Las protestas, que en un principio fueron pacíficas, se tornaron gradualmente violentas. / aa.com.tr
Las protestas, que en un principio fueron pacíficas, se tornaron gradualmente violentas. / aa.com.tr

Contra Irán, todas las opciones

Ante las protestas populares de 2025-2026, el gobierno persa mostró voluntad de diálogo. Agentes externos azuzaron un clima de confrontación y violencia. EE.UU., amenaza latente


La situación ha ido escalando de inconformidad ciudadana legítima a actos en contra de la seguridad nacional de la República Islámica de Irán. Lo que en diciembre de 2025 se dio como malestar de una parte de la población, por la carestía de la vida y la debilidad de la moneda local, para enero 2026 se tornó en evento contrarrevolucionario, azuzado por agentes de la CIA estadounidense y del Mosad israelí, ambos empeñados en derrocar al actual gobierno, predisponiendo incluso a un segmento de la opinión pública internacional a una intervención militar.

En el contexto de la situación actual, el presidente del Comité de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, informó que 3 700 personas resultaron heridas en los recientes disturbios, devenidos escaramuzas armadas entre algunos alborotadores y fuerzas de seguridad interna. En esas 600 protestas de las 31 provincias de Irán, se afectaron más de 2 221 vehículos, más de 250 escuelas, 300 mezquitas y 90 seminarios religiosos. Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, calificó las jornadas de los días 8 y 9 de enero de episodios de una mayor “guerra terrorista”, patrocinada desde el exterior.

Grosso modo, Irán es nación clave del Oriente Medio, contrapeso a las apetencias de Israel en sus planes colonialistas en una región rica de petróleo y gas, pero donde escasea el agua, elemento natural visto también cual botín codiciado. Estados Unidos, consciente de los planes anexionistas del sionismo israelí, y además motivado por sus propias ambiciones, propicia cualquier oportunidad de crear malestar en la nación persa, la cual en la década de los setenta del siglo XX salió de bajo la sombrilla yanqui para crear su propio camino independiente y soberano.

Las distintas administraciones estadounidenses tampoco le perdonan a Teherán la verticalidad con que se les ha enfrentado: recuérdese la llamada crisis de los rehenes de 1979 cuando un grupo de estudiantes iraníes capturó a 66 diplomáticos y otros ciudadanos de los Estados Unidos. Ello, unido al acercamiento a la causa palestina, convirtió a la nación iraní en el archienemigo del Oriente Medio.

La Revolución iraní, a pesar de errores e intransigencias en varios temas internos importantes, logró mejorar el nivel de vida de la gente, al tiempo que desarrolló ampliamente una ciencia autosuficiente, unido a la elevación de sus competencias defensivas. Se ha distinguido por su programa nuclear con fines pacíficos, muy cuestionado por Occidente. Aun con todo ese escenario complejo, en el primer mandato, Donald Trump hizo amagos de entendimientos, postura desechada luego con una retórica belicista, acompañada de acciones puntuales como la “Guerra de los 12 días”, de 2025, en la que, junto con Israel, lanzó misiles contra instalaciones nucleares persas.

En lo que va de año, y a propósito del descontento de una parte de la población iraní, Trump asegura estar dispuesto a bombardear al país. Con un discurso endurecido, el magnate presidente exige «un nuevo liderazgo en Irán» y afirma que están sobre la mesa «todas las opciones”.

Ahora mismo, este 19 de enero 2026, el portaviones de la Armada de EE.UU., el USS Abraham Lincoln, se enfila desde el mar de la China Meridional hacia el Levante. Según The Jerusalem Post, “el buque viaja escoltado por destructores y barcos con centenares de misiles capaces de golpear objetivos en todo Irán. Están en el estrecho de Malaca, situado entre Malasia e Indonesia, y se espera que entren en la zona custodiada por el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) durante esta semana. Acompañan al portaaviones dos destructores: el USS Spruance y el USS Michael Murphy”.

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2 comentarios

  1. La inconformidad ciudadana legítima manifestándose al principio, cuya causa no la tiene el gobierno sino las sanciones del imperio, fue utilizada y devenida por el fascismo y terrorismo gringo-sionista-occidental para derrocar, mediante la forma de primavera de colores con fuerzas terroristas externas y otras formas asesinas-fascistas, a la República Islámica de Irán. Sin embargo, el pueblo iraní reaccionó formando piña e hizo manifestaciones masivas en apoyo al Estado, pues la única opción que quiere el pueblo con el Gobierno es su derecho a vivir en paz, en justicia y en desarrollo de su historia, de su cultura y su vida, que es su Revolución Islámica. No tiene ningún derecho el imperialismo-fascismo yanqui-sionista-occidental en imponer su voluntad «democrática» al pueblo de Irán mediante bombas financieras, mediáticas o militares para robarle sus recursos naturales y humanos. Si el imperio está en decadencia y tiene que robar o atacar porque se muere, que se muera él, es de lo que se trata, y de no consentir jamás que el imperio en su agonía no deje vivir y arrastre a los demás pueblos que han optado por no ser vasallos suyos ni estar bajo su bota. VIVA LA REPUBLICA ISLÁMICA DE IRÁN!!! VIVA SU RESISTENCIA!!! VENDEREMOS!!!!!

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