marcó la historia… ¡para siempre!
Futuro
Es probable que estos tres sucesos –y muchos otros– hubieran tenido un desenlace distinto con la presencia del VAR, herramienta inexistente entonces. Comenzó a usarse de manera simulada en la temporada 2012-2013 de la Eredivisie, primera división en Países Bajos. En los mundiales de fútbol su estreno ocurrió en Rusia 2018.
Siendo justos, la historia tampoco sería la misma sin esos momentos polémicos. Las discrepancias al final del día engrandecen, entretienen y engalanan –por más que duelan a los perjudicados– al más universal de los deportes.
Y no podemos confiar a ciegas en que la tecnología nos librará para siempre de las grandes injusticias del futuro. Cuando ruede el balón en México, Estados Unidos y Canadá 2026, del 11 de junio al 19 de julio, surgirán nuevas polémicas, y es posible el VAR aparezca como protagonista en algunas de ellas, también por su mal uso. Algo habitual en los torneos de clubes, donde intervienen los mismos árbitros del Mundial.
De cualquier modo, llegó para permanecer. Es una herramienta útil y busca la mayor justicia posible en un deporte que no siempre premia a quienes mejor se desempeñan en la cancha.




















