¿Cómo viajar de la literatura a las cinematografías y al audiovisual?

El proceso creativo pensado para los diferentes públicos interesados en robustecer sus valores culturales, éticos y estéticos, lo facilitan Ediciones Icaic y EnVivo en la edición 33 de la Feria Internacional del Libro de La Habana


El artista Reineiro Tamayo realizó la ilustración de cubierta. / Leyva Benítez

Quien lee textos impresos y digitales, aprehende, protagoniza peregrinajes culturales en beneficio del retorno a sí mismo para comprenderse mejor. Suele hacer crónicas de viaje inacabadas que movilizan ideas y pensamientos; sensaciones difíciles de apresar como la vida misma. Es un proceso sugerente que incita a la búsqueda de nuevas experiencias en cinematografías y audiovisuales; muchas de ellas con alta capacidad de síntesis dramática y lenguajes particulares; es preciso leerlos e interpretarlos considerando sus códigos, texturas y puestas en pantalla.

En la 33 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, Ediciones Icaic presenta un título esperado, De historietas y animaciones: La vida de Juan Padrón, del Doctor Aramis Acostas Caulineau. Este volumen exhaustivo, lúcido, inteligente, orientado hacia el descubrimiento en profundidad de uno de los artistas del humor y de la comunicación más relevantes de Cuba, nutre el pensamiento crítico imprescindible que permite adentrarse en un mundo intelectual y cultural apenas conocido.

La primera actriz Mirtha Ibarra recibió de manos del doctor Aramís Acosta un ejemplar del preciado título De historietas y animaciones: La vida de Juan Padrón. / Leyva Benítez

El saber en la más amplia acepción del concepto lidera las 327 páginas, complementadas con un anexo gráfico ilustrativo de algunos momentos trascendentales en la vida de Juan Padrón, un maestro de notable relevancia para creadores jóvenes y consagrados, y públicos de diferentes edades. Los afanes indagatorios del doctor Aramís Acosta, sus análisis y argumentos, aportan una metodología en el estudio del sujeto protagonista elegido en el libro, devenido referente de notables trascendencias éticas y estéticas en la cinematografía cubana y en el proceso editorial. Tanto la ilustración de cubierta de Reineiro Tamayo como la revisión general del título de Mercy Ruiz, Premio Nacional de Edición, estimulan la necesaria complicidad entre literatura y visiones del audiovisual con  el objetivo de influir en el conocimiento de profesionales y lectores-espectadores desde edades tempranas.

Oportuno, esclarecedor, meticuloso, ha sido Acosta al adentrarse en obras, el artista y su conciencia comprometida con las historietas y las animaciones producidas por el ICAIC.

Pensemos, la red y lo digital potencian prestaciones múltiples de la imagen. En disímiles contextos vivimos mundos hipervisuales. Estimulan el libro, las cinematografías y los audiovisuales desde el ejercicio irrepetible del acto de ver e interpretar diversidades discursivas; apenas solemos apreciar las riquezas inmanentes de esos ámbitos durante el establecimiento de relaciones sociales asociadas a las luchas simbólicas.

En tal sentido es elocuente el título Vicente González Castro. Hechos, recuerdos y miradas, de la Máster Elina Hernández Galarraga. Publicado por Ediciones ENVIVO, del Instituto de Información y Comunicación Social, el texto de 169 páginas, acompañado por testimonios gráficos, se adentra en el legado de un artista dedicado a la Televisión. Dejó sólidas huellas en programas que enriquecen el patrimonio audiovisual TV en TV, Don Polilla, Hasta el último aliento. Además, supo consolidar la relación teoría-práctica en el aula y la pantalla televisual. Razonar sobre el importante medio de comunicación constituyó un asidero dinámico durante sus labores diarias.

La narrativa concebida por la autora muestra riquezas de instancias desplegadas mediante la cientificidad del creador imperecedero, pero poco conocido o no tanto como lo merece. Justamente, la totalidad del enfoque que plantea este volumen abre nuevos caminos para acercarlo a aquí y ahora a las mayorías.

Favorecer el pensamiento crítico incrementa la investigación sobre soportes textuales y materiales, pues inciden en el resultado artístico. Las dimensiones conceptuales y filosóficas del arte exigen ser analizadas a partir de cada proceso creativo en tanto propician comprender las esencias de obras, figuras, tendencias en literaturas, cinematografías y audiovisuales. La crítica cultural tiene que aportar juicios de valor; lo somero, lo impresionista, sin jerarquizar densidades estéticas, artísticas e ideológicas, limita el pensar y el discernimiento que necesitamos en la sociedad cubana. Invitamos a la creatividad interpretativa con el legítimo deber ser que se concreta en la práctica. Reflexionar argumentado hace crecer el desarrollo intelectual mediante una visión perceptiva fundamentada sin complacencias al me gusta o no me gusta. Pensar enaltece.

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